8 de marzo: recuperando la historia de las mujeres
El mes de marzo es propicio para celebrar a las mujeres del pasado y del presente; recuperar la historia de tantas que a través de los siglos han contribuido desde distintos ámbitos, a dejar huellas imborrables de valor, fortaleza, inteligencia, capacidad y sacrificio en la lucha por lograr la equidad de género.
Hypatia de Alejandría fue una de esas mujeres, cuya historia es necesario recuperar y visibilizar, en el día internacional de las mujeres, para resaltar su legado intelectual a la humanidad ¿Quién fue esta prodigiosa mujer? Nacida en Alejandría a mediados del siglo IV, su padre Teón, célebre matemático y astrónomo, no se guardó los conocimientos de la ciencia para sí, sino que hizo partícipe de ellos a su propia hija, algo verdaderamente insólito en esa época; llegando, incluso, a superar al padre.
Fue no solamente una mujer de gran belleza y cultura, sino además, filósofa, astróloga y astrónoma, considerada la primera mujer matemática de la historia escrita después de Cristo. Desarrolló el álgebra y dirigió todo el movimiento neoplatónico. Por sus estudios dominaba toda la información del siglo V, siendo una experta en Lógica, Física y Ética. Escribió diversos tratados de álgebra e inventó entre otros aparatos, un astrolabio plano que se usa para medir la posición de las estrellas, los planteas y el sol. También inventó un aparato para agua destilada, otro para medir el nivel del agua otro para determinar la gravedad específica de los líquidos, que se llamó mas tarde aerómetro o hidroscopio.
Hypatía tuvo una gran influencia política; el público se aglomeraba para escuchar sus lecturas comentadas de Platón y Aristóteles; fue considerada la última científica pagana del mundo antiguo. Sus opiniones sobre la mujer se enfrentaron a la doctrina antifeminista de la primera iglesia cristiana, al punto de ser considerada no una científica sino una bruja pagana peligrosa.
Precisamente en marzo de 415, Cirilo el Obispo de Alejandría la acusó de conspirar contra él por lo que organizó y azuzó una turba de monjes fanáticos que le tendieron una trampa a Hypatía, fueron en su busca, la golpearon, la desnudaron y la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar a un templo llamado Cesareo; allí continuaron con la tortura cortando su piel y su cuerpo con caracolas afiladas, hasta que murió; luego descuartizaron su cuerpo y lo llevaron a un lugar llamado Cinaron y, finalmente, lo quemaron. De esta manera creyeron dar muerte a la que llamaron bruja y hereje.
Hypatia contaba apenas 45 años cuando fue salvajemente asesinada, convirtiéndose en la primera víctima femenina de la violencia cristiana y mientras ella cayó en el olvido, su victimario fue premiado con la santidad y la canonización.
Este 8 de marzo, celebremos y brindemos con orgullo por Hypatía de Alejandría, la primera heroína en la historia de las mujeres y por tantas y tantas heroínas como ella.