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Abogado del diablo


Muchas veces, desde una perspectiva filosófica, quisiera asumir la defensa técnica de esa pobre e indefensa criatura víctima del delito que es diablo. El diablo es la materia prima más versátil que ha conocido la humanidad para fabricar todo tipo de mercancías, especialmente una que ha sido muy rentable desde épocas inmemoriales: el miedo. El que no tiene miedo, rompe cadenas; pero el que tiene miedo se deja atar con chorizos o se deja sugestionar con cualquier clase de charlatanería. "El Diablo no existe. El Diablo es una invención de nuestra razón maligna. Lo han inventado los hombres para justificar sus torpezas", escribió Máximo Gorki. Un ejemplo de estas torpezas nos la ha suministrado Teresa de Jesús cuando afirmó que: "Si Satanás pudiera amar, dejaría de ser malvado". ¿El diablo es malvado? ¿Quién ha visto el historial criminal del diablo? Quién ha matado a más personas, ¿el diablo o la iglesia? Quién ha cometido más abusos sexuales contra niños, ¿el diablo o los curas? Quién ayudó más a Hitlter, ¿el diablo o el Vaticano?

Hay un hermoso cuento sufí intitulado "Somos Injustos con el diablo". Por favor, buscadlo en Internet. Cuenta la historia de un carnero que estaba sujeto a una cuerda, que a su vez, estaba atada a una estaca. El "diablo" para ayudarlo le aflojó un poquito la cuerda y le dijo: "Esto es todo lo que voy a hacer por ti". El chivo puso de su parte, se zafó e hizo toda clase de desastres, generando guerras, incendios y enfrentamientos de familias. Al final de esta jocosa historia el diablo dice: "¿Ves? ¿Qué he hecho yo? Tan sólo mover la estaca. ¿Por qué voy a ser responsable de todas las cosas terribles que se hicieron los unos a los otros? Yo tan sólo aflojé un poquito la estaca". Otro alegato literario a favor del diablo es el cuento de Giovanni Boccaccio "Meter el diablo en el infierno" que narra cómo un santo varón, llamado Rústico, cuando una ingenua discípula le preguntó "qué es esa cosa que te veo que así se te sale hacia afuera y yo no la tengo", y éste le contestó: "Éste es el diablo". Ella pregunta: "¿Y ésta?" "Ah, ésa es el infierno". Así fue como comenzaron a meter al diablo en el infierno, hasta el día en que el pobre hombre, viejo, sin fuerzas, se cansó de castigar al diablo metiéndolo en el infierno de aquella joven e insaciable mujer.  

Gorki también puso en boca de uno de sus personajes: "Todo lo que se parece al Diablo -por ejemplo Caín, Judas, el zar Iván el Terrible- es siempre invención de los hombres y es inventado para endosar a una sola persona los pecados y malas acciones de la humanidad. Créeme. Nosotros, que somos unos trapaceros, teníamos la necesidad de simular e imaginar algo que fuese peor que nosotros, como el Diablo". ¡Pobre diablo! Éste sí tiene prueba sumaria para querellarse por calumnia e injuria; también para demandar por uso ilegal del derecho marca (El Mal, S.A.) y por regalías no pagadas por el uso de su nombre y de sus obras completas para toda realizar toda clase de negocios en este mundo de gente tramposa que siempre se limpia acusando injustamente a mi inexistente e inocente defendido.

samudio@cepanama.net

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