Aclaración Necesaria
En días pasados vi por televisión las declaraciones que diera el Dr. Hugo Torrijos en torno a mi supuesta oposición al acuerdo META y sobre el supuesto apoyo que yo le diera al PDC en sus pretensiones de nombrar al primer Defensor del Pueblo. El Dr. Torrijos al cuestionarme, adelantó que infundadamente, defendía el denominado acuerdo con la DC para dirigir la Asamblea Legislativa por los cuatros años que restan del período y los acuerdos a que llegara Martin Torrijos con el Dr. Ricardo Arias Calderón, a consecuencia de la carta en blanco que solicitó a los legisladores, para apoyar las próximas candidaturas de demócratas cristianos para el cargo de Defensor y para la Junta Directiva del Canal.
Realmente me extrañó esa declaración. Conozco a Hugo muy bien y sé que no es dado a aventarse "sin paracaídas", que sopesa y medita bien las cosas antes de dar una opinión. Sin embargo, repito, se equivocó en las dos aseveraciones, engañado por los aduladores del momento; quizás en el afán de agradarlo lo hallan sorprendido en su buena fe.
Debo explicar, nuevamente, que después de los resultados electorales del 2 de mayo de 1999, los dirigentes de la DC manifestaron su interés en la alianza legislativa con el PRD para el próximo quinquenio que se avecinaba, argumentando que no podían seguir con el discurso que el PRD era un colectivo de corruptos, de bandidos y de gente desgastada. Los líderes de la DC señalaban que el PRD era una realidad política con muchos votos y el partido más grande en la historia del país, que había dado muestras de sobra en consolidar la democracia panameña, además de ser la organización política en haber practicado realmente la democracia interna para escoger a sus dirigentes y a sus candidatos. La DC, dentro de su línea de reestructuración, se planteaba también cambiar de nombre, cambiar sus símbolos y presentarse ante la opinión pública con un nuevo "look" que le permitiera crecer políticamente ante la comunidad.
Frente a los desmanes potenciales de los arnulfistas convenimos, ya lo hemos dicho antes (Hugo como dirigente objetivo debió haber escuchado o leído mi posición frente a estos temas, antes de haber hecho sus comentarios) preparar las condiciones para una alianza que lograra cambiar la imagen de la Asamblea Legislativa, escoger a un contralor que saliera de las filas de la oposición y preparar el camino para hacer una oposición crítica, firme y constructiva (no cariñosa, como dice el Dr. Renato Pereira. ¿O lo dirá por aquello de que quien da cariño recibe cariño?) para sobrellevar la incapacidad olímpica y crónica que caracteriza a los arnulfistas. Testigos de esta decisión abundan y pueden dar fe al Dr. Torrijos.
Sobre este asunto lo que sí cuestionamos es por qué en aquellos momentos no se hizo esa alianza que dejamos andando y por qué se hizo ahora. El tiempo ha ido aclarando la causa, pues todo parece indicar que se llegó a un acuerdo secreto con los arnulfistas para que ellos controlaran la Asamblea y escogieran a un contralor que fuese complaciente con el Ejecutivo; como se hizo con la escogencia del nuevo presidente de la Asamblea, el legislador Cortizo, ya que nadie ignora que él era el candidato de la Sra. Presidenta y del Secretario General del PRD. El malestar de la Presidenta en esta ocasión obedeció a que no quería a nadie del Pacto de la Pintada en la directiva de la Asamblea por ser pedigüeños en demasía y mucho menos a la DC. ¿Qué se ganó y quién ganó con esto?. Algún día se sabrá.
Sobre el Defensor del Pueblo tampoco es cierto que apoyé a un candidato de la DC, aunque en esa organización habían y hay figuras que bien pueden desempeñar el cargo. En esos momentos mis simpatías estaban, hay muchos compañeros que pueden dar fe de lo que afirmo, con la Licda. Graciela Dixon, quien después fue propuesta por el presidente Pérez Balladares a la Asamblea Legislativa para que formara parte de la Corte Suprema de Justicia; propuesta que se acogió afirmativamente en reconocimiento a la capacidad de la mujer panameña y a la comunidad afroantillana.
Entonces queda claro que ni he estado en contra del acuerdo META y que no apoyé a candidato alguno de la democracia cristiana cuando se debatía la selección del primer Defensor del Pueblo. Sobre esto último, lo que critico ahora es que mientras nuestros más enconados adversarios aceptan abiertamente la calidad del PRD y de que en sus filas hay gente proba y decente, que pueden ocupar cualquier cargo importante, todavía exista el criterio divisionista y excluyente en ciertas esferas del PRD, heredado de la contienda electoral pasada, que el cargo del Defensor del Pueblo y el futuro miembro de la Junta Directiva del Canal de Panamá tengan que ser ocupados por demócratas cristianos, ya que proponer para esos cargos a un PRD podría ser mal percibido por la comunidad por la imagen negativa, repugnante y desgastada que existe en nuestra membresía.
Creo que si algún mérito tuvo el anterior CEN fue precisamente el de darle participación a todos los inscritos en nuestros partidos, con transparencia y sin secretismo, de manera realmente democrática, y el de levantar el orgullo y la moral torrijista después de la invasión. Y eso lo sabe el Dr. Hugo Torrijos, porque también fue, junto a muchos buenos perredistas, artífice de ese nuevo PRD. Aclarado esto, debo decir que el malentendido del Dr. Torrijos no cambia mi opinión y el apoyo que personalmente le he expresado; le reitero que dentro de los miembros del CEN que tienen la intención de aspirar a la candidatura presidencial para el próximo período, él cuenta con mi apoyo porque considero que es el que posee más trayectoria política, más experiencia, preparación y sobretodo, mayor capacidad, además porque no rechaza ni excluye a ningún torrijista por las razones inventadas por la Cruzada Civilista para destruirnos en su momento y por nuestros adversarios en el proceso electoral pasado. Adelante pues, Hugo.
Realmente me extrañó esa declaración. Conozco a Hugo muy bien y sé que no es dado a aventarse "sin paracaídas", que sopesa y medita bien las cosas antes de dar una opinión. Sin embargo, repito, se equivocó en las dos aseveraciones, engañado por los aduladores del momento; quizás en el afán de agradarlo lo hallan sorprendido en su buena fe.
Debo explicar, nuevamente, que después de los resultados electorales del 2 de mayo de 1999, los dirigentes de la DC manifestaron su interés en la alianza legislativa con el PRD para el próximo quinquenio que se avecinaba, argumentando que no podían seguir con el discurso que el PRD era un colectivo de corruptos, de bandidos y de gente desgastada. Los líderes de la DC señalaban que el PRD era una realidad política con muchos votos y el partido más grande en la historia del país, que había dado muestras de sobra en consolidar la democracia panameña, además de ser la organización política en haber practicado realmente la democracia interna para escoger a sus dirigentes y a sus candidatos. La DC, dentro de su línea de reestructuración, se planteaba también cambiar de nombre, cambiar sus símbolos y presentarse ante la opinión pública con un nuevo "look" que le permitiera crecer políticamente ante la comunidad.
Frente a los desmanes potenciales de los arnulfistas convenimos, ya lo hemos dicho antes (Hugo como dirigente objetivo debió haber escuchado o leído mi posición frente a estos temas, antes de haber hecho sus comentarios) preparar las condiciones para una alianza que lograra cambiar la imagen de la Asamblea Legislativa, escoger a un contralor que saliera de las filas de la oposición y preparar el camino para hacer una oposición crítica, firme y constructiva (no cariñosa, como dice el Dr. Renato Pereira. ¿O lo dirá por aquello de que quien da cariño recibe cariño?) para sobrellevar la incapacidad olímpica y crónica que caracteriza a los arnulfistas. Testigos de esta decisión abundan y pueden dar fe al Dr. Torrijos.
Sobre este asunto lo que sí cuestionamos es por qué en aquellos momentos no se hizo esa alianza que dejamos andando y por qué se hizo ahora. El tiempo ha ido aclarando la causa, pues todo parece indicar que se llegó a un acuerdo secreto con los arnulfistas para que ellos controlaran la Asamblea y escogieran a un contralor que fuese complaciente con el Ejecutivo; como se hizo con la escogencia del nuevo presidente de la Asamblea, el legislador Cortizo, ya que nadie ignora que él era el candidato de la Sra. Presidenta y del Secretario General del PRD. El malestar de la Presidenta en esta ocasión obedeció a que no quería a nadie del Pacto de la Pintada en la directiva de la Asamblea por ser pedigüeños en demasía y mucho menos a la DC. ¿Qué se ganó y quién ganó con esto?. Algún día se sabrá.
Sobre el Defensor del Pueblo tampoco es cierto que apoyé a un candidato de la DC, aunque en esa organización habían y hay figuras que bien pueden desempeñar el cargo. En esos momentos mis simpatías estaban, hay muchos compañeros que pueden dar fe de lo que afirmo, con la Licda. Graciela Dixon, quien después fue propuesta por el presidente Pérez Balladares a la Asamblea Legislativa para que formara parte de la Corte Suprema de Justicia; propuesta que se acogió afirmativamente en reconocimiento a la capacidad de la mujer panameña y a la comunidad afroantillana.
Entonces queda claro que ni he estado en contra del acuerdo META y que no apoyé a candidato alguno de la democracia cristiana cuando se debatía la selección del primer Defensor del Pueblo. Sobre esto último, lo que critico ahora es que mientras nuestros más enconados adversarios aceptan abiertamente la calidad del PRD y de que en sus filas hay gente proba y decente, que pueden ocupar cualquier cargo importante, todavía exista el criterio divisionista y excluyente en ciertas esferas del PRD, heredado de la contienda electoral pasada, que el cargo del Defensor del Pueblo y el futuro miembro de la Junta Directiva del Canal de Panamá tengan que ser ocupados por demócratas cristianos, ya que proponer para esos cargos a un PRD podría ser mal percibido por la comunidad por la imagen negativa, repugnante y desgastada que existe en nuestra membresía.
Creo que si algún mérito tuvo el anterior CEN fue precisamente el de darle participación a todos los inscritos en nuestros partidos, con transparencia y sin secretismo, de manera realmente democrática, y el de levantar el orgullo y la moral torrijista después de la invasión. Y eso lo sabe el Dr. Hugo Torrijos, porque también fue, junto a muchos buenos perredistas, artífice de ese nuevo PRD. Aclarado esto, debo decir que el malentendido del Dr. Torrijos no cambia mi opinión y el apoyo que personalmente le he expresado; le reitero que dentro de los miembros del CEN que tienen la intención de aspirar a la candidatura presidencial para el próximo período, él cuenta con mi apoyo porque considero que es el que posee más trayectoria política, más experiencia, preparación y sobretodo, mayor capacidad, además porque no rechaza ni excluye a ningún torrijista por las razones inventadas por la Cruzada Civilista para destruirnos en su momento y por nuestros adversarios en el proceso electoral pasado. Adelante pues, Hugo.