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11 de enero 2007



11 de enero 2007
...Y todo terminó con la consagración delante del Santísimo Sacramento de la República.
Rosendo Torres
Sacerdote jesuita
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Aunque con un despliegue mezquino mediático, como tiene que suceder con las buenas noticias de la Iglesia católica, una respuesta numerosa de feligresía catolica panameña a la convocatoria a ese acto piadoso, se hizo presente en el amplio gimnasio del Colegio de la Salle de los Hermanos de la Escuelas Cristianas de la barriada El Cangrejo, en la ciudad capital. .
¿Por qué el 11 de enero? La razón obvia parece ser la culminación de la primera reunión anual de la Conferencia Episcopal Panameña, que usualmente cumple con ser la voz de la iglesia dentro del devenir nacional.
Sucintamente debemos afirmar que la organización del evento resultó un éxito atribuible al dinamismo organizativo del Reverendo Padre David Cosca, párroco de la parroquia de San Mateo y del Centro de la Divina Misericordia quien, junto con su multifacético equipo de damas de protocolo, laicos, frailes y numerosos monaguillos acoplados a un coro muy entrenado, enmarcaron el propósito medular de esta fecha como exigía la ocasión.
La primera lectura bíblica tomada del Deuteronomio, luego las inspiraciones de la carta a los Efesios sobre las profundidades del Corazón de Jesús y el Evangelio de San Mateo con el "Venid a mi todos los que estáis cargados y agobiados, que yo os aliviaré", fueron guiando las mentes presentes a una preparación adecuada para el acto consecratorio.
Una breve homilía del Señor Arzobispo, aludiendo a las palabras del Papa en su Jornada de la Paz, motivo similar por el que se hace una eucaristía todos los años al terminar las sesiones de la Conferencia Episcopal, nos sintonizaron con el espíritu universal de las aspiraciones escritas del Sumo Pontífice para este año en relación con la paz en el mundo de guerras y muertes absurdas. De paso aplicables a nuestro patio, donde también se está dando la violencia en distintas formas.
Recordó el Señor Arzobispo que ya Monseñor Peralta en 1894 había consagrado la diócesis de Panamá al Corazón de Jesús, y nosotros añadimos que según mal no recuerdo esta misma consagración se repitió con motivo de clausura de la misión nacional el año 1959. Habrá que conferir los códices. El prelado terminó agradeciendo a los obispos, sacerdotes y religiosos y religiosas y laicos por su presencia y colaboración en este empeño.
Este año se añadía la coyuntura de la visita de los restos de Santa Margarita María de Alacoque a todo Panamá, lo cual creaba el ambiente propicio para unidos y conscientes nos consagráramos devotamente como país al Sagrado Corazón de Jesús.
Terminada la eucaristía, según la costumbre, el Secretario de la Conferencia, Monseñor José Domingo Ulloa, o.s.a leyó el tan esperado Comunicado que suele ser el resultado de los días de oración, estudio y reflexión de nuestros prelados en pro de la salud espiritual del país católico. Normalmente el comunicado, en su texto completo, aparece en el rotativo dominical de la Iglesia, el Panorama Católico.
En resumen, el comunicado de la 178ava reunión de los obispos, informaba de los cambios en la directiva de la conferencia episcopal, quedando Monseñor José Luis Lacunza,o.a.r., como Presidente hasta el año 2010. Se leyó un mensaje del Vaticano firmado por Francisco Bertone, sdb, felicitando a Panamá por su consagración al Corazón de Jesús.
Luego, concretando la CEP abogó porque no se aumente la tarifa de la luz y que se haga un esfuerzo por una Política Eléctrica Nacional que defienda a los usuarios. Asimismo, exigió que el TLC sea una manifestación clara de la letra de lo acordado siempre defendiendo lo nacional y al más necesitado. Exhortó a una vigilancia sobre las migraciones extranjeras y sobre las internas de los indígenas a las capitales donde son abusados. Y todo terminó con la consagración delante del Santísimo Sacramento de la República, es decir sus habitantes creyentes al Corazón de Jesús, en una fórmula donde reiteramos nuestra confianza en el Corazón de Jesús, donde nos arrepentimos de nuestros desvíos y nos determinamos a instalar su reino en nuestras vidas y en toda nuestra activad ciudadana.

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