A 20 años de las declaraciones de Díaz Herrera
Corrían los primeros días de junio de 1987, en Santiago de Veraguas, y realizaba una actividad de la asociación de graduando del Colegio San Vicente, de la cual yo era el presidente y recién terminamos en la madrugada, cuando ya de día regresaba a la casa, uno de mis hermanos me da los periódicos en el cuarto y me dice: "Ya leíste eso; yo creo que se volvió loco". Entre el sueño y cansancio logré leer las declaraciones del ex Coronel Roberto Díaz Herrera. No lograba entender qué sucedía y porqué lo hacía.
Con apenas 17 años y criando en medio de familias políticas, por un lado allegado a los cuarteles por parte materna y afinidad panameñista por mi padre, que a ese momento ya había fallecido, no entendíamos bien del porqué el segundo al mando de las poderosas Fuerzas de Defensa se revelaba contra su jefe y, por ende, el gobierno y los cuarteles. Mi madre, como apegada hermana del Coronel, se fue a la capital y quedé solo con uno de mis hermanos, mientras se pasaban los días y seguían saliendo cosas, incluso, ya el temor se apoderaba cuando en las noches éramos hostigados por autos del G-2 cerca de nuestra casa.
Pasado casi una semana, nos mandaron a buscar y así mi madre, ya viuda, junto con sus seis hijos, decide ponerse al frente junto a su hermano, para iniciar una lucha, la cual no sabíamos su porqué ni su alcance.
Las declaraciones de Roberto Díaz fueron el detonante de algo que la oposición de ese momento y principalmente los medios reflejaban, sólo que necesitaban que alguien se atreviera a denunciarlo, y quién mejor que el segundo al mando, quien luego de ser pasado a retiro, no acepta la decisión, y violando pactos y códigos de silencio, arriesga su vida y la de su familia, para desenmascarar a el General Noriega y todo su combo.
Aurelio Barría escribía hace poco cómo nació la Cruzada Civilista y le da el papel que nadie le puede quitar a Díaz Herrera, pues quien intente ignorar su acción y atrevimiento, sin importar los motivos íntimos que lo llevaron, sería desconocer la historia. Sin sus declaraciones y los mea culpa, falsos o ciertos, nunca hubiésemos podido tener la anhelada democracia de la cual gozamos ahora y, sobre todo, la libertad de expresión. Lastimosamente, las nuevas generaciones no conocen la historia, no saben de dónde viene este país que crece a pasos agigantados y nadie se preocupa en explicarles el régimen de terror que vivimos por muchos años.
Algunos dirán, muchos con justa causa, que Díaz Herrera era uno más de los militares que reprimieron y desaparecieron muchas personas, es cierto, sólo que Roberto tiene a su haber que los cargos que ocupó nunca fueron al mando de tropas propiamente dichas y él era visto como el ideólogo. Mientras Noriega amasaba fortunas y ejercía un poder descontrolado, a Díaz Herrera le tocaba el triste papel de presentar la cara positiva de una dictadura que crecía y se imponía, al punto de reprimir salvájemente a la población. Era una guerra de hermano contra hermano, en donde siempre se impuso la adulación al poder y que fue lo que cegó e hizo daño a Noriega y lo llevó a provocar esa invasión que ningún panameño hubiese querido.
Han pasado 20 años; ahora vivimos un ambiente más tranquilo, con la libertad de los medios de comunicación abiertos y, sobre todo, observando cómo en nuestro hermano país de Venezuela, vemos que se va instaurando un régimen de terror, que está haciendo que la legítima victoria de Chávez en la urnas, se vaya tornando en un ambiente hostil, en el cual los estudiantes, muchos sin mayor esperanza de futuro, han salido a reclamar una libertad que el propio Chávez, en sus años de exilio, exigía en nombre del derecho a la democracia, que ahora pretende ahogar por un ego mal concebido de libertador.
En el 87, vivimos la cruel cárcel modelo y el tutelar de menores; mi madre y hermanos también vivieron las cárceles y el penal de Coiba; todos en apoyo de un familiar, pero en el fondo aportando un grano de arena, no del tamaño del ofrecido por Alberto Conte, quien aportó toneladas de sacrifico, pero sí lo hicimos por esta democracia de la cual gozamos, especialmente por la libertad de expresión que le niegan otros gobernantes a su población, sin saber que el daño siempre será irreparable para la democracia.
Este medio trató de conseguir la versión de la mepresa Macello S.A. pero al llegar a sus instalaciones ya habían cerrado.
Según Luis Ramos, director del Policentro de Juan Díaz, las denuncias por parte de los moradores y estudiantes han sido constantes desde el año 2004.
Hace 3 años se abrió el expediente para investigar quiénes son los causantes de esos malos olores que al principio eran fétidos, pero que después de los cierres temporales de las empresas REDEPROSA y Macello se han mejorado.
El director de la Regional de Salud de Juan Díaz, explicó que todavía existen fallos en el mecanismo de producción, por lo cual ya han solicitado ayuda a los moradores y estudiantes del IPT de Juan Díaz, para que creen un cronograma de las horas en donde más fuerte se sienten los olores.
En base a ese proceso que deben hacer los estudiantes, se iniciarán las investigaciones, ya que determinarán a qué hora procesa cada empresa sus productos.
De esta manera se podrán buscar soluciones adecuadas, indicó Ramos.
Aseveró que estas industrias han hecho mejoras en sus plantas y les ha tocado invertir buena cantidad de dinero, y se ha logrado que los olores no sean tan desagradables como al principio.
¿Se ha solucionado el problema de los malos olores en Juan Díaz?
Iván Walkes: Los olores son insoportables y más a la hora de la tarde, pedimos que nos coloquen aires acondicionados, como los del IPT de Juan Díaz.
Alvaro Julio: Ya nos acostumbramos a los malos olores, al principio si me desmayaba y sentía mareos, pero la costumbre de convivir todos los días con esta calamidad ya es una rutina.
Leyda Hidalgo: Los olores fétidos provocan mareos, vómitos, mis compañeros se desmayan. Todos los días esos olores aparecen a la hora del recreo y es bien desagradable convivir en ese ambiente.
Dilia de la espada: Eso va en detrimento de nuestra salud, yo tengo estudiantes de mi grupo que siempre se desmayan a causa de esos malos olores, que son tan fuertes que ni los profesores los aguantamos.
Jonathan Millar: Los olores son parecidos a los de la morrina, son bien nauseabundos, hay días que se sienten más fuertes que dan ganas de vomitar. Pedimos que las empresas paren esto que nos vamos a quedar sin olfato.
Con apenas 17 años y criando en medio de familias políticas, por un lado allegado a los cuarteles por parte materna y afinidad panameñista por mi padre, que a ese momento ya había fallecido, no entendíamos bien del porqué el segundo al mando de las poderosas Fuerzas de Defensa se revelaba contra su jefe y, por ende, el gobierno y los cuarteles. Mi madre, como apegada hermana del Coronel, se fue a la capital y quedé solo con uno de mis hermanos, mientras se pasaban los días y seguían saliendo cosas, incluso, ya el temor se apoderaba cuando en las noches éramos hostigados por autos del G-2 cerca de nuestra casa.
Pasado casi una semana, nos mandaron a buscar y así mi madre, ya viuda, junto con sus seis hijos, decide ponerse al frente junto a su hermano, para iniciar una lucha, la cual no sabíamos su porqué ni su alcance.
Las declaraciones de Roberto Díaz fueron el detonante de algo que la oposición de ese momento y principalmente los medios reflejaban, sólo que necesitaban que alguien se atreviera a denunciarlo, y quién mejor que el segundo al mando, quien luego de ser pasado a retiro, no acepta la decisión, y violando pactos y códigos de silencio, arriesga su vida y la de su familia, para desenmascarar a el General Noriega y todo su combo.
Aurelio Barría escribía hace poco cómo nació la Cruzada Civilista y le da el papel que nadie le puede quitar a Díaz Herrera, pues quien intente ignorar su acción y atrevimiento, sin importar los motivos íntimos que lo llevaron, sería desconocer la historia. Sin sus declaraciones y los mea culpa, falsos o ciertos, nunca hubiésemos podido tener la anhelada democracia de la cual gozamos ahora y, sobre todo, la libertad de expresión. Lastimosamente, las nuevas generaciones no conocen la historia, no saben de dónde viene este país que crece a pasos agigantados y nadie se preocupa en explicarles el régimen de terror que vivimos por muchos años.
Algunos dirán, muchos con justa causa, que Díaz Herrera era uno más de los militares que reprimieron y desaparecieron muchas personas, es cierto, sólo que Roberto tiene a su haber que los cargos que ocupó nunca fueron al mando de tropas propiamente dichas y él era visto como el ideólogo. Mientras Noriega amasaba fortunas y ejercía un poder descontrolado, a Díaz Herrera le tocaba el triste papel de presentar la cara positiva de una dictadura que crecía y se imponía, al punto de reprimir salvájemente a la población. Era una guerra de hermano contra hermano, en donde siempre se impuso la adulación al poder y que fue lo que cegó e hizo daño a Noriega y lo llevó a provocar esa invasión que ningún panameño hubiese querido.
Han pasado 20 años; ahora vivimos un ambiente más tranquilo, con la libertad de los medios de comunicación abiertos y, sobre todo, observando cómo en nuestro hermano país de Venezuela, vemos que se va instaurando un régimen de terror, que está haciendo que la legítima victoria de Chávez en la urnas, se vaya tornando en un ambiente hostil, en el cual los estudiantes, muchos sin mayor esperanza de futuro, han salido a reclamar una libertad que el propio Chávez, en sus años de exilio, exigía en nombre del derecho a la democracia, que ahora pretende ahogar por un ego mal concebido de libertador.
En el 87, vivimos la cruel cárcel modelo y el tutelar de menores; mi madre y hermanos también vivieron las cárceles y el penal de Coiba; todos en apoyo de un familiar, pero en el fondo aportando un grano de arena, no del tamaño del ofrecido por Alberto Conte, quien aportó toneladas de sacrifico, pero sí lo hicimos por esta democracia de la cual gozamos, especialmente por la libertad de expresión que le niegan otros gobernantes a su población, sin saber que el daño siempre será irreparable para la democracia.
Este medio trató de conseguir la versión de la mepresa Macello S.A. pero al llegar a sus instalaciones ya habían cerrado.
Hace un año las empresas tuvieron que hacer inversiones en sus plantas, unos 3 mil dólares.
En abril del 2005 se dieron los casos de cuatro hermanos de la familia Solís Fernández, que murieron por inhalar gases tóxicos, mientras limpiaban un tanque séptico con desechos de aves en una fábrica ubicada en este corregimiento.
Según Luis Ramos, director del Policentro de Juan Díaz, las denuncias por parte de los moradores y estudiantes han sido constantes desde el año 2004.
Hace 3 años se abrió el expediente para investigar quiénes son los causantes de esos malos olores que al principio eran fétidos, pero que después de los cierres temporales de las empresas REDEPROSA y Macello se han mejorado.
El director de la Regional de Salud de Juan Díaz, explicó que todavía existen fallos en el mecanismo de producción, por lo cual ya han solicitado ayuda a los moradores y estudiantes del IPT de Juan Díaz, para que creen un cronograma de las horas en donde más fuerte se sienten los olores.
En base a ese proceso que deben hacer los estudiantes, se iniciarán las investigaciones, ya que determinarán a qué hora procesa cada empresa sus productos.
De esta manera se podrán buscar soluciones adecuadas, indicó Ramos.
Aseveró que estas industrias han hecho mejoras en sus plantas y les ha tocado invertir buena cantidad de dinero, y se ha logrado que los olores no sean tan desagradables como al principio.
¿Se ha solucionado el problema de los malos olores en Juan Díaz?
Iván Walkes: Los olores son insoportables y más a la hora de la tarde, pedimos que nos coloquen aires acondicionados, como los del IPT de Juan Díaz.
Alvaro Julio: Ya nos acostumbramos a los malos olores, al principio si me desmayaba y sentía mareos, pero la costumbre de convivir todos los días con esta calamidad ya es una rutina.
Leyda Hidalgo: Los olores fétidos provocan mareos, vómitos, mis compañeros se desmayan. Todos los días esos olores aparecen a la hora del recreo y es bien desagradable convivir en ese ambiente.
Dilia de la espada: Eso va en detrimento de nuestra salud, yo tengo estudiantes de mi grupo que siempre se desmayan a causa de esos malos olores, que son tan fuertes que ni los profesores los aguantamos.
Jonathan Millar: Los olores son parecidos a los de la morrina, son bien nauseabundos, hay días que se sienten más fuertes que dan ganas de vomitar. Pedimos que las empresas paren esto que nos vamos a quedar sin olfato.