La ONU mostró hoy su preocupación acerca de la situación de la población civil en la región fronteriza sudanesa de Kordofán del Sur y aseguró contar con denuncias creíbles de que esa zona es escenario de ataques aéreos indiscriminados, secuestros y ejecuciones sumarias por las autoridades.
"Las acusaciones son muy preocupantes e incluyen ataques aéreos indiscriminados, secuestros y ejecuciones sumarísimas", aseguró hoy ante la prensa el secretario general adjunto de la ONU para los Derechos Humanos, Ivan Simonovic, quien añadió que el personal del organismo en Sudán ha sido también blanco de esos ataques.
Simonovic denunció los obstáculos vividos por el personal de la ONU en el país africano y cómo éste ha sido "objeto de ataques" en Kordofán del Sur, como demuestra el hecho de que se secuestrara a uno de sus miembros, se dispara a otro en las piernas y se asesinara a un contratista independiente que trabajaba para el organismo.
El subsecretario también indicó que las pruebas recopiladas por el organismo apuntan al "incremento de los ataques aéreos contra los asentamientos civiles de las montañas de Nuba", mientras que "algunas fuentes secundarias apuntan a la existencia de fosas masivas" en la región.
El diplomático indicó que esas fuentes son secundarias "porque, debido a la movilidad reducida de la misión de la ONU, no se pudieron comprobar las denuncias", y alertó de la gravedad que supone que el organismo no pueda evaluar la situación sobre el terreno al haber expirado el mandato de su misión en Sudán.
"Después del 9 de julio -fecha de la independencia de Sudán del Sur-, perdimos nuestro mandato y nuestra presencia en el área. Es algo peligroso, sobre todo para Kordofán del Sur", dijo.
Simonovic compareció ante la prensa mientras la subsecretaria general para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, informaba al Consejo de Seguridad sobre la gravedad de la situación en la región fronteriza entre Sudán y Sudán del Sur, y después de que se filtrara un informe interno de la ONU sobre el mismo asunto.
El subsecretario general aseguró, sin embargo, que el informe no está listo para ser publicado y que verá la luz en unos diez días, pero en su intervención se hizo eco de algunos de los detalles que el texto expone, según demuestra una copia del mismo a la que hoy Efe tuvo acceso.
El informe, preparado por expertos en derechos humanos de la misión de la ONU en Sudán (UNMIS) a petición del Consejo de Seguridad, relata "las violaciones de los derechos humanos y la leyes humanitarias internacionales" producidas en Kordofán del Sur desde que se iniciaron los enfrentamientos el pasado 5 de junio.
Las violaciones de los derechos humanos que recoge reflejan "ataques aéreos, desplazamientos forzados, importantes pérdidas de vidas humanas, incluidas las de niños, mujeres y ancianos, redadas, detenciones arbitrarias, asesinatos selectivos, ejecuciones sumarias, fosas masivas, la destrucción sistemática de viviendas y ataques a iglesias".
"Los actos descritos en este informe, si se pueden probar, podrían constituir crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad bajo las leyes humanitarias internacionales", concluye el informe, que detalla que el "casco azul" secuestrado por las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) vio unos 150 cuerpos acumulados "de descendencia Nuba" en el recinto militar donde fue confinado.
Los cadáveres presentaban heridas de bala y había "grandes cantidades de sangre en el suelo", según el mismo "casco azul", quien asegura que uno de los soldados sudaneses le explicó que todos habían sido abatidos allí mismo por los militares sudaneses.
El informe recomienda además que se lleve a cabo "una investigación completa e independiente de las violaciones de derechos humanos con la intención de llevar a sus responsables ante la Justicia", y que se refiera el caso a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya.
El texto demuestra así que las autoridades de Jartum han llevado a cabo esas prácticas para frenar las revueltas que grupos armados aliados al sur realizan esa zona rica en petróleo y que, en la división del país, ha quedado en el norte, lo que ha conducido a la escalada de las hostilidades desde el pasado junio.