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125 mil jóvenes ociosos


Según el Ministerio de Desarrollo Social, son 125 mil jóvenes entre 15 y 29 años los que no tienen empleo ni están en la escuela. ¿Dónde están?, pregunta una funcionaria. La respuesta es fácil, en la calle o como zánganos ociosos en casa, siendo una carga para allegados o parientes. Son fuertes candidatos a pandilleros y presidiarios. Y cuando envejezcan, dormirán en aceras y rebuscarán los tinacos en busca de comida. Por allí andan muchos que, como ellos, ayer fueron jóvenes. ¿Tiene la culpa la sociedad? Los del ministerio dirán que sí, como suelen hacer para justificar el sueldo. Pero la verdad es otra. Tenemos una educación pública gratuita, de la que saca provecho la mayoría de los jóvenes en edad escolar. Y si bien hay 125 mil jóvenes sin trabajo o sin ir a la escuela, al lado hay 700 mil que trabajan, asisten a un centro de estudios y, en general, aportan al progreso del país y de los suyos.

Más que quedarse con las cifras negativas, lo que hay que hacer es inventariar a los afectados con dichas carencias, levantar una base de datos sobre dónde viven, quiénes son sus allegados, cuál es su grado de escolaridad y formación y, luego, enviarlos al INADEH, previa evaluación, para capacitarlos en algún oficio. Esa es tarea del Gobierno.

Tenemos un país pleno en crecimiento y oportunidades. Las encuestas serias indican que el desempleo ya no es preocupación prioritaria y las cifras oficiales señalan que nos acercamos al pleno empleo. Las ofertas de trabajo parecen imploraciones por especialistas que escasean. Y allí está la clave, hay que educarse. Mientras tanto, aplicar con rigor y sin contemplación la Ley a quienes la infrinjan. Hay que proteger al resto, a la mayoría, que trabaja, estudia y ayuda a crear riqueza y oportunidades.

101 años de Panamá América

 
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