¡Abajo el juez malo!
En el día de ayer, el Presidente de la República sancionó el Nuevo Código Procesal Penal, viniendo así a completar la tarea codificadora, en materia penal, que arrancó desde el preciso momento en que creó la Comisión Codificadora Nacional y una Comisión Técnica, encargadas de estas tareas jurídicas.
Por ello, primeramente, fue aprobado el Nuevo Código Penal, enraizado en una filosofía penal verdaderamente buena ??"la imputación jurídica objetiva-, la cual está en pleno acorde con el sistema acusatorio que preconiza la nueva forma de juzgamiento penal. Pero, en un país de mezquindades y que niega toda forma de reconocimiento, recabo, para satisfacción personal y de mi hermano Ramiro, que comenzando el Señor Presidente Torrijos el ejercicio de su mandato, ambos, en su despacho, le expresamos, en más de dos ocasiones, "Presidente, no pierda la oportunidad de darle al país, de una vez por todas, un nuevo Código Penal y un código autónomo en materia procesal punitiva". Hoy, comprendiendo la importancia singular que tiene para nuestra sociedad estos dos instrumentos codificados de la legislación penal, decimos "Gracias, muchas gracias", y ojalá atenúen la crisis del sistema que, amén de algunas falencias que le son imputables a los operadores de justicia, no menos cierto es que la propia legislación fue creando las irredencias y grandes debilidades de ese mismo sistema. Ojalá, podamos tener la conciencia, capacidad y competencia, para que los procesos punitivos, las formas de juzgamientos que empezarán a regir, "poco a poco", vayan devolviéndole al país la confianza en sus jueces y magistrados. ¡Abajo el sistema inquisitivo¡, perverso mecanismo de juzgar a nuestros semejantes; ¡abajo! ese sistema que tuteló tantas injusticias nunca reversibles; ¡fuera! el juez que era indiferente a la inocencia de los acusados y que predicaba la condena sin debido proceso; fuera el fiscal y el juez que llevaban a nuestros hombres y mujeres, cuales corderos, al degüello que representa toda castración de las libertades y garantías constitucionales y legales de todos y de modo fundamental, la libertad corporal o ambulatoria. ¡Fuera! el fiscal que se presentaba a los juicios pidiendo la "pena máxima para el acusado", sin tener la prueba de la culpa e invocando un viejo, lleno de moho, sucio y voluminoso expediente. ¡Abajo! el juez que condenaba de modo frío, implacable, casi inexorablemente, a los ciudadanos, impulsado, en no pocas ocasiones, por temor al fiscal o a un poder detrás del poder. Felicitamos a todos los que han hecho posible esta obra: a la Procuradora que nunca cesó en su interés por hacerla realidad; a Alianza Ciudadana que nunca dejó de participar, con buenas sugerencias, en las discusiones; a la Corte, sus Magistrados, que siempre fue atinada en sus observaciones ??"quiénes más que ellos-, en fin ¡Viva la nueva Codificación Judicial Penal!.