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Acerca del Diálogo Nacional


Primero fue el partido Solidaridad quien llamó a un diálogo nacional; más tarde fue don Jesús Rosas, Presidente de MOLIRENA quien presentó la idea. Pero, como no se había originado en el PRD, este partido no la consideró apropiada y, prácticamente, la descartó aludiendo razones de desconfianza en el gobierno y otras más. Ahora que ellos tiraron nuevamente la piedra y fue recogida por la Sra. Presidenta, aquellas razones negativas dejaron de existir y pareció una posición genial.
Para el bien del país, no importa quién la ideó sino que estén sentados todos conversando y, aparentemente, los temas que tratarán son importantes para la reactivación económica del país. Siendo esto, a juicio de los entendidos y de los ignorantes, lo primordial, pues allá ha sido enfocado el diálogo, resulta positivo que estén entendiéndose las partes involucradas. Llama la atención que lleven ya más de tres reuniones y aún no se haya roto el deseo de conversar.
Pareciera que lo principal a tratar es el tema del Fondo Fiduciario, cómo y cuándo utilizarlo y en qué se gastará. Mientras unos opinan que debe permanecer intacto, otros piensan que debe utilizarse para comprar la deuda y otros piensan que la reactivación económica debe hacerse sobre la base del uso de ese dinero y de la venta de las acciones de las compañías privatizadas.
Primero, yo diría que debe tenerse mucho cuidado de no comprar deuda para continuar endeudándonos nuevamente, porque no saldremos de la pobreza. Luego pienso que debe tener restricciones el uso de ese dinero de manera que facilite, verdaderamente, la reactivación y no se le dé un uso equivocado. Sin embargo, cuando hablamos del Fondo Fiduciario, estamos diciendo que sea el gobierno el que ponga su dinero, mientras otros le sacan provecho al mismo. Pareciera que la reactivación viniera unilateralmente del gobierno y que el resto de los ciudadanos no tuvieran arte ni parte. Si existe un fracaso, el gobierno pierde su dinero de reserva y vienen las críticas, como si todos no formáramos parte del Estado y todos no hubieran dado su visto bueno para el uso del dinero. Pero, si hay un renacimiento de la economía y vuelve la opulencia, los que se benefician estarán felices y que viva el gobierno.
Sin embargo, ¿estamos seguros, acaso, de que esos beneficios irán a la mayoría de los panameños o, como viene sucediendo, van sólo a un grupo reducido? Mientras tanto, el gobierno es quien ha corrido el riesgo y puede quebrar y quedar en las latas.
Yo me pregunto: ¿qué aportará la empresa privada? Porque últimamente sus dirigentes se oponen automáticamente a todo lo que hagan los políticos, pero no quieren asumir la responsabilidad que también les cabe en este proceso de reactivación. No pueden cruzarse de brazos a esperar que el gobierno ponga los fondos y ellos se beneficien sin correr riesgos. No creo que sea lo correcto; ellos deben mojarse los tobillos y cooperar en serio con el movimiento que los políticos están interesados en encontrar. Aquí no se trata de ser vividores sino de hacer una yunta, tal vez de a tres, porque se necesita también del sector laboral que regale su esfuerzo en trabajo, en tolerancia, en convivencia pacífica, para formar el trípode que sostenga la economía del país, tan golpeada en este momento.
Si de veras existe buena voluntad, que se fajen todos y no le dejen la responsabilidad sólo al gobierno. No estaría completo el esfuerzo y resultaría en un fin negativo y que en nada beneficiará a los panameños como estamos esperando. Lo que hagan no servirá para que el partido gobernante se beneficie políticamente; servirá para que los que menos tienen, adquieran más pertenencias; los desempleados encuentren su sustento honradamente y los que más tienen también saquen provecho de la situación.
Sólo así podremos decir que el diálogo ha tenido éxito y ha surtido el efecto que buscamos para salir adelante. De lo contrario, habrá sido tiempo perdido.

101 años de Panamá América

 
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