El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió hoy al Congreso que apruebe cuanto antes su ambicioso plan de infraestructuras con el que pretende estimular el empleo y mejorar las anticuadas y "desmoronadas" redes de transporte del país.
En una comparecencia en la Rosaleda de la casa Blanca, Obama pidió apoyo bipartidista para que el Congreso dé su visto bueno al plan que anunció el pasado 6 de septiembre cuando retome sus sesiones después de las elecciones legislativas del 2 de noviembre.
Su objetivo es comenzar cuanto antes con la primera fase del plan de desarrollo de infraestructuras que tendrá un coste inicial de 50.000 millones de dólares y se aplicará a lo largo de seis años.
En su discurso dijo que adaptar las infraestructuras de EE.UU. al siglo XXI y crear empleo era "uno de los mayores desafíos" del país.
Obama hizo estas declaraciones después de reunirse en la Casa Blanca con los secretarios del Tesoro, Tim Geithner, y del Transporte, Ray LaHood, y con los gobernadores de Filadelfia, Ed Rendell, y de Delaware, Jack Markell, así como con los ex secretarios de Transporte Norman Mineta y Samuel Skinner.
También participaron en la reunión los alcaldes de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa; de Oklahoma City, Mich Cornett; de San Antonio, Julián Castro; de Columbus, Michael Coleman; de Filadelfia, Michael Nutter; de Atlanta, Kasim Reed; de Charleston, Joe Riley; y de Baltimore, Stephanie Rawlings-Blake.
En el encuentro analizaron el impacto económico de inversiones en infraestructuras en estados y municipios y un nuevo informe del Departamento del Tesoro y del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca que confirma que la infraestructura del país "es deplorablemente ineficiente y anticuada", en palabras de Obama
"Nuestro envejecido sistema de carreteras, de rutas aéreas y de ferroviario obstaculiza nuestro crecimiento económico", aseguró.
Las carreteras, atascadas por la gran cantidad de automóviles que tienen que circular por ellas, cuestan a Estados Unidos 80.000 millones de dólares al año por la pérdida de productividad y gasolina malgastada.
Los aeropuertos, saturados de pasajeros, suponen un gasto de casi 10.000 millones al año por la pérdida de productividad y retrasos de vuelos, aseveró el presidente estadounidense.
"Cuanto más se deteriora nuestra infraestructura, más se deteriora nuestra competitividad", señaló, y apuntó a la relativamente pequeña inversión que destina Estados Unidos en este capítulo comparado con Rusia, Europa Occidental y China.
"No podemos permitirnos quedarnos de brazos cruzados", dijo.
"Necesitamos un sistema inteligente de infraestructuras que satisfaga las necesidades del siglo XXI, un sistema que facilite a comunidades el acceso a empleos, a colegios, a sus casas; uno que reduzca el tiempo de los viajes y aumente la movilidad", dijo.
Se requiere un sistema "que disminuya las congestiones e incremente la productividad; uno que limite las emisiones dañinas y uno que cree empleos", insistió.
El informe publicado hoy por el Gobierno, indica que "ahora es el momento óptimo para aumentar la inversión del país en infraestructuras del transporte".
"Invertir en infraestructuras del transporte crearía empleos para trabajadores que han sido desplazados por la burbuja inmobiliaria", afirma el estudio.
Obama se enfrenta a unas elecciones legislativas con una tasa de desempleo del 9,6% en el país.
Con el plan que el mandatario promueve, Estados Unidos prevé construir 241.401 kilómetros de carreteras, 6.437 de ferrocarril y cerca de 300 kilómetros de pistas de aterrizaje.
El mandatario prometió que el plan "no añadirá al déficit", por lo que pidió el apoyo de republicanos y demócratas para que se apruebe cuanto antes.