¿Será verdad todo esto?
"Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento" Abraham Lincoln.
En un articulo de Rodrigo Noriega ("Los 10 años de ANCON y `La gran mentira verde"- La Prensa, 12 de junio de 1995) se sostiene que en el caso del Corredor Norte no hay duda que hubo conflicto de intereses. PYCSA contrató a ANCON como la asociación ecológica más importante de Panamá para asegurarse que las críticas de terceros quedarán opacadas. Juan Carlos Navarro en su entonces condición de Director Gerente de ANCON, relata Noriega, fue uno de los principales promotores y defensor de esta posición favoreciendo claramente a PYCSA. Ya sabemos cómo vinieron PYCSA e ICA a Panamá, alentados por Virzi y la posibilidad de ganar mucho dinero fácil, tarea que contó con el apoyo decidido, aunque no desinteresado, de Navarro.
Existe abundante documentación que demuestra la complicidad y dualidad de ANCON como grupo ecologista y su trabajo para una multinacional. El gobierno, con el apoyo de ANCON, y pasando por alto las recomendaciones de la Panama Audoborn Society, expresadas en su carta del 30 de noviembre de 1994, al Ministro Luis Blanco Ñ logró cambiar la ley que creó el Parque Natural Metropolitano para así permitirle a PYCSA construir la autopista a través del parque. A pesar de las largas y sonadas protestas del sector privado, el parque se destruye. Los beneficiados: el gobierno, PYCSA, ANCON y naturalmente Juan Carlos Navarro ya que entre otras cosas, este favor que le hizo al PRD pudo haber tenido algo que ver con el apoyo de este partido para su candidatura a la alcaldía de Panamá.
Ya vimos la carta del Sr. Jay Hair, presidente de la Unión Internacional para la Conservación, UICN, en carta oficial (febrero de 1995) acusa a Navarro de utilizar fondos de UICN para su beneficio personal. (El Siglo 23 de abril 1999). La UICN, con su sede en Suiza, es la asociación ecologista más grande e importante del mundo; tiene representación de aproximadamente 140 países, incluyendo Panamá. Sus miembros son las propias asociaciones conservacionistas e instituciones gubernamentales relacionadas con el medio ambiente. Entre ellas estaba ANCON, la actual ANAM.
En septiembre de 1992, el Ingeniero Luis Narváez, entonces Director Gerente del INRENARE, pidió a Navarro, en carta cuyo texto completo se encuentra entre los documentos que tengo en mi poder, que le explicara el concepto del programa "Adopta una hectárea" ; los compromisos que ANCON tenía con el entonces INRENARE o el Estado con quienes aportaran adoptando una hectárea; las tierras que se estaban destinando a este fin, y con qué autorización ofrecía ANCON esas tierras. También formuló preguntas sobre la utilización de los fondos recaudados y cuándo informaría al pueblo panameño del monto alcanzado por estas recaudaciones.
No hay evidencia de que esas preguntas se hubieran respondido. Lo que aparentemente no sabía el Ing. Narváez en ese momento, y muchos panameños siguen ignorando, es cómo se gestionaba financieramente ANCON. Si era cierto o no que Navarro recibía, además del salario como director, comisiones por cada donación que conseguía, y si en adición a ello, también percibir entradas como jefe de proyecto.
Recordemos que existen conflictos éticos en ANCON que son responsabilidad de su ex-director y que es necesario aclarar:
por mucho tiempo no publicaron áuditos de su gestión,
nunca se supo cuánto era el salario real de Navarro ni si recibía porcentajes de donaciones y otras fuentes,
el tema del Corredor Norte,
el tema de los contratos con el Comando Sur, donde Navarro, desde ANCON afirma una cosa y luego, en "60 minutos", afirma otra.
En conclusión hay demasiados vacíos y misterios para poder confiar en el ex-director de ANCON, hoy candidato a alcalde por la capital.
En un articulo de Rodrigo Noriega ("Los 10 años de ANCON y `La gran mentira verde"- La Prensa, 12 de junio de 1995) se sostiene que en el caso del Corredor Norte no hay duda que hubo conflicto de intereses. PYCSA contrató a ANCON como la asociación ecológica más importante de Panamá para asegurarse que las críticas de terceros quedarán opacadas. Juan Carlos Navarro en su entonces condición de Director Gerente de ANCON, relata Noriega, fue uno de los principales promotores y defensor de esta posición favoreciendo claramente a PYCSA. Ya sabemos cómo vinieron PYCSA e ICA a Panamá, alentados por Virzi y la posibilidad de ganar mucho dinero fácil, tarea que contó con el apoyo decidido, aunque no desinteresado, de Navarro.
Existe abundante documentación que demuestra la complicidad y dualidad de ANCON como grupo ecologista y su trabajo para una multinacional. El gobierno, con el apoyo de ANCON, y pasando por alto las recomendaciones de la Panama Audoborn Society, expresadas en su carta del 30 de noviembre de 1994, al Ministro Luis Blanco Ñ logró cambiar la ley que creó el Parque Natural Metropolitano para así permitirle a PYCSA construir la autopista a través del parque. A pesar de las largas y sonadas protestas del sector privado, el parque se destruye. Los beneficiados: el gobierno, PYCSA, ANCON y naturalmente Juan Carlos Navarro ya que entre otras cosas, este favor que le hizo al PRD pudo haber tenido algo que ver con el apoyo de este partido para su candidatura a la alcaldía de Panamá.
Ya vimos la carta del Sr. Jay Hair, presidente de la Unión Internacional para la Conservación, UICN, en carta oficial (febrero de 1995) acusa a Navarro de utilizar fondos de UICN para su beneficio personal. (El Siglo 23 de abril 1999). La UICN, con su sede en Suiza, es la asociación ecologista más grande e importante del mundo; tiene representación de aproximadamente 140 países, incluyendo Panamá. Sus miembros son las propias asociaciones conservacionistas e instituciones gubernamentales relacionadas con el medio ambiente. Entre ellas estaba ANCON, la actual ANAM.
En septiembre de 1992, el Ingeniero Luis Narváez, entonces Director Gerente del INRENARE, pidió a Navarro, en carta cuyo texto completo se encuentra entre los documentos que tengo en mi poder, que le explicara el concepto del programa "Adopta una hectárea" ; los compromisos que ANCON tenía con el entonces INRENARE o el Estado con quienes aportaran adoptando una hectárea; las tierras que se estaban destinando a este fin, y con qué autorización ofrecía ANCON esas tierras. También formuló preguntas sobre la utilización de los fondos recaudados y cuándo informaría al pueblo panameño del monto alcanzado por estas recaudaciones.
No hay evidencia de que esas preguntas se hubieran respondido. Lo que aparentemente no sabía el Ing. Narváez en ese momento, y muchos panameños siguen ignorando, es cómo se gestionaba financieramente ANCON. Si era cierto o no que Navarro recibía, además del salario como director, comisiones por cada donación que conseguía, y si en adición a ello, también percibir entradas como jefe de proyecto.
Recordemos que existen conflictos éticos en ANCON que son responsabilidad de su ex-director y que es necesario aclarar:
por mucho tiempo no publicaron áuditos de su gestión,
nunca se supo cuánto era el salario real de Navarro ni si recibía porcentajes de donaciones y otras fuentes,
el tema del Corredor Norte,
el tema de los contratos con el Comando Sur, donde Navarro, desde ANCON afirma una cosa y luego, en "60 minutos", afirma otra.
En conclusión hay demasiados vacíos y misterios para poder confiar en el ex-director de ANCON, hoy candidato a alcalde por la capital.