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11 de septiembre: una gran lección


No cabe ninguna duda de que el silencio sería una forma digna de conmemorar el primer aniversario de los atentados del 11 de septiembre pasado. Pero esa posibilidad queda irremediablemente eliminada por la vorágine de los medios informativos, especialmente con el insaciable sensacionalismo de la televisión.
Mientras más se acerca el aniversario del miércoles, más se acrecienta la tentación de los canales de televisión de repetir, como una alucinante pesadilla las imágenes de las Torres Gemelas en su agonía del colapso. Las elecciones legislativas del 5 de noviembre condicionan y dificultan una mayor cordura en cómo tratar el tema.
En tanto la actividad política se reanudó la semana pasada en Washington, tras el receso estival, con una tarea prioritaria: buscar el consenso entre la administración Bush y el Congreso sobre cómo encarar los próximos pasos de la lucha antiterrorista. El objetivo no es nada fácil porque la proximidad de las elecciones legislativas -el 5 de noviembre-condiciona el debate y las actitudes de todos. Sin embargo, Bush fue categórico en disipar los temores de sus críticos de que lanzaría un ataque de modo unilateral al señalar que no solo entraba en un diálogo con los líderes del Congreso sino que elaboraría su estrategia cuando se dirige en su discurso de apertura de la Asamblea General deNaciones Unidas el jueves.
La estrategia para derrocar a Saddam Hussein y la creación de un nuevo superministerio de Seguridad Interior, centrarán las discusiones del Senado y la Cámara de Representantes. En la cuestión iraquí, Bush debe formular aún su posición definitiva, después de que salieran a la luz diferencias sustanciales entre sus principales colaboradores. “The Wall Street Journal” sostenía ayer que, ante el escepticismo interno y la oposición de muchos aliados, Bush deberá dedicar mucho esfuerzo diplomático y cargarse de razones antes de atacar Irak, lo que retrasará la operación. El rotativo señalaba que, además de obtener una autorización expresa del Congreso, Bush puede optar también por buscar el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU.
No obstante de los esfuerzos del equipo gobernante de mantener un frente unido ante la opinión pública, las divergencias salieron a relucir abiertamente el fin de semana pasado al ser confirmadas por el propio secretario de Estado. “Efectivamente, creo que existen muchas diferencias: algunas reales, algunas perceptibles y otras exageradas” sobre el asunto de Irak, dijo Colin Powell a los reporteros que viajaron con él a Johannesburgo, donde hoy dirigirá un mensaje. Powell, considerado una de las voces moderadas en el gobierno de Bush, es partidario de buscar coaliciones internacionales antes de atacar Irak.
Dick Cheney, el vicepresidente y secretario de Defensa durante la guerra del golfo, es el halcón promotor del uso unilateral del poderío militar para cambiar al régimen de Saddam Hussein. Powell por su parte reconoció que existe un enconado debate dentro del gobierno sobre una posible confrontación con Bagdad pero aseguró que el presidente Bush pronto “pondrá las cosas en su lugar” antes de concluir el debate.
El secretario de Estado declaró que ha estado llamando por teléfono a funcionarios extranjeros para sentar las bases de lo que sería una decisión presidencial. En tanto el primer ministro británico, Tony Blair, advirtió el fin de semana que la política de contención no ha funcionado en Irak y las democracias occidentales no pueden ignorar la amenaza que representa el régimen de Sadam Husein. “Si alguna lección podemos extraer del 11 de septiembre es la importancia de no esperar a que se materialice la amenaza, sino de atajarla en cuanto se presentan señales delante de nuestros ojos.
Hay que solucionar el problema antes, no después”, dijo el primer ministro en un encuentro con la prensa en Sedgefield, sede de su distrito electoral en el norte de Inglaterra antes de emprender su viaje a Estados Unidos para un encuentro con Bush. Blair aseguró tener pruebas de que Bagdad “adquirirá, si puede, armamento nuclear”, pero mantuvo la línea oficial de que aún no se ha tomado la decisión de un ataque unilateral.
Blair aceptó la conveniencia de actuar con “el más completo” respaldo internacional posible y ofreció garantías de que una acción armada se llevará a cabo dentro de la legalidad. Se comprometió a publicar “en las próximas semanas” un documento con pruebas sobre la capacidad y programa bélico del presidente iraquí.
Blair rompió su largo silencioso sobre la cuestión iraquí y aprovechó para justificar y brindar abiertamente su apoyo a la Casa Blanca.
Por otro lado, la Unión Europea estudia presentar este mes, bajo iniciativa de británicos y franceses, una resolución en el Consejo de Seguridad exigiendo a Irak el regreso sin condiciones de los inspectores de desarme de la ONU en un plazo de dos meses, indican fuentes diplomáticas europeas. La idea será discutida por los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión durante la reunión que tienen previsto celebrar a mediados de septiembre en Nueva York con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, coincidiendo con la apertura de la sesión anual de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Este chico, de lenguaje fluido y de personalidad imponente, ha dejado claro que no todo acaba cuando se pierde la vista. Actualmente está por terminar el tercer año de secundaria, al tiempo que recibe un curso de computadora en el Primer Ciclo Silvio Bedoya. “El único ciego soy yo, los demás son de baja visión”, informó.
Su mayor anhelo es trabajar en el revelado de placas y rayos x o alguna actividad administrativa, pues ya tiene la experiencia adquirida en el hipódromo, “porque así podría obtener el dinero para mantenerme. Y le juro: tengo muchísimas ganas de trabajar, ojalá me dieran la oportunidad de demostrar mi capacidad”.
A ese profundo deseo se unió Andrés Flores, de 24 años, que cursa el segundo año en la Universidad Tecnológica en la carrera de Técnico en Edificaciones y a quien le amputaron su brazo derecho hace cuatro años, producto de un tumor.
Lo encontramos en las oficinas de las Industrias de Buena Voluntad, entre papeles y archivos. Su brazo izquierdo parecía haber olvidado que se quedó solo. Realizaba a la perfección las labores, no había tiempo para el descanso.
“Quisiera poder demostrar que soy capaz de desempeñar un cargo administrativo, demostrar que valgo”, manifestó con tono enérgico y convincente.
A pesar de que fueron abordadas vivencias distintas, diversas discapacidades, una realidad salió a flote: “el discapacitado es un ser humano de gran capacidad”.

Primera de dos entregas
No se parecía mucho a la letra bastante más caligráfica que había visto en un escalofriante documento atribuido a Atta, hecho público por el FBI. Aquel documento, encontrado en el equipaje que Atta había dejado en el aeropuerto Logan de Boston, proporcionaba una guía espiritual a los secuestradores aéreos para el momento en que se acercara el punto culminante de su misión.
«Obligaos a olvidar eso que se llama mundo», decía. «Ha pasado el tiempo para la diversión y ahora nos ha llegado la hora de la verdad. Si Dios nos concede a alguno de nosotros una matanza, debéis realizarla como una ofrenda en honor de vuestro padre y vuestra madre, puesto que estáis en deuda con ellos. No discutáis entre vosotros; escuchad y obedeced».
Ramzi me explicó el motivo de la discrepancia: Atta no era el autor de estas «instrucciones y oraciones»; eran obra de Abdul Aziz al Omari, que había acompañado a Atta durante las últimas horas de su vida.
(primera entrega)

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