Once presuntos ladrones sufrieron hoy un intento de linchamiento en la localidad de Achacachi, en el altiplano andino boliviano, donde fueron rociados con gasolina y parcialmente quemados, según informaron los medios.
Los habitantes de Achacachi -feudo de los "ponchos rojos", radicales indigenistas aimaras afines al presidente Evo Morales- atraparon a estas personas mientras supuestamente robaban, y luego los trasladaron al estadio de fútbol de la localidad, donde los golpearon durante horas.
Los medios de prensa señalaron que se trata de seis hombres y cinco mujeres que fueron aprehendidos alrededor de las 20.00 hora local de ayer (00.00 GMT de hoy) por los pobladores de Achacachi, a menos de 100 kilómetros al norte de La Paz.
Radio Fides informó de que una unidad militar que tiene su cuartel cerca de la localidad intentó evitar el linchamiento, pero los achacacheños lo impidieron y ni siquiera le permitieron acercarse a los once acusados.
El viceministro de Gobierno (Interior), Rubén Gamarra, confirmó a radio Erbol que al menos ocho fueron entregados a la policía, poco después de que el alcalde, Eugenio Rojas, también miembro de los "ponchos rojos", convenciera a sus vecinos de que pararan el linchamiento.
Según Erbol, al menos dos de los que fueron entregados a la policía se encontraban inconscientes y mal heridos.
El viceministro Gamarra calificó los hechos de "una reacción de la población en virtud de que tienen desconfianza de la acción del Ministerio Público y de la Justicia".
"Sin embargo, la policía garantiza que estas personas han de ser puestas a disposición de las autoridades competentes", señaló Gamarra al tiempo que aseguró que va a "hacer el seguimiento necesario hasta su procesamiento y la sanción respectiva".
El viceministro, además, convocó a los vecinos de Achacachi a "deponer las actitudes violencia" y recordó que "la justicia por mano propia no es la justicia comunitaria".
El linchamiento hasta la muerte de los delincuentes sorprendidos "in fraganti" es una práctica relativamente habitual en la región andina boliviana, que reivindican los indígenas como una forma de "justicia comunitaria", aunque incluso el Gobierno de Morales la rechaza.