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3 de noviembre de 1999


Es preocupante que ciudadanos, de los que no se puede dudar de su amor por Panamá, aún hoy manifiesten que la independencia del 3 de noviembre de 1903, se logró porque los norteamericanos intervinieron, y que nos faltó una guerra como los otros países de América, con sangre y héroes militares, continuando la leyenda negra de 1903. Lastimosamente con esas premisas contribuyen a mantener el estigma que sienten los panameños que no han profundizado en nuestra historia patria. Muchos aún tienen una imagen negativa del hecho. Tienen poco aprecio a los próceres que lideraron las muchas asonadas independentistas y no creen que hubieran dado muestras de valor en innúmeras ocasiones. Trataré de refrescar memorias.
Cuando en 1821 Panamá se independizó de España lo hizo de forma sui generis. Los próceres le compraron las armas a los soldados del regimiento español acantonado en Panamá. Ese hecho lo dejó escrito don Mariano Arosemena, en sus Apuntamientos históricos.
Los historiadores Sosa y Arce destacan que el jefe militar del Istmo, Coronel José de Fábrega, aceptó el hecho de la independencia, conservó el mando y logró conjurar el peligro que surgió con la llegada de dos naves de guerra españolas al puerto de Panamá, y la guarnición de la plaza, que se sometió a los hechos cumplidos, recibió sus pasaportes días después y junto con las de Portobelo y Chagres, se embarcaron para La Habana. (Compendio de Historia de Panamá, 1977:199-200).
Mariano Arosemena señala: "por días se temió un ataque a la plaza y careciéndose en ella de fuerza armada para defenderla, todo hombre capaz de tomar un fusil se armó, y se hizo un servicio militar cual en campaña" (Apuntamientos: 133).
Justo Arosemena dice: "ni se crea que faltaban tropas que combatir en el territorio del Istmo. Uno o dos batallones españoles guarnecían a Panamá, y en los fuertes de Chagres y Portobelo había su competente dotación". Resalta "que la diplomacia y el espíritu mercantil fueron de tanta utilidad como las lanzas y fusiles de los hermanos de coloniaje. Intrigas y oro fueron las armas; con ellas se derrotó a los españoles, y esa derrota, cuyos efectos fueron tan positivos como las del cañón, tuvo la inapreciable ventaja de ser incruenta (El Estado Federal de Panamá, 1979:32). Este pasaje es casi desconocido por los panameños.
Panamá trató de separarse de Colombia numerosas veces. Con excepción de los intentos de 1830 y 1831, cuyos jefes eran caudillos militares, todas las otras tentativas las lideraron comerciantes y latifundistas.
En 1846 los norteamericanos al firmar el tratado Mallarino-Bidlack con Nueva Granada le garantizaron su soberanía sobre el istmo. Ese tratado, que fue un obstáculo a los deseos de libertad de los panameños, estaba vigente cuando se consumó la separación de Colombia.
Se hace notar que en cada uno de los conatos de independencia o acto de guerra contra la nación (guerra de Coto), los líderes apelaron al pueblo levantándolo en armas para la defensa del suelo patrio. Los ciudadanos nunca tuvieron miedo. Creo que muchos dudarán que la generación actual sea capaz de ello.
Durante la guerra de los Mil Días los panameños demostraron el coraje que poseían para la guerra. Los miembros del cuerpo diplomático acreditados en el Istmo, testigos de primera línea de los hechos de arma, lo dejaron documentado en sus informes a sus respectivos países. Patricia Pizzurno-Gelós cita en la Revista Lotería al cónsul de Francia, señor Deloffre cuando hace un balance de las causas de la derrota liberal y menciona la rivalidad existente entre los principales jefes insurgentes, el panameño Porras y el colombiano Herrera, debido a la simpatía que se le tenía al caudillo liberal; y por las "intenciones secretas de los istmeños de separarse de Colombia y declararse independientes". (sep-oct 1983:154). ¿No fue esa guerra preludio de nuestra independencia?
Tampoco se crea, que la independencia de 1903 fue fácil. Los colombianos prepararon una expedición de cerca de 2000 tropas, que puesta al mando del general Daniel Ortiz, tenía como objetivo principal "ante todo ocupar por vías terrestres nuestra comarca panameña". (Oscar Terán, Panamá, 1976:447). ¿Las tropas colombianas que estaban en Colón no eran un peligro?
Los panameños, como en 1821, previendo cualquier reacción de la metrópolis colombiana, también habían tomado las armas para la defensa de su patria. Loor a los soldados de la independencia.
Nuestra independencia fue interferida por los norteamericanos por el Mallarino Bidlack, al frustrarla tantas veces a que la hiciéramos. Por otro lado, obsérvese que todas las guerras de independencia de los países de América fueron apoyadas por las potencias europeas, enemigas del imperio español, que ayudaron de todas las formas posibles a su derrota. Recuérdese la de Cuba. ¿Sienten esos hermanos disminuidas sus gestas?, ¿lo mencionan como lo hacemos nosotros? ¿Y qué de la independencia de los Estados Unidos? ¿La hicieron solos?
¿Cómo estaríamos hoy si no hubiésemos logrado la independencia? Todavía luchando por conseguirla, o tendríamos a las FARC, ELN y paramilitares en nuestro suelo, ¿qué les parece?
Sintamos con alegría y satisfacción ser panameños, independientes hasta donde se pueda ser en estos tiempos; sepamos que tenemos identidad nacional: múltiples identidades, riquísimas identidades, todas casi ya integradas. Seamos felices por eso.
Eliminemos ya el estigma y la leyenda negra, borrémosla de nuestros pensamientos; para tal cosa propongo que el 3 de noviembre de 1999 se realice la ceremonia de partida de las tropas norteamericanas y la transferencia del Canal, con toda la pompa que podamos. Ese día es el perfeccionamiento de nuestra independencia. El 31 de diciembre recibamos la llave simbólica y que cada cual se vaya a su casa a celebrar el año nuevo.
Gritemos con todo amor, como hizo Rufina Alfaro en 1821, que el 3 de noviembre es nuestro día patrio. Recordémoslo siempre y enseñémoslo a nuestros hijos, en las escuelas; en Panamá y en cualquier lugar del mundo a donde viajemos. Pronto cumpliremos cien años (¿de soledad?). Cien años de lucha y esperanza. ¿No lo vamos a celebrar como debe ser?.

101 años de Panamá América

 
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