Aberración legal y moral
No soy abogada, por lo tanto no conozco mucho de leyes. Soy sólo una ciudadana consciente, seria y con una preocupación que ya he puesto en otros artículos: Panamá es el país donde las leyes son hechas para determinadas personas y se les pone, popularmente, el nombre de las mismas. Eso es una aberración legal.
Cuando un gobernante pone la proa a determinada persona y tiene mayoría en la Asamblea, manda a aprobar una ley que lo beneficie en su maldad. Esto sucedió con el Presidente Pérez Balladares con la ley Faúndes, a quien luego hubo que pagarle salarios retroactivos, según tengo entendido. De ser cierto lo que digo, ¿por qué continuó la ley en vigencia si demostró que no podía aplicársele a su dueño? Esto es una aberración moral.
Lo triste es que durante más de un lustro, ningún legislador se dio cuenta de que había entre sus haberes una ley absurda, fuera de toda consideración e inconstitucional. No la derogaron ni se acordaron de la misma porque estaban en lo que estaban.
La Constitución Nacional señala que todos somos iguales ante la ley, sin discriminaciones; aquí no hay igualdad. Hubo una resolución de la Corte Suprema donde se permite trabajar a los jubilados sin puntualizar edad. La Ley Faúndes va contra esa ley poniendo tope. Otra aberración de aberraciones y los legisladores sin darse cuenta.
En los países desarrollados, industrializados, existe un respeto por los viejos, por la tercera edad, por la experiencia que ellos llevan en sí; da gusto conversar con esas personas que cuentan su vida, sus conocimientos que son aprovechados para el bien del país. En Panamá es donde sólo quieren a los jóvenes que tienen diplomas colgados en sus paredes pero les falta la experiencia del viejo. Pasados los 40 años se dificulta mucho conseguir trabajo; si por casualidad te quedas cesante, te mueres de hambre con toda tu familia. ¿Quién comenzó esta práctica? ¿Es que los viejos no servimos ni para que se nos respete y considere? Los jóvenes no conocen la historia, nosotros sí; los jóvenes no tienen qué contar, nosotros mucho; pero, nos reemplazan por aquellos aunque la empresa eche hacia atrás.
Sin embargo, no puede faltar el ángulo político y éste es inobjetable dado que somos un país donde la política es parte importante de nuestra vida. Si el Magistrado Pereira Burgos debe abandonar su cargo, esa posición será, de seguro, llenada por un PRD y así irá aumentado el número de los de ese partido hasta controlar también el Poder Judicial y completarían el círculo de un dominio absoluto de la autoridad del país. No quiero ni pensar qué sucederá si esto de da. Esto es una aberración política.
Personalmente solicité a los legisladores de Solidaridad que busquen la manera de derogar la Ley Faúndes por inmoral e inconstitucional.
Pienso que si ello se hace, cuál será el voto de los PRD; puede que el Toro les diga que voten en contra. Recuerdo la frase que dice: "Legisla cuando estés arriba como si estuvieras abajo". ¿Es que no piensan llegar a los 75 años? La vejez es un estado mental, pero sabrosa. Es diferente a la juventud y se hacen cosas que antes no tuvimos tiempo de hacer. Se piensa mejor, se actúa con paciencia, con sabiduría, con conocimiento de experiencias pasadas. Ojalá Pérez Balladares llegue a esa edad y más para que comprenda lo que significa no estar limitado en acciones, porque espero que para ese entonces la Ley Faúndes no exista.
Repito, he encontrado tres aberraciones: la legal, la moral y la política. Quiero pensar que el nuevo Presidente no utilice la última y se comporte decentemente. El es joven; algún día será viejo y ojalá no se sienta abandonado como muchos que no hicieron cuando jóvenes lo correcto para luego ser despreciados por sus descendientes o por todo un pueblo.
La vida regresa lo que uno hace. Dios nos hace ver con creces, los errores cometidos y los demás lo vemos y hasta tocamos hombros. Tengan cuidado de cómo llevan este problema para que afecte lo menos posible al país. La señora Procuradora va para allá. Que resulte lo correcto, lo justo, lo legal y lo moral.
Cuando un gobernante pone la proa a determinada persona y tiene mayoría en la Asamblea, manda a aprobar una ley que lo beneficie en su maldad. Esto sucedió con el Presidente Pérez Balladares con la ley Faúndes, a quien luego hubo que pagarle salarios retroactivos, según tengo entendido. De ser cierto lo que digo, ¿por qué continuó la ley en vigencia si demostró que no podía aplicársele a su dueño? Esto es una aberración moral.
Lo triste es que durante más de un lustro, ningún legislador se dio cuenta de que había entre sus haberes una ley absurda, fuera de toda consideración e inconstitucional. No la derogaron ni se acordaron de la misma porque estaban en lo que estaban.
La Constitución Nacional señala que todos somos iguales ante la ley, sin discriminaciones; aquí no hay igualdad. Hubo una resolución de la Corte Suprema donde se permite trabajar a los jubilados sin puntualizar edad. La Ley Faúndes va contra esa ley poniendo tope. Otra aberración de aberraciones y los legisladores sin darse cuenta.
En los países desarrollados, industrializados, existe un respeto por los viejos, por la tercera edad, por la experiencia que ellos llevan en sí; da gusto conversar con esas personas que cuentan su vida, sus conocimientos que son aprovechados para el bien del país. En Panamá es donde sólo quieren a los jóvenes que tienen diplomas colgados en sus paredes pero les falta la experiencia del viejo. Pasados los 40 años se dificulta mucho conseguir trabajo; si por casualidad te quedas cesante, te mueres de hambre con toda tu familia. ¿Quién comenzó esta práctica? ¿Es que los viejos no servimos ni para que se nos respete y considere? Los jóvenes no conocen la historia, nosotros sí; los jóvenes no tienen qué contar, nosotros mucho; pero, nos reemplazan por aquellos aunque la empresa eche hacia atrás.
Sin embargo, no puede faltar el ángulo político y éste es inobjetable dado que somos un país donde la política es parte importante de nuestra vida. Si el Magistrado Pereira Burgos debe abandonar su cargo, esa posición será, de seguro, llenada por un PRD y así irá aumentado el número de los de ese partido hasta controlar también el Poder Judicial y completarían el círculo de un dominio absoluto de la autoridad del país. No quiero ni pensar qué sucederá si esto de da. Esto es una aberración política.
Personalmente solicité a los legisladores de Solidaridad que busquen la manera de derogar la Ley Faúndes por inmoral e inconstitucional.
Pienso que si ello se hace, cuál será el voto de los PRD; puede que el Toro les diga que voten en contra. Recuerdo la frase que dice: "Legisla cuando estés arriba como si estuvieras abajo". ¿Es que no piensan llegar a los 75 años? La vejez es un estado mental, pero sabrosa. Es diferente a la juventud y se hacen cosas que antes no tuvimos tiempo de hacer. Se piensa mejor, se actúa con paciencia, con sabiduría, con conocimiento de experiencias pasadas. Ojalá Pérez Balladares llegue a esa edad y más para que comprenda lo que significa no estar limitado en acciones, porque espero que para ese entonces la Ley Faúndes no exista.
Repito, he encontrado tres aberraciones: la legal, la moral y la política. Quiero pensar que el nuevo Presidente no utilice la última y se comporte decentemente. El es joven; algún día será viejo y ojalá no se sienta abandonado como muchos que no hicieron cuando jóvenes lo correcto para luego ser despreciados por sus descendientes o por todo un pueblo.
La vida regresa lo que uno hace. Dios nos hace ver con creces, los errores cometidos y los demás lo vemos y hasta tocamos hombros. Tengan cuidado de cómo llevan este problema para que afecte lo menos posible al país. La señora Procuradora va para allá. Que resulte lo correcto, lo justo, lo legal y lo moral.