Accidentes evitables
En el último año y medio han fallecido cerca de medio centenar de obreros de la construcción en accidentes de trabajo, dejando a sus familiares y dependientes en estado de desprotección y vulnerabilidad. Más allá de los impactos negativos sobre el sector, dejan una secuela triste para la sociedad. Cabe conjeturar que si esta rama de la industria panameña adoptara más rigurosas medidas de seguridad para lo que, sin lugar a dudas, es un trabajo altamente riesgoso, se habrían evitado una buena parte de estas pérdidas humanas y su correspondiente dolor.
No puede argumentarse que el nivel de seguridad que normalmente se utiliza es el que la industria puede costear y que un aumento de las medidas de seguridad elevaría los costos al punto de disminuir peligrosamente la rentabilidad del sector. En primer lugar, porque no estamos hablando de condiciones de comodidad, sino de lo necesario para proteger las vidas de los trabajadores de los riesgos que regularmente implican las tareas que le asignan jefes y supervisores.
Cierto es que una parte de lo que hay que mejorar se refiere a los hábitos individuales de los trabajadores, que probablemente se han (mal) acostumbrado a laborar en un ambiente de alto riesgo y baja seguridad. En segundo lugar, porque la industria de la construcción es uno de los sectores económicos más dinámicos de los últimos 15 años y las empresas de la construcción están entre las más exitosas del país. Lo que se exige del sector no es tampoco materia de caprichos sindicales o apreciaciones subjetivas sobre lo seguro y lo peligroso.
Las empresas líderes del sector deben reconocer que la ley debe cumplirse y las autoridades velar por celoso cumplimiento de la normativa. De esta manera, se reducirán al mínimo inevitable las muertes de los trabajadores por accidentes en los sitios de construcción y el dolor y la vulnerabilidad de sus familias.