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&#191Qué está sucediendo a nuestra economía?


Colaborador
Nunca me gustó incursionar sobre temas que no son de mi total dominio, pues esto se presta a divagar y se pierde la objetividad de lo que se desea plantear.
La pregunta que enmarca el título de este escrito es conveniente tomarla en consideración, y sin ser un conocedor de la materia, a simple vista es desastroso lo que se está viviendo.
La salud que debe ser primordialmente atendida, hoy anda dando tumbos, con el consiguiente riesgo de que el país se vea abocado a epidemias que pueden resultar incontrolables.
El caso más patético se está viviendo en el Hospital Santo Tomás, y es espeluznante todo lo que se publica sobre su ineficiencia, con el consiguiente perjuicio para las clases más necesitadas, que acuden a él desde que comenzó a funcionar y que no tienen lugar dónde recurrir a aliviar sus males. Igual está sucediendo en el resto de los hospitales a nivel nacional. A este problema no escapa la clase media, quienes sí tienen que recurrir a un hospital privado, sus recursos no se lo permiten porque los costos son prohibitivos; si son asegurados con la Caja de Seguro Social, allí las cosas se tornan cada día más difíciles. Todavía se sufre la integración, que sólo sirvió para acrecentar los problemas, puesto que los asegurados hoy tienen que mendigar para ser atendidos en plazos que muchas veces rebasan los tres meses.
Si nuestra economía está floreciente como dijera el ex Ministro de Planificación, ¿cómo es posible que se haya descuidado esta responsabilidad si hay dinero con qué hacerlo? Han aumentado las recaudaciones fiscales según se ha publicado y el dinero no se puede haber esfumado.
Conocido es por la ciudadanía el alto costo del referéndum de agosto pasado, innecesario, a sabiendas que el pueblo estaba opuesto según las encuestas, que entonces sí eran verdaderas y los diez millones gastados hubieran servido para resolver los problemas del Ministerio de Salud que hoy nos aquejan. Los políticos deben mirarse en este espejo, por que no es lo mismo criticar de afuera que desde adentro y no comer del mismo plato, como sucedió a partir de 1989.
Hace algún tiempo escribí un artículo en el cual decía que en nuestro país no hay que crear nuevos impuestos, sino cobrarlos a quienes no lo pagan. Solamente haciendo cumplir la ley del 5% I.T.B.M., se recaudaría cantidad de dinero. Hoy se juega con este rubro, a pesar de las sanciones que establece la misma. Esto coadyuvaría al proyecto del Ingeniero Alberto Vallarino, si llega al poder de no cobrar impuestos a quienes devengan salarios que no pasan de setecientos balboas mensuales. Magnífica idea. Hay que recordar que en nuestro país sólo pagan Impuesto sobre la Renta, puntualmente los asalariados que están inscritos en la Caja de Seguro Social. Su intención no afectaría el Presupuesto General del Estado, porque según su proyección la diferencia se logrará eliminando los consulados familiares y de favoritos del régimen de turno, que cobran millones que deberían ingresar al Erario Público los cuales pasan a formar parte de la fortuna personal de cada uno de ellos.
Ojalá que todo lo que beneficia al pueblo se haga realidad.

101 años de Panamá América

 
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