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&#191Después de la comarca qué...?


El ngobe y bugle auténtico, el que no está aculturado al estilo latino, el que vive en los filos de la cordillera o en los valles recónditos de la montañas, no sabe de oportunidades políticas ni de las contradicciones de sus dirigentes. Ellos sólo saben que tienen una Comarca. Ni siquiera que esta Comarca está mediatizada.
Antes los unía la lucha por la Comarca. Ahora, la tienen y es muy difícil explicarles que esa Comarca no reúne los requisitos que debe tener una Comarca verdadera, autónoma, digna. Ellos sólo saben que ya tienen Comarca. Esa bandera de lucha ha desaparecido.
Ni los dirigentes de años 80 ni los de ahora discutieron jamás con su gente qué hacer después de lograda la Comarca, o sea, ¿comarca para qué? ¿Para que hayan nuevos circuitos electorales donde los partidos de los latinos ricos van a pelearse para tener mayor espacio político y representación en la Asamblea Legislativa? ¿Comarca para que la dirigencia indígena se enquiste, se corrompa y logre salarios? ¿Para que continúe la misma realidad de analfabetismo, de falta de apoyo a la producción de alimentos, de falta de salud? La Ley de la Comarca no elimina de un plumazo la desnutrición, ni el hambre, ni el alfabetismo, ni las enfermedades, ni la baja producción de alimentos, ni la baja productividad de las tierras, ni la explotación de la población en manos de empresarios inescrupulosos y de terratenientes-ganaderos.
¿Dónde están los planes de desarrollo de la Comarca? ¿Quiénes los han discutido? ¿Quiénes los han elaborado? ¿Existe algún dirigente o grupo indígena que tenga una propuesta de desarrollo para su pueblo desde el punto de vista de la producción, de la salud, de la educación, etc.? No la hay. Es más, no hay nada acerca de la reglamentación e implementación de la ley comarcal. Entonces, si las dirigencias ngobe y bugle no están preparadas para eso, ¿quiénes son los que van a salir ganando? Indudablemente, saldrán ganando los que sí están preparados, es decir, los que tienen el capital, el poder económico y político de este país y el transnacional.
¿Qué será lo mejor para los pueblos Ngoble y Bugle, y para los otros sectores populares del país como lo son los obreros y los campesinos pobres? ¿Cómo se puede construir una plataforma de lucha que conduzca a lograr eso que debe ser lo mejor para las mayorías? En la construcción de esa plataforma deben participar todos y no sólo los dirigentes.
Las fórmulas, las recetas, los ejemplos, después del desastre del llamado "socialismo real" se anularon. Aquello de que "si haces esto lograrás esto otro", ya no existe. Aquel modelo de sociedad colectiva, socialista, que se presentaba como ejemplo, como la de la Unión Soviética, la de Alemania Democrática, Polonia, Checoeslovaquia, etc., donde los problemas de salud, de educación, de producción, de vivienda, etc. se resolvían y donde el ser humano era el centro de atención, se derrumbó. Ya no tenemos modelo. Tenemos que empezar a discutir, pero no desde el punto de vista intelectual alejados de la gente que sufre la explotación y las condiciones de miseria y de hambre. Hay que abandonar la idea de que sólo un grupito de mentes preclaras puede resolverlo todo. Esa discusión tiene que ser colectiva y con la gente de abajo. Los intelectuales, en su gran mayoría, caen en posiciones derrotistas, "cepalinas", apocalípticas, de no ver la salida. A eso han sido empujados por el capital, el intelectualismo, a la discusión de la realidad desde oficinas refrigeradas, a la "revolución del pensamiento", para no ser considerados dentro de la esfera del "capitalismo salvaje" (frase acuñada por el Papa Juan Pablo II y no por Fidel). Pero la realidad no está allí. Hay que ir a donde está la gente. Estar con la gente es lo que va a determinar salir de ese pesimismo.
Es cierto que el signo de los tiempos es desfavorable para los movimientos populares a nivel de nuestro país, de América Latina y del mundo. Pero no será así por siempre. En la historia de la humanidad siempre ha habido momentos de reflujo, como el que estamos viviendo, y momentos de auge de las reivindicaciones populares. La mayoría de la conquistas de la humanidad han sido precedidas de momentos como los que estamos pasando ahora, donde no se ven salidas y es obvio que hay mucha gente frustrada. Pero, a la par de que hay algunos que están construyendo una sociedad para un grupito selecto, también hay mucha gente que cree y que está trabajando por construir una mejor sociedad para todos.

101 años de Panamá América

 
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