Abuso, no
En días pasados decíamos que era justo que se aumentaran los precios del transporte público, dado el costo actual del combustible y que las tarifas del mismo han venido manteniéndose desde hace 20 años. Sosteníamos que lo importante era que ni las autoridades se mostraran reacias al cambio, ni los transportistas se aprovecharan de la oportunidad para exagerar sus justas aspiraciones. Apenas se acaba de anunciar que se harán cambios, y ya hemos comenzado a enfrentar abusos que las autoridades no deben permitir que ocurran sin sanción.
Hemos recibido varias quejas al respecto. En un caso particular, un usuario llamo a una piquera solicitando un taxi. Usualmente, cuando se trata de obtener servicios a solicitud del interesado la carrera corriente cuesta un balboa con 50 centésimos, lo que todo el mundo sabe y lo paga sin problema. Pero en el caso al cual nos referimos el taxi que se le envió al usuario tenía aire acondicionado. Al llegar a su destino, el pasajero pagó un balboa con 40 centésimos al conductor, pero éste le dijo que faltaban 50 centésimos más por haber pedido un taxi con aire acondicionado. Sorprendido, el pasajero explicó que él había solicitado un taxi, simplemente, como en varias ocasiones anteriores y sin haber mencionado nada sobre aire acondicionado. El taxista partió sin replicar. Evidentemente se trató de un abuso a base de una mentira por parte de un taxista codicioso y tramposo que pretendió cobrar, cínicamente, una carrera con un recargo de 33% sobre lo que honradamente tenía derecho a cobrar.
Hemos recibido varias quejas al respecto. En un caso particular, un usuario llamo a una piquera solicitando un taxi. Usualmente, cuando se trata de obtener servicios a solicitud del interesado la carrera corriente cuesta un balboa con 50 centésimos, lo que todo el mundo sabe y lo paga sin problema. Pero en el caso al cual nos referimos el taxi que se le envió al usuario tenía aire acondicionado. Al llegar a su destino, el pasajero pagó un balboa con 40 centésimos al conductor, pero éste le dijo que faltaban 50 centésimos más por haber pedido un taxi con aire acondicionado. Sorprendido, el pasajero explicó que él había solicitado un taxi, simplemente, como en varias ocasiones anteriores y sin haber mencionado nada sobre aire acondicionado. El taxista partió sin replicar. Evidentemente se trató de un abuso a base de una mentira por parte de un taxista codicioso y tramposo que pretendió cobrar, cínicamente, una carrera con un recargo de 33% sobre lo que honradamente tenía derecho a cobrar.