1999: se profundiza la crisis capitalista internacional
El nuevo año, el final del siglo y del milenio se inicia con malos augurios para la economía capitalista internacional. La actual crisis, cuyos malestares datan de julio de 1997, ha dado un paso más con la devaluación de la moneda brasileña, a principios de enero. Esto implica un golpe a los planes del FMI, que enfrenta el riesgo de la insolvencia del Estado "verdeamarelo" y una agudización de la crisis capitalista en Latinoamérica.
El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvo que revisar sus predicciones de crecimiento en 1999. Según ellos el conjunto del mundo no crecerá más del 2,2% este año. Compárese la cifra con el 6% anual de crecimiento que se requiere, según la CEPAL, para resolver el grave problema del desempleo que afecta a millones de personas en todos los países.
Tomadas por separadas las diversas economías, el cuadro es más grave: Japón (tercera economía mundial) seguirá en recesión con crecimiento negativo de 0,5%; Rusia (uno de los mayores deudores a la banca privada) caerá a 8,3%; Estados Unidos apenas alcanzará el 1,8%, mientras que las naciones industrializadas del llamado Grupo de los Siete (G-7) lo harán al 1.5%; Brasil (principal economía latinoamericana) sufrirá una recesión de 1% ¡Y eso que algunos consideran "optimistas" al FMI!
Pese a esta cruda realidad, que reconoce el propio FMI, dentro de los intereses del capitalismo imperialista mundial, el Ministerio de Planificación panameño se dio el tupé de vaticinar un crecimiento económico en Panamá del 4% para el 99. Claro que, antes tampoco pestañeó al pronosticar que en el 98 creceríamos al 5%, para finalmente, "corregir" en diciembre anunciando un alegre crecimiento del 3,7%, que, según diversos especialistas, en realidad apenas arañó el 3%.
Para no abrumar con guarismos, tan sólo las exportaciones de Zona Libre cayeron un 4,3% en el tercer trimestre de 1998 y, si las cosas siguen como van en América Latina, este año será peor. En estas duras circunstancias económicas el gobierno ha decidido apretarle más el pescuezo al pueblo manteniendo casi estancados los gastos en Educación y Salud. En éste último rubro se cometió el exabrupto de sólo ejecutar el 17% (¡!) del presupuesto de inversiones del 98.
En sentido contrario, para este año ya se dedican más de 1,000 millones de dólares al pago de la deuda externa, es decir un 20% del presupuesto nacional. Claro, los agentes de la banca en el gobierno se pagan a sí mismos.
La actual crisis mundial ha confirmado las tesis del marxismo que hace 151 años se plantearan en el Manifiesto Comunista. Para escapar de la miseria y el desempleo, las masas populares deben acabar con la decadencia capitalista mediante una revolución que dé el poder político a los trabajadores y que establezcan una economía planificada bajo control obrero. Para lograrlo, deben organizarse en un partido político propio, un Partido de los Trabajadores.
Mientras los trabajadores no derroquemos al capitalismo, seguiremos bajo los embates de crisis económicas irracionales y recurrentes, como la actual, que llenan de hambre, sufrimiento y muerte a millones de familias en todo el planeta.
El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvo que revisar sus predicciones de crecimiento en 1999. Según ellos el conjunto del mundo no crecerá más del 2,2% este año. Compárese la cifra con el 6% anual de crecimiento que se requiere, según la CEPAL, para resolver el grave problema del desempleo que afecta a millones de personas en todos los países.
Tomadas por separadas las diversas economías, el cuadro es más grave: Japón (tercera economía mundial) seguirá en recesión con crecimiento negativo de 0,5%; Rusia (uno de los mayores deudores a la banca privada) caerá a 8,3%; Estados Unidos apenas alcanzará el 1,8%, mientras que las naciones industrializadas del llamado Grupo de los Siete (G-7) lo harán al 1.5%; Brasil (principal economía latinoamericana) sufrirá una recesión de 1% ¡Y eso que algunos consideran "optimistas" al FMI!
Pese a esta cruda realidad, que reconoce el propio FMI, dentro de los intereses del capitalismo imperialista mundial, el Ministerio de Planificación panameño se dio el tupé de vaticinar un crecimiento económico en Panamá del 4% para el 99. Claro que, antes tampoco pestañeó al pronosticar que en el 98 creceríamos al 5%, para finalmente, "corregir" en diciembre anunciando un alegre crecimiento del 3,7%, que, según diversos especialistas, en realidad apenas arañó el 3%.
Para no abrumar con guarismos, tan sólo las exportaciones de Zona Libre cayeron un 4,3% en el tercer trimestre de 1998 y, si las cosas siguen como van en América Latina, este año será peor. En estas duras circunstancias económicas el gobierno ha decidido apretarle más el pescuezo al pueblo manteniendo casi estancados los gastos en Educación y Salud. En éste último rubro se cometió el exabrupto de sólo ejecutar el 17% (¡!) del presupuesto de inversiones del 98.
En sentido contrario, para este año ya se dedican más de 1,000 millones de dólares al pago de la deuda externa, es decir un 20% del presupuesto nacional. Claro, los agentes de la banca en el gobierno se pagan a sí mismos.
La actual crisis mundial ha confirmado las tesis del marxismo que hace 151 años se plantearan en el Manifiesto Comunista. Para escapar de la miseria y el desempleo, las masas populares deben acabar con la decadencia capitalista mediante una revolución que dé el poder político a los trabajadores y que establezcan una economía planificada bajo control obrero. Para lograrlo, deben organizarse en un partido político propio, un Partido de los Trabajadores.
Mientras los trabajadores no derroquemos al capitalismo, seguiremos bajo los embates de crisis económicas irracionales y recurrentes, como la actual, que llenan de hambre, sufrimiento y muerte a millones de familias en todo el planeta.