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&#191Retorna Carles?


Por razones que no son nada claras, el presidente Pérez Balladares aprovechó hace algunos días la inauguración del ensanche de la vía Interamericana, en la sección que comunica a La Chorrera con Capira, para atacar el excontralor Rubén D. Carles, quien había apenas logrado ocupar un tercer lugar en las elecciones de 1994, en las que aspiró a la presidencia de la República.
De pronto Carles, hasta ese momento sumido en oscuro ostracismo tras su categórica derrota, gana hoy, por boca del mandatario, un inexplicable protagonismo, en circunstancias políticas en la que no parecía desempeñar papel estelar alguno, salvo su estrecha relación con la alcaldesa capitalina Mayín Correa y con Arturo Vallarino y otras figuras en el Molirena.
Criticó el mandatario a Carles por haber, según él, estimado que no sería posible extender la Interamericana a cuatro carriles hasta Santiago. Que sepamos, el excontralor nunca dijo que la obra no era posible, sino tan sólo que ella no sería su prioridad.
Más precisamente fue Carlos J. Quijano, compañero vicepresidencial en la fórmula de Carles, quien explicó que, en consideración al factor multiplicador y la capacidad de generación de empleos, era preferible invertir en la construcción de viviendas. En su lugar propuso como alternativa los ensanches parciales en puntos críticos. La diferencia con respecto a la política de inversiones públicas de Pérez Balladares era más bien de enfoque de prioridades: uno favorecía la construcción de viviendas, y el otro la de carreteras.
Pero no fue tan sólo en ese campo donde se dieron diferencias. También lo hubo a nivel de la apertura del mercado nacional y política agropecuaria. Carles favorecía cambios graduales hacia la globalización y Pérez Balladares impuso una estrategia de apertura inmediata bajo el sistema de "shock" que tanto han resentido los productos nacionales.
Del mismo modo, Carles prometió que la desgravación arancelaria no dejaría sin protección productos tales como la carne, la leche, el maíz, el arroz y los frijoles, abriendo gradualmente todo el resto. Pérez Balladares, en cambio, ha rebajado los aranceles a 15%, exceptuando el arroz y la leche, dejando en el más completo desamparo a amplios sectores de la actividad agropecuaria.
En cuanto al Centro Multinacional Antidrogas (CMA) también hay diferencias de enfoque. Carles abogó siempre en favor de mantener las bases militares tal cual están, a cambio de apertura del mercado estadounidense a productos panameños; mientras que Pérez Balladares ha preferido trabajar en la noción nueva de un organismo internacional limitado al combate del narcotráfico.
El paralelo podría no ser ocioso. Si el presidente ahora en plena campaña por su reelección, ha revivido un tema que todos creimos superado, es porque presiente que el hábil excontralor tiene aún algunos cartuchos que detonar, aunque sea tras bambalinas, en la contienda política que se avecina. ¿Carlismo sin Carles?

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