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11/9/01: Parece que fue ayer


Hace hoy tres años el mundo fue testigo de un ataque sin precedentes contra el mundo civilizado. Los ataques del 11/9 dejaron consternados a hombres y mujeres en todo el mundo y terminaron con la vida de ciudadanos de más de 90 países, incluyendo a Panamá. El recuerdo de estos acontecimientos alimenta los continuos esfuerzos de Estados Unidos (EU) para defender a los estadounidenses y nuestros aliados, despojando a las organizaciones terroristas de su capacidad de operar y atraer nuevos reclutas.
Las imágenes de ese día siguen grabadas en la mente de todos los que las vieron. Para muchos, el 11/9 parece que hubiera sido ayer. Ese día, tripulaciones de al-Qaida arrebataron el futuro de cerca de tres mil inocentes de todas partes del mundo y devastaron la vida de sus familias y amigos. Asesinaron infantes que las madres acunaban en sus brazos y abuelos que volaban a visitar a sus seres queridos. Y ahora, mientras avanzan los planes de construir un monumento recordatorio a las víctimas en el Punto Cero, en Manhattan, al igual que una nueva torre de oficinas -de 1776 pies de altura, como símbolo del año de la independencia de EU- rendimos honores a los que murieron ese día en Nueva York, Washington y Pensilvania. Oramos por las familias y los seres queridos que todavía luchan para sobreponerse a su pérdida y a quienes sólo les han quedado recuerdos. Que no haya duda, sacaremos fuerzas del recuerdo de aquellos que murieron ese día - y seguiremos vigilantes contra los que aún tratan de hacernos daño, a nosotros y a nuestros amigos en el mundo entero.
Todos estamos muy conscientes de que el terrorismo no se inventó el 11 de Septiembre. Demasiados países, en todo el mundo, han sufrido ataques trágicos durante décadas e incluso siglos. Pero los ataques del 11 de septiembre demostraron que los terroristas de hoy se proponen golpear hasta alcanzar el confín de su poderío. Los recientes trágicos eventos en Beslán, Rusia, nos suministran evidencia gráfica de que el terrorismo no tiene misericordia y no reconoce límites cuando ponen en ejecución su agenda insidiosa.
En los últimos tres años la capacidad de al-Qaida se ha visto reducida por la inexorable acción internacional en los frentes de la ejecución de la ley, militares, de inteligencia, diplomático y financiero. Pero el deseo de al-Qaida de matar en escala masiva aumenta cuando los regímenes al margen de la ley fabrican o adquieren armas de destrucción en masa y mantienen vínculos con los grupos terroristas.
Estados Unidos, templado por la tragedia del 11/9 y los actos subsecuentes de terrorismo internacional, está determinado a encarar estas nuevas amenazas, a no pasarlas por alto o, simplemente, esperar futuros ataques. En el ambiente posterior al 11/9, EU trabaja con nuestros aliados, como Panamá, para darle nueva configuración a los arreglos de seguridad nacionales e internacionales para prevalecer sobre los terroristas, como así también sobre los Estados y organizaciones que los apoyan. Panamá ha sido y permanece siendo un siendo un aliado esencial e irremplazable en la lucha contra el terrorismo. Estados Unidos ha gozado de excelente cooperación en asuntos de seguridad y nos sentimos alentados por el interés continuo de esta asociación crucial.
Nuestro objetivo es una paz perdurable y democrática en la que las naciones puedan desarrollar y prosperar, libres de la amenaza del terrorismo. Ayudamos a construir un futuro esperanzador para la gente que ha sufrido demasiado tiempo. No permitiremos que las regiones afligidas sigan empantanadas en la desesperación y la violencia.
Al-Qaida y sus filiales no le ofrecen al mundo ninguna perspectiva constructiva. Su única misión ha sido destruir lo que otros han construido mediante el trabajo empeñoso y la dedicación. Nuestros esfuerzos internacionales comunes para derrotar a los terroristas sirven, por lo tanto, para proveer la seguridad mundial con la cual las naciones libres y pacíficas pueden adelantar sus metas sociales, culturales y de desarrollo económico.
EU y sus misiones en todo el mundo trabajan a diario para echar los cimientos de la paz, apoyando el desarrollo de la democracia. Apoyamos la esperanza y el progreso que la democracia ofrece como alternativa a la tiranía y el terrorismo. En palabras sencillas, en las sociedades democráticas y exitosas los hombres y las mujeres no adoptan como política nacional el asesinato en masa; dedican sus corazones y sus mentes a construir vidas mejores para sí mismo y para sus familias, mediante la educación y el trabajo empeñoso. Los gobiernos democráticos no amparan campamentos terroristas ni matan a hombres, mujeres y niños inocentes. Antes bien, elevan la condición de sus ciudadanos, invirtiendo sus energías y recursos para promover el imperio del derecho y buscar oportunidades ampliadas de comercio y otros intercambios.
Les solicitamos que se unan a nosotros cuando interrumpen por un momento sus actividades para recordar a todos los caídos de cerca de noventa países del mundo entero que perecieron el 11 de septiembre de 2001. Recordamos también a sus amigos y parientes, cuyas vidas cambiaron para siempre. Volvemos a vivir en nuestras mentes las imágenes de ese día horrible, pero también nos abrazamos a nuevas imágenes de esperanza. Recordamos el torrente de dolor y solidaridad que fueron la semilla de la campaña internacional contra el terrorismo iniciada luego de los ataques. Nos hemos comprometido a seguir trabajando con la comunidad internacional hasta el día en que los mensajes de los terroristas no encuentren eco, en que sus arcas estén vacías y en que sus reclutas le vuelvan la espalda para sacar partido de las oportunidades que hacen posibles aquellos que quieren construir, no destruir.

101 años de Panamá América

 
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