El presidente de EE.UU., Barack Obama, se reunió hoy a bordo de su avión Air Force One con el comandante de las tropas en Afganistán, el general Stanley McChrystal, dentro de sus contactos para diseñar una nueva estrategia para la guerra.
La reunión, de 25 minutos, se produjo inmediatamente antes de que el mandatario estadounidense emprendiera el regreso a Washington desde Copenhague, donde defendió la candidatura de Chicago para las Olimpiadas de 2016.
McChrystal viajó para la reunión desde Londres, donde el día anterior había ofrecido un discurso en el que defendió la necesidad de reforzar las tropas en Afganistán pese a que esta guerra es cada vez menos popular.
En declaraciones a la prensa que acompaña a Obama, su portavoz, Robert Gibbs, indicó que "el presidente quería aprovechar la oportunidad de reunirse con McChrystal", después de que el miércoles celebrara un encuentro de más de tres horas con su equipo de seguridad nacional para estudiar la situación en el país asiático.
El general participó por videoconferencia.
Se trata de la tercera vez en lo que va de semana que conversan directamente Obama y McChrystal, nombrado el pasado mayo para hacerse cargo de la guerra en Afganistán.
El miércoles, los dos también dialogaron antes de la reunión con el equipo de seguridad nacional.
Según Gibbs, cuando Obama supo que McChrystal iba a estar en Londres le pidió que acudiera a Copenhague para continuar su conversación.
El domingo pasado, en una entrevista televisada el general reveló que hasta entonces sólo había hablado directamente con Obama en una ocasión tras su nombramiento.
McChrystal ha advertido que si no se envían refuerzos -ha pedido, al parecer, entre 30.000 y 40.000 soldados más, que se sumarían a los 68.000 actuales- la guerra podría quedar perdida el año próximo.
Obama ha asegurado que tardará varias semanas en tomar una decisión y que antes de determinar nada procederá a un análisis cuidadoso.
El miércoles próximo tiene previsto volverse a reunir con su equipo de seguridad nacional, entre el cual existen serias divisiones acerca de las opciones a adoptar.
Un grupo, entre el que se encuentra el vicepresidente Joe Biden, es más partidario de acelerar el adiestramiento de las fuerzas afganas y de una estrategia que se centre específicamente en la lucha contra los terroristas de Al Qaeda refugiados en Pakistán.
Por contra, otros, entre los que se halla el jefe del Estado Mayor de EE.UU., el almirante Mike Mullen, se inclinan a favor de escuchar las demandas de McChrystal.