Abundancia hoy... hambrientos mañana
Escuché con mucha atención y detenimiento la intervención del Lic. Sucre, asesor económico de la actual administración, a través de la Cadena de Tele R.P.C. Canal 4, el domingo 25 de junio del presente año, en la cual manifestaba su desacuerdo muy disimulado por la forma como se pretende hacer ver que el Fondo Fiduciario será la panacea que nos salvará y agregaba que su preocupación es que momentáneamente se va a producir un auge económico, cuando circule el producto de los arreglos, pero que no será permanente y que si no se establecen otros ingresos, en poco tiempo caeremos en una situación peor que la que estamos viviendo.
Sería conveniente establecer si lo que circula en el ámbito nacional en el sentido que la oposición recibirá muchos millones en prebendas, a cambio de la aceptación del uso del tan preciado fondo, es cierto.
El pueblo nuestro, que es agudo y suspicaz, sostiene que nadie da algo sin recibir nada y esto es indiscutible.
Mientras los problemas que a diario se viven no se resuelvan, es penoso decirlo, pero marcharemos hacia atrás.
Hace algún tiempo, el Presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Panamá formuló declaraciones instando al gobierno a trabajar o que dejan que otros los hagan. A pesar que luego se retractó, su preocupación era clara. En la actualidad, las decisiones se toman a medias o no se toman. Sigue aún el favoritismo y lo que es peor, por doquier sale a relucir el nepotismo a todos los niveles, sin que el pueblo pueda recibir, aunque sea en cuentagotas, parte del pastel que se reparten los poderosos.
Hay promesas incumplidas de obras que benefician a las comunidades, que no se realizan porque perjudican intereses comerciales de allegados al gobierno. Esto tampoco debe continuar. Pareciera que la buena fe de la Presidenta la soslayan sus colaboradores y a lo mejor no se entera de lo que acontece, sin embargo, se ha trazado la misma línea de su antecesor en lo que respecta a viajes al exterior, superándolo, con el consiguiente costo para el erario público, tal vez justificables, mas no necesarios. Cómo se criticó al gobierno anterior y se está haciendo lo mismo. Razón tiene el ex presidente Endara de criticar lo que acontece.
La queja de la mala situación se oye por doquier. Los comerciantes perdiendo dinero, los negocios de Bienes Raíces están prácticamente paralizados. Esto es un termómetro que hay que tomarlo muy en cuenta, porque la vivienda es primordial para todo ciudadano y si no se activa esta línea, mucho menos se puede activar el resto de lo que es vital para subsistir.
La espera innecesaria de que se revuelva el problema del salario mínimo ayuda a paralizar las inversiones. El gobierno ha debido tomar la decisión de aumento, que está en sus manos, en condiciones que sean justas para los trabajadores y no perjudiquen a los empresarios. Actualmente los trabajadores exigen quinientos balboas mensuales, lo que obligaría al cierre de negocios con el consiguiente aumento del desempleo.
En otro orden de cosas, hay algo que se debe tomar en consideración. Se han reemplazado empleados en distintas dependencias del Estado, que conocían su trabajo por personal que no está capacitado. Esto perjudica la buena marcha del país. Estoy de acuerdo que hay que dar cabida a los que apoyaron la administración actual, pero se debe hacer con sumo cuidado, sin perjudicar a terceros.
Ojalá que con la bonanza, que se supone está por llegar, se pise sobre tierra firme y no se despilfarre lo que queda de las privatizaciones. Seguiremos a la expectativa esperando que no haya abundancia hoy y seamos hambrientos mañana.
Sería conveniente establecer si lo que circula en el ámbito nacional en el sentido que la oposición recibirá muchos millones en prebendas, a cambio de la aceptación del uso del tan preciado fondo, es cierto.
El pueblo nuestro, que es agudo y suspicaz, sostiene que nadie da algo sin recibir nada y esto es indiscutible.
Mientras los problemas que a diario se viven no se resuelvan, es penoso decirlo, pero marcharemos hacia atrás.
Hace algún tiempo, el Presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Panamá formuló declaraciones instando al gobierno a trabajar o que dejan que otros los hagan. A pesar que luego se retractó, su preocupación era clara. En la actualidad, las decisiones se toman a medias o no se toman. Sigue aún el favoritismo y lo que es peor, por doquier sale a relucir el nepotismo a todos los niveles, sin que el pueblo pueda recibir, aunque sea en cuentagotas, parte del pastel que se reparten los poderosos.
Hay promesas incumplidas de obras que benefician a las comunidades, que no se realizan porque perjudican intereses comerciales de allegados al gobierno. Esto tampoco debe continuar. Pareciera que la buena fe de la Presidenta la soslayan sus colaboradores y a lo mejor no se entera de lo que acontece, sin embargo, se ha trazado la misma línea de su antecesor en lo que respecta a viajes al exterior, superándolo, con el consiguiente costo para el erario público, tal vez justificables, mas no necesarios. Cómo se criticó al gobierno anterior y se está haciendo lo mismo. Razón tiene el ex presidente Endara de criticar lo que acontece.
La queja de la mala situación se oye por doquier. Los comerciantes perdiendo dinero, los negocios de Bienes Raíces están prácticamente paralizados. Esto es un termómetro que hay que tomarlo muy en cuenta, porque la vivienda es primordial para todo ciudadano y si no se activa esta línea, mucho menos se puede activar el resto de lo que es vital para subsistir.
La espera innecesaria de que se revuelva el problema del salario mínimo ayuda a paralizar las inversiones. El gobierno ha debido tomar la decisión de aumento, que está en sus manos, en condiciones que sean justas para los trabajadores y no perjudiquen a los empresarios. Actualmente los trabajadores exigen quinientos balboas mensuales, lo que obligaría al cierre de negocios con el consiguiente aumento del desempleo.
En otro orden de cosas, hay algo que se debe tomar en consideración. Se han reemplazado empleados en distintas dependencias del Estado, que conocían su trabajo por personal que no está capacitado. Esto perjudica la buena marcha del país. Estoy de acuerdo que hay que dar cabida a los que apoyaron la administración actual, pero se debe hacer con sumo cuidado, sin perjudicar a terceros.
Ojalá que con la bonanza, que se supone está por llegar, se pise sobre tierra firme y no se despilfarre lo que queda de las privatizaciones. Seguiremos a la expectativa esperando que no haya abundancia hoy y seamos hambrientos mañana.