El presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció hoy que seleccionó al senador republicano Judd Gregg para ocupar la cartera de Comercio.
Gregg, que será el tercer republicano en el gabinete del presidente demócrata, ocupará el puesto dejado libre por el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, quien renunció el pasado 4 de enero a raíz de una investigación sobre posible corrupción en su estado.
"En estos tiempos en los que navegamos la tormenta en que se ha convertido nuestra economía, no puedo pensar en un mejor timonel que Judd Gregg", dijo Obama en un acto en el atrio de la Casa Blanca.
El senador es el republicano de mayor rango en el Comité de Presupuestos del Senado, donde se ha labrado una fama de persona favorable al consenso y de responsabilidad fiscal.
Obama aludió a esa experiencia al destacar que Gregg "conoce desde todos los ángulos qué es lo que hace que la economía funcione" y domina "cada faceta de la política pública".
El senador y yo "no estamos de acuerdo en todo, por ejemplo en quién debió ganar las elecciones presidenciales, pero sí estamos de acuerdo en que Estados Unidos necesita una economía que funcione", bromeó el mandatario.
Como secretario de Comercio, el senador se encargará de "dejarle claro al mundo que Estados Unidos sigue abierto a hacer negocios" y de "asegurarse de que los fundamentos de la economía son sólidos", agregó.
Por su parte, el senador reconoció que su candidatura se anuncia en momentos difíciles para la economía, por lo que "ha llegado el momento de gobernar, y de gobernar bien".
"Vamos allá y empecemos a dar un impulso a la economía", añadió Gregg.
El nombramiento del senador debe recibir el visto bueno del Senado en una audiencia de confirmación.
La salida de Gregg de la cámara alta se produce después de un acuerdo con el gobernador de Nuevo Hampshire, John Lynch -a quien corresponde designar al sustituto del senador-, para que nombre a un republicano.
Si Lynch, demócrata, hubiera optado por nombrar a un correligionario, los demócratas podrían alcanzar una "supermayoría" de 60 escaños en el Senado, que impediría que la oposición republicana pudiera bloquear ninguna medida.
Funcionarios de Nuevo Hampshire han indicado que Lynch piensa nombrar a la republicana Bonnie Newman para el escaño.
Además de Gregg, los dos republicanos en el Gobierno de Obama son el secretario de Defensa, Robert Gates, y el secretario de Transporte, Ray LaHood.
Gregg, nombrado como secretario de Comercio de EE.UU, un avezado político con fuerte pulso empresarial
"Mientras navegamos la tempestad que es ahora mismo la economía, no puedo pensar en un timonel más apropiado que Judd Gregg", dijo Obama al nombrarlo en ese cargo durante una rueda de prensa en la Casa Blanca.
Gregg, que en once días cumplirá 62 años, fue seleccionado después de que el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, rechazara la oferta el mes pasado debido a una investigación federal sobre las donaciones a su oficina.
En aras de la nueva era bipartidista que ha prometido Obama, Gregg es el tercer republicano en su gabinete, junto al ex legislador Ray LaHood como secretario de Transporte y Robert Gates como jefe del Pentágono.
Al nombrar a Gregg como "embajador" ante la clase empresarial, Obama envía una señal de confianza a ese sector, receloso de la vena proteccionista de los demócratas.
Gregg es el republicano de mayor rango en el Comité de Presupuestos del Senado y sus credenciales como conservador fiscal y favorable al consenso ayudarían a Obama a persuadir a la oposición a que respalde una serie de reformas.
Todo un experto en asuntos financieros, Gregg fue uno de los arquitectos del plan de rescate de 700.000 millones de dólares para Wall Street el año pasado. Si bien su partido rechaza una mayor intervención del Gobierno en la economía, en este caso, Gregg lo consideró un mal necesario.
El diario The Washington Post recuerda que, en 2005, Gregg ganó más de 850.000 dólares tras invertir 20 dólares en varios boletos de la lotería "Powerball" en una tienda capitalina.
Esa misma suerte tendrá que acompañarlo para, entre otras tareas, promover la agenda económica y liderar las consultas sobre la posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que Obama busca perfeccionar con más protecciones laborales y ambientales.
Gregg representó a Nuevo Hampshire, otrora bastión republicano, entre 1981 y 1989, fue elegido gobernador durante dos mandatos desde 1989, y es miembro del Senado desde 1992.
Antes de meterse a la política, Gregg probó su suerte como empresario y abogado en su ciudad natal de Nashua.
A su paso por el Congreso, Gregg se ha destacado por su férrea defensa del libre mercado, y ha respaldado prácticamente todos los acuerdos comerciales ante el Legislativo, incluyendo los de Chile, Perú, Centroamérica y República Dominicana.
Además, apoyó la normalización de las relaciones comerciales con China y Vietnam.
También defiende la necesidad de que el Ejecutivo tenga vía libre para negociar acuerdos comerciales con el exterior sin la injerencia del Congreso.
Tan fuertes son sus credenciales en materia comercial que el conservador Instituto Cato le dio en diciembre de 2002 una calificación de 92 por ciento.
Casado y con tres hijos, Gregg ha demostrado que puede romper filas con su partido en algunos votos de carácter social, y en más de una ocasión, ha elogiado a Obama.
Gregg se graduó de la Academia Phillips Exeter en 1965, obtuvo su licenciatura de la Universidad de Columbia, en 1969, un doctorado en leyes en 1972, y una maestría en leyes tres años después, ambos de la Universidad de Boston.
El lunes, el gobernador demócrata de Nuevo Hampshire, John Lynch, dejó entrever que designaría a otro republicano en reemplazo de Gregg, quien dijo que no aceptaría el nuevo cargo si eso ponía en mayor desventaja a los republicanos en el Senado.
Los demócratas tienen en la actualidad 58 escaños en la cámara alta y los republicanos 41, de un total de 100, aunque está pendiente el escaño por Minesota que disputan ante un tribunal el demócrata Al Franken y el republicano Norman Coleman.
Si Lynch designa a un republicano, los demócratas no tendrán una "supermayoría" de 60 escaños para aprobar legislaciones sin injerencia republicana.
Para los demócratas, que abultaron su mayoría en ambas cámaras del Congreso en los comicios del pasado 4 de noviembre, la salida de Gregg del Senado abriría de todas maneras la posibilidad de disputar ese escaño en los comicios legislativos de 2010.