¿Oligarquía o democracia?
Las presentes elecciones sirven para concienciarnos de lo poco que hemos avanzado en noventa y tantos años de historia republicana. La apatía con que buena parte de los ciudadanos han recibido la campaña, las promesas evidentemente demagógicas y el alto índice de indecisos que no se sienten atraídos por ninguno de los candidatos, a los que consideran carentes de reales alternativas, son parte del problema.
La reiteración de determinados apellidos de una nómina a otra, muestra que ciertos grupos familiares siguen controlando el quehacer político panameño. La mayoría son los bisnietos de las mismas familias que en 1903 se inventaron la república en asocio con Estados Unidos. Incluso se ha llegado hasta la ridícula postulación de legisladores, representantes y alcaldes, que ponen como suplentes a sus familiares directos.
Unos cuantos dirigentes sindicales o "populares", desperdigados aquí o allá, carentes de un programa propio, hasta de voz propia, puestos a la cola de candidatos adinerados y "apellidados", sólo sirven para halar algunos votos hacia partidos y candidatos hijos de esa oligarquía que siempre nos ha gobernado. La clase trabajadora panameña sigue sin alcanzar la categoría de "clase para sí", de la que Marx hablara.
Pese a la supuesta proliferación de partidos políticos, es evidente que, hoy como ayer, éstos responden a los intereses de una élite empresarial que, asociada a intereses financieros internacionales, controla económicamente el país. De ahí que las propuestas programáticas no difieran sustancialmente de una a otra. La carencia de propuestas diferentes se expresa en los oportunistas cambios de bandos que se han puesto de moda.
¿Alguien necesita pruebas fehacientes de que seguimos gobernados por una rosca oligárquica millonaria cuyos intereses tienen vasos comunicantes en las tres nóminas? Entonces le recomendamos leer el último libro del Prof. Iván Quintero, Panamá: los pobres en el discurso electoral, publicado recientemente por CIDPA-SUNTRACS.
De manera magistral, directa y clara, Iván Quintero demuestra en esta publicación los grandes intereses que se mueven detrás de los partidos políticos que se disputan el gobierno. Allí aparece al desnudo la trama económica tras los procesos electorales discurridos desde 1940 hasta la actualidad. Es un libro obligado para toda persona que no desee ser utilizada por los titiriteros de la política nacional. Luego de leerlo, he quedado más convencido que nunca de votar nulo el 2 de mayo.
La reiteración de determinados apellidos de una nómina a otra, muestra que ciertos grupos familiares siguen controlando el quehacer político panameño. La mayoría son los bisnietos de las mismas familias que en 1903 se inventaron la república en asocio con Estados Unidos. Incluso se ha llegado hasta la ridícula postulación de legisladores, representantes y alcaldes, que ponen como suplentes a sus familiares directos.
Unos cuantos dirigentes sindicales o "populares", desperdigados aquí o allá, carentes de un programa propio, hasta de voz propia, puestos a la cola de candidatos adinerados y "apellidados", sólo sirven para halar algunos votos hacia partidos y candidatos hijos de esa oligarquía que siempre nos ha gobernado. La clase trabajadora panameña sigue sin alcanzar la categoría de "clase para sí", de la que Marx hablara.
Pese a la supuesta proliferación de partidos políticos, es evidente que, hoy como ayer, éstos responden a los intereses de una élite empresarial que, asociada a intereses financieros internacionales, controla económicamente el país. De ahí que las propuestas programáticas no difieran sustancialmente de una a otra. La carencia de propuestas diferentes se expresa en los oportunistas cambios de bandos que se han puesto de moda.
¿Alguien necesita pruebas fehacientes de que seguimos gobernados por una rosca oligárquica millonaria cuyos intereses tienen vasos comunicantes en las tres nóminas? Entonces le recomendamos leer el último libro del Prof. Iván Quintero, Panamá: los pobres en el discurso electoral, publicado recientemente por CIDPA-SUNTRACS.
De manera magistral, directa y clara, Iván Quintero demuestra en esta publicación los grandes intereses que se mueven detrás de los partidos políticos que se disputan el gobierno. Allí aparece al desnudo la trama económica tras los procesos electorales discurridos desde 1940 hasta la actualidad. Es un libro obligado para toda persona que no desee ser utilizada por los titiriteros de la política nacional. Luego de leerlo, he quedado más convencido que nunca de votar nulo el 2 de mayo.