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30 años de prevención de aftosa


En la década del 70, el panorama de la salud animal era bastante alarmante, porque la seguridad agroalimentaria estaba en constante riesgo, ya que nuestro país vecino, Colombia, padecía una de las enfermedades más contagiosas y más temidas entre los animales de pezuña hendida: la fiebre aftosa.
Esa situación requirió un esfuerzo internacional para establecer una estrategia que sirviera como una barrera para evitar que ese virus entrara a nuestro país y al resto de Centro y Norte América. Es así como en 1974 se unen los esfuerzos de Panamá y Estados Unidos, y se firma un acuerdo con el que se crea la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa, conocida como COPFA. Desde ese momento dicha organización inició un trabajo silencioso y muy efectivo que requirió, lógicamente, la colaboración incondicional de los productores y de la comunidad darienita, ya que se establecieron legislaciones para prohibir la explotación pecuaria en el área fronteriza con Colombia.
Desde entonces, sólo se mantiene una producción de subsistencia, mientras que en el resto de la provincia de Darién se controla bajo regulaciones especiales el 100% de la producción.
Esta gran cuota de sacrificio la han puesto tanto productores y funcionarios del MIDA como la comunidad darienita en general. Por su parte, el personal de la antigua COPFA, hoy convertida en una Misión Internacional denominada COPEG, ha sabido respetar las leyes y apoyar todas las iniciativas que impiden que el virus de la fiebre aftosa entre al país por la frontera colombo-panameña. A través de este esfuerzo continuo, Panamá asumió y mantuvo el compromiso de ser garante de la seguridad regional que se requiere para no dejar entrar esa temida enfermedad, que cerraría todos los mercados internacionales para nuestros productos y provocaría una gran crisis económica en el país similares a la que padecen, por ejemplo Inglaterra y Uruguay.
Hoy, después de 30 años, los panameños podemos afirmar que el sacrificio ha sido enorme, el esfuerzo aún mayor, pero hemos tenido nuestra recompensa, porque aún mantenemos a Panamá y a todo el resto de Centro y Norte América libres de la fiebre aftosa. Esto significa que se ha preservado un patrimonio ganadero panameño valorado en 1,500 millones de dólares e incuantificable en el resto de la región centro y norteamericana.
Panamá ha demostrado gran capacidad y un gran sentido de responsabilidad y solidaridad manteniendo por 30 años el Programa de Prevención de Fiebre Aftosa e impidiendo la propagación de la enfermedad. Es oportuno felicitar a todos los que en anonimato y calladamente, pero persistente, han obtenido semejante logro. A ellos, y en particular a los darienitas, se les debe reconocimiento y agradecimiento por el esfuerzo realizado.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América