¡La Justicia entra por casa, Sr. Procurador!
Conozco al señor Procurador de la Nación desde la infancia y por lo tanto puedo decir, con propiedad, que es "un buen tío que estimamos, conoce y sabe mucho", como diría mi amigo cibernético de San Sebastián, España, el licenciado De La Colina. Pero este quehacer de escribir, muchas veces, si deseamos gozar de credibilidad entre los lectores, nos obliga, con dolor, prescindir de todo tipo de consideraciones personales. Y esto va también por otros amigos que en ocasiones nos hemos referido.
En los últimos meses la ciudadanía se ha visto convulsionada con escandalosos acontecimientos en los que los principales protagonistas son altos funcionarios políticos pertenecientes al partido gobernante.
Iniciamos el recuento con el juicio llevado a cabo al ex presunto asesino, hoy absuelto por un jurado de conciencia, del soldado Hernández, que ha motivado todo tipo de controvertidos comentarios tanto dentro como fuera del país, con o sin justificada razón. Se han hecho toda clase de señalamientos tales como que la justicia nacional quedó al servicio de los otros Organos del Estado, el Ejecutivo y el Legislativo, dado al presunto papel protagónico de su progenitor que a la sazón es Presidente del partido gobernante y Presidente del Organo Legislativo. Además del deterioro de la imagen del país, que muy poco ha interesado, entre los panameños han revivido viejos recuerdos y resentimientos del reciente pasado de la dictadura donde las cosas se solían hacer justamente como aparentemente hoy día se asemejan algunos asuntos. Y el gobierno cree que con el uso de argumentos simulados persuadirán a la ciudadanía a creer lo que evidentemente no corresponde a la realidad. Pues permítanme decirles que están realizando un triste papel. El único engañado es el gobierno. ¿Es que no tiene el gobierno allegados que le indique el sentir de la gente? ¡A lo mejor sí y simplemente no les interesa! Es muy probable que así ocurra, pues no vemos actitudes de rectificación.
No entendemos cómo es posible que el Ministerio Público, que tiene oídos y ojos en todas partes, no haya dado su voz de alarma ante la presunta manipulación de que fue objeto la justicia panameña. Que ello nos ocurra a legos en la materia es comprensible, pero en el caso del Procurador, parece que "le robaron los huevos al águila".
Ahora, dos nuevos casos han surgido. El primero, por orden cronológico, el del Secretario General de la Asamblea Nacional y el otro el del Secretario del Ministerio de Trabajo.
En el primero, de gran resonancia e incalculables consecuencias sociales, esta administración que con tanto bombo y platillos ha aprobado el Código de la Familia y más recientemente ha creado un Ministerio de la Familia y la Juventud, pero no para la del secretario de la Asamblea, ahora pretende desconocer todo lo que abogaron. Un conspicuo miembro del partido gobernante ha salido a la palestra a defender al presunto implicado en el delito de agresión a su esposa y a una de sus hijas, alegando que lo que ha acontecido es "una metida de pata" y se han exacerbado contra la figura del profesional humilde que con mucho esfuerzo ha escalado una posición cimera y que en Panamá se han dado casos donde la gente le ha quebrado el brazo a su esposa, ocupando grandes cargos, y nadie ha dicho nada porque el protagonista era del Club Unión. Parece que el Subsecretario General del partido PRD olvida que el problema es estrictamente de mala conducta, de un proceder prohibido por la ley, sin importar quién sea el protagonista ni quiénes lo hayan hecho anteriormente, en el supuesto caso que así haya sido. Además, parece que el Subsecretario desconoce que su principal, el Secretario General de su partido, hoy Presidente de la República, es socio del Club Unión a igual que los dos vicepresidentes de la República y algunos de sus colegas del gabinete y ninguno de ellos se siente facultado a violar la ley por su condición de socios de dicho Club. Ese discurso no denota otra cosa que la total carencia de argumento. No tuvo ni siquiera la valentía de identificar al funcionario a que se refirió.
¿Y qué ha hecho la Procuraduría General de la Nación que por ley debe perseguir los delitos? Mucho ojo, Sr. Procurador, que semejantes declaraciones del Subsecretario del PRD, que entendemos tiene gran beligerancia dentro de ese colectivo político, nos está suministrando la tónica de las presiones que sobrevendrán para que se le tire tierra al asunto y quien quedará en entredicho ante la comunidad es el Procurador General de la Nación.
Finalmente tenemos el caso del Secretario General del Ministerio de Trabajo y de la Comisión de Reelección Presidencial del PRD que no sabemos cómo el Tribunal Electoral no se ha pronunciado sobre lo que parece una evidente violación al Art. 130 que prohíbe el apoyo oficial directo o indirecto a candidatos de elección popular y las actividades de propaganda y afiliación partidista en las oficinas públicas. No creemos que el espíritu de los constitucionalistas fue el permitir la dualidad que se da en este funcionario.
Pero no es exactamente a este punto que deseamos referirnos, sino al accidente de tránsito y al presunto comportamiento que guardó su protagonista principal en el accidente ocurrido el día jueves 8 de enero en la Ave. Brasil y Calle 50. Aparentemente dado al estado alcohólico en que se encontraba se originaron las colisiones y luego quiso abandonar la escena del accidente, sin esperar a la autoridad y agredió a quienes se lo impidieron. Eso me parece que se califica como "tratar de darse a la fuga".
Semejante actuación es menester que el Ministerio Público lo investigue y sancione ejemplarmente a su protagonista, si realmente los hechos relatados en la TV. resultan comprobados. ¿Qué nos dirá ahora el Subsecretario del PRD? Debe estar elucubrando para volverse a salir por la tangente.
¿Será posible que el Gobierno Nacional, sus máximos jerarcas, no se percatan que el comportamiento de sus máximas figuras lo están poniendo en entredicho y desdice mucho de su comportamiento moral? Y para usar la misma jerga del Subsecretario del PRD, "lo que hacen con las manos lo desbaratan con las patas".
Ojalá el Procurador nuevamente aquí ponga sus buenos oficios que le exige la Constitución Nacional e igualmente lleve a cabo las investigaciones correspondientes que permita a la justicia sancionar al responsable. Que ahora no nos vengan con que no hay análisis de alcoholemia y las leguleyadas de siempre.
En los últimos meses la ciudadanía se ha visto convulsionada con escandalosos acontecimientos en los que los principales protagonistas son altos funcionarios políticos pertenecientes al partido gobernante.
Iniciamos el recuento con el juicio llevado a cabo al ex presunto asesino, hoy absuelto por un jurado de conciencia, del soldado Hernández, que ha motivado todo tipo de controvertidos comentarios tanto dentro como fuera del país, con o sin justificada razón. Se han hecho toda clase de señalamientos tales como que la justicia nacional quedó al servicio de los otros Organos del Estado, el Ejecutivo y el Legislativo, dado al presunto papel protagónico de su progenitor que a la sazón es Presidente del partido gobernante y Presidente del Organo Legislativo. Además del deterioro de la imagen del país, que muy poco ha interesado, entre los panameños han revivido viejos recuerdos y resentimientos del reciente pasado de la dictadura donde las cosas se solían hacer justamente como aparentemente hoy día se asemejan algunos asuntos. Y el gobierno cree que con el uso de argumentos simulados persuadirán a la ciudadanía a creer lo que evidentemente no corresponde a la realidad. Pues permítanme decirles que están realizando un triste papel. El único engañado es el gobierno. ¿Es que no tiene el gobierno allegados que le indique el sentir de la gente? ¡A lo mejor sí y simplemente no les interesa! Es muy probable que así ocurra, pues no vemos actitudes de rectificación.
No entendemos cómo es posible que el Ministerio Público, que tiene oídos y ojos en todas partes, no haya dado su voz de alarma ante la presunta manipulación de que fue objeto la justicia panameña. Que ello nos ocurra a legos en la materia es comprensible, pero en el caso del Procurador, parece que "le robaron los huevos al águila".
Ahora, dos nuevos casos han surgido. El primero, por orden cronológico, el del Secretario General de la Asamblea Nacional y el otro el del Secretario del Ministerio de Trabajo.
En el primero, de gran resonancia e incalculables consecuencias sociales, esta administración que con tanto bombo y platillos ha aprobado el Código de la Familia y más recientemente ha creado un Ministerio de la Familia y la Juventud, pero no para la del secretario de la Asamblea, ahora pretende desconocer todo lo que abogaron. Un conspicuo miembro del partido gobernante ha salido a la palestra a defender al presunto implicado en el delito de agresión a su esposa y a una de sus hijas, alegando que lo que ha acontecido es "una metida de pata" y se han exacerbado contra la figura del profesional humilde que con mucho esfuerzo ha escalado una posición cimera y que en Panamá se han dado casos donde la gente le ha quebrado el brazo a su esposa, ocupando grandes cargos, y nadie ha dicho nada porque el protagonista era del Club Unión. Parece que el Subsecretario General del partido PRD olvida que el problema es estrictamente de mala conducta, de un proceder prohibido por la ley, sin importar quién sea el protagonista ni quiénes lo hayan hecho anteriormente, en el supuesto caso que así haya sido. Además, parece que el Subsecretario desconoce que su principal, el Secretario General de su partido, hoy Presidente de la República, es socio del Club Unión a igual que los dos vicepresidentes de la República y algunos de sus colegas del gabinete y ninguno de ellos se siente facultado a violar la ley por su condición de socios de dicho Club. Ese discurso no denota otra cosa que la total carencia de argumento. No tuvo ni siquiera la valentía de identificar al funcionario a que se refirió.
¿Y qué ha hecho la Procuraduría General de la Nación que por ley debe perseguir los delitos? Mucho ojo, Sr. Procurador, que semejantes declaraciones del Subsecretario del PRD, que entendemos tiene gran beligerancia dentro de ese colectivo político, nos está suministrando la tónica de las presiones que sobrevendrán para que se le tire tierra al asunto y quien quedará en entredicho ante la comunidad es el Procurador General de la Nación.
Finalmente tenemos el caso del Secretario General del Ministerio de Trabajo y de la Comisión de Reelección Presidencial del PRD que no sabemos cómo el Tribunal Electoral no se ha pronunciado sobre lo que parece una evidente violación al Art. 130 que prohíbe el apoyo oficial directo o indirecto a candidatos de elección popular y las actividades de propaganda y afiliación partidista en las oficinas públicas. No creemos que el espíritu de los constitucionalistas fue el permitir la dualidad que se da en este funcionario.
Pero no es exactamente a este punto que deseamos referirnos, sino al accidente de tránsito y al presunto comportamiento que guardó su protagonista principal en el accidente ocurrido el día jueves 8 de enero en la Ave. Brasil y Calle 50. Aparentemente dado al estado alcohólico en que se encontraba se originaron las colisiones y luego quiso abandonar la escena del accidente, sin esperar a la autoridad y agredió a quienes se lo impidieron. Eso me parece que se califica como "tratar de darse a la fuga".
Semejante actuación es menester que el Ministerio Público lo investigue y sancione ejemplarmente a su protagonista, si realmente los hechos relatados en la TV. resultan comprobados. ¿Qué nos dirá ahora el Subsecretario del PRD? Debe estar elucubrando para volverse a salir por la tangente.
¿Será posible que el Gobierno Nacional, sus máximos jerarcas, no se percatan que el comportamiento de sus máximas figuras lo están poniendo en entredicho y desdice mucho de su comportamiento moral? Y para usar la misma jerga del Subsecretario del PRD, "lo que hacen con las manos lo desbaratan con las patas".
Ojalá el Procurador nuevamente aquí ponga sus buenos oficios que le exige la Constitución Nacional e igualmente lleve a cabo las investigaciones correspondientes que permita a la justicia sancionar al responsable. Que ahora no nos vengan con que no hay análisis de alcoholemia y las leguleyadas de siempre.