default

2008: "El año de Hidalgo"


Altos funcionarios se reunieron, tras confirmada la derrota de su partido en las urnas, para saber cómo había quedado cada uno después de terminado el período. Casi todos confesaron que sus cuentas bancarias habían engrosado, que sus deudas estaban canceladas, que tenían un chalet de playa y que sus familias pudieron viajar por el mundo. Cuando le llegó el turno a "Juan", éste explicó que aún estaba pagando su casa, tenía el mismo auto y que su situación financiera no era muy diferente cuando comenzó a ejercer su cargo. "Carlos", que orientaba la reunión, le increpó a Juan: “¿Y es que tú no robaste, ahuevado?

La anécdota viene a colación porque la corrupción es culpable de la pérdida de un 25% del Producto Interno Bruto de un país. Con gobiernos tan corruptos como los nuestros, el porcentaje seguramente es mayor. ¿Por qué, pese a la buena tasa de crecimiento económico, se registra crónica y muy mala distribución de la riqueza? ¿No será que descubrimos que la mejor manera de repartir la riqueza es robándosela y que ésta es la forma más institucionalizada y segura de distribuirla? La apropiación indebida de los bienes nacionales y estatales en múltiples modalidades es una realidad a la que ya nos han acostumbrado. “¡Todos los gobiernos roban!”, gritó un conocido ex legislador.

El 2008 es el último año (o casi) del gobierno del PRD presidido por Martín Torrijos y será el escenario de desenfreno orgiástico. Ciertos funcionarios, acostumbrados a gozar de altos niveles de consumo y protagonismo social, son incapaces de volver a ser los pobres que eran antes de empezar el período de gobierno. ¿Cómo mirar a los ojos a sus hijos y decirles: "el próximo año ya no habrá Disneylandia ni iremos a Europa"; o, "ya mi chofer no podrá llevarlos a la escuela ni hacer mandados, tendrán que irse en un busito escolar"; o bien decirle a la querida, "tendrás que buscarte a otro, porque ya no podré mantenerte"? Lo que ocurre es que en nuestra cultura política no entendemos qué significa ser servidor del Estado y, en vez de comprender que el cargo es una oportunidad para servirle al país (un honor), entendemos que es para servirnos de él (una oportunidad para pelechar).

En México le llaman al último año de gobierno, "el año de Hidalgo" y añaden: "Chinga su madre el que deja algo". A pesar de mi pesimismo, les deseo feliz año de Hidalgo, pero por amor de Dios, ¡dejen algo!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América