El presidente de EE.UU., Barack Obama, expresó hoy al mandatario salvadoreño, Mauricio Funes, su compromiso con una relación bilateral basada "en los intereses y el respeto mutuo" y la colaboración en cuestiones de comercio y de seguridad.
Los jefes de Estado se reunieron por cerca de una hora en la Casa Blanca, en donde Obama destacó la mejora en la situación de la seguridad en El Salvador, aunque afirmó que "aún hay preocupaciones" en torno al narcotráfico y las pandillas.
En ese sentido, el presidente estadounidense señaló que su país ayudará a atajar no sólo los "síntomas", sino también las "causas".
También destacó la cooperación comercial entre los dos países y resaltó que si El Salvador recibe la mitad de sus importaciones de EE.UU., este acoge un tercio de las ventas del país centroamericano al exterior.
El jefe de la Casa Blanca también destacó otras posibilidades de cooperación como en el campo de los biocombustibles y recordó la existencia de un proyecto en este sentido entre EE.UU., El Salvador y Brasil.
Por su parte, el presidente salvadoreño afirmó que su país debe atajar una mejor política migratoria mediante la mejora de las oportunidades a sus jóvenes.
"En la medida en la que generemos esas oportunidades en nuestros países se reducirá el flujo migratorio", sostuvo Funes, quien insistió también en la necesidad de mejorar el "tejido productivo de la nación".
En este sentido, indicó su apoyo a un aumento de los impuestos para proporcionar financiación contra la marginación y para apoyar a los pequeños empresarios.
De este modo, aseguró, podrá atajarse no sólo la salida de los salvadoreños al exterior sino también luchar contra las causas que crean problemas como el narcotráfico y las pandillas (maras).
En declaraciones posteriores, tras el encuentro con el presidente estadounidense, Funes indicó que solicitó a Obama la renovación del Estatuto de Protección Temporal (TPS) para los cerca de 250.000 salvadoreños que gozan de esta situación en Estados Unidos.
La diáspora salvadoreña es de aproximadamente tres millones y, según el Centro Hispano Pew, hay alrededor de 1,5 millones de salvadoreños en Estados Unidos, por lo que conforman el cuarto grupo más grande de la comunidad hispana.
Las remesas que envían los salvadoreños desde EE.UU. son una de las principales fuentes de divisas en el país, al conformar hasta un 18 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de El Salvador en los últimos años.
"El presidente ha dado instrucciones a sus funcionarios para que lo estudien", declaró Funes, quien insistió en que, además de la renovación del TPS, él es partidario de una visión "más integral" de la inmigración.
En este sentido, pidió también una cooperación que vaya más allá del Plan Mérida, que a su juicio, se limita a la formación de la Policía, y que ataje más "las causas" de la criminalidad.
En su reunión del pasado 5 de marzo con los mandatarios centroamericanos en Guatemala, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, ofreció "una alianza más cercana" con Centroamérica para combatir el narcotráfico y la inseguridad.
Este es el primer encuentro de Funes con Obama desde que asumió la Presidencia de El Salvador, aunque ambos se habían encontrado en la Cumbre de las Américas, cuando el primero era aún presidente electo.
El Salvador es uno de los receptores de ayuda dentro de la Iniciativa Mérida, un plan de seguridad regional lanzado en 2007 y que, dotado de 1.400 millones de dólares para un plazo de tres años, busca ayudar a México y Centroamérica a combatir el narcotráfico y el crimen organizado.
Mañana Funes visitará el Congreso y se reunirá con el jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y otros legisladores.
La embajada informó que por la noche Funes hará "una amplia presentación ante la comunidad salvadoreña" en la escuela secundaria Bell Multicultural de Washington.
El presidente de El Salvador concluirá mañana su gira en Washington con una rueda de prensa en el Club Nacional de Prensa.