Acoso sexual y los derechos humanos
Acoso vertical: Delito que se configura cuando cualquiera que ocupe una posición desde la cual puede ejercer poder sobre la víctima (jefe, profesor o maestro) abusa de este poder y obliga a otra persona a hacer, no hacer o tolerar algo en contra de su voluntad. Es una manifestación de violencia física y psicológica, un delito contra la libertad sexual de la víctima y una violación de los derechos humanos.
Acoso horizontal: Se da cuando el requerimiento de favores sexuales proviene de compañeros de trabajo o estudiantes de igual nivel jerárquico. La amenaza a la víctima no es tan directa como en el caso que acabamos de mencionar, pero puede igualmente tener efectos nocivos para la misma.
Hostigamiento sexual: Se refiere a crear un ambiente de trabajo o estudio hostil, por discriminación sexual. Puede tratarse de burlas o comentarios sobre el sexo discriminado, afiches o fotografías pornográficas o insultantes en lugares visibles, chistes obscenos, referencias indirectas al género de la o las víctimas - en fin, cualquier conducta que se refiera al género de la víctima, que la incomode y le haga difícil convivir en el ámbito laboral o educativo.
Favoritismo sexual: A diferencia de las formas anteriores que he mencionado, en esta forma de violación de los derechos humanos la mayoría de las víctimas son hombres. Se refiere al efecto adverso o a los perjuicios que sufren otros empleados o estudiantes cuando una o un superior jerárquico mantiene relaciones sexuales con una estudiante o empleada, quien se convierte en su "favorita" o "favorito" y goza de privilegios que no se le conceden a los otros. En estos casos, los perjudicados tienen todo el derecho a presentar una queja por discriminación sexual.
¿Cómo se sentiría usted si una hija (en la que ha invertido tiempo, amor, dinero y orientación para que sea una profesional), no se puede graduar de médica porque no quiere acceder a los requerimientos sexuales de su profesor de cirugía? O piense en su esposa -muchas aportan parte importante del sustento familiar - que a lo mejor se puede ver obligada a tener relaciones sexuales con su jefe para no ser despedida. O piense en usted mismo: ¿Se acuerda de alguna vez en su vida laboral en que le dieron el ascenso a una compañera de trabajo cuando en realidad era usted el que se lo merecía, sólo porque ella se entendía con su jefe? Todas estas son formas del mismo delito. Como ejemplo de hostigamiento sexual, podemos citar el caso de la primera astronauta norteamericana, una connotada doctora en física, a quien le correspondía ir a la luna en el primer viaje. Sin embargo, sus compañeros se opusieron a ello, alegando que "las mujeres sólo debían ir al espacio cuando allí hubiera tiendas donde comprar". Y se salieron con la suya. Ella quedó tan desilusionada, que terminó de piloto de aviones en la selva colombiana, transportando indios y mercancía. Muchos años después, se le dio gran despliegue a la noticia de que iba al espacio la primera mujer astronauta de Estados Unidos.
El Derecho siempre va detrás de los cambios sociales. Tenemos que poner nuestra legislación al día con los tiempos. El acoso sexual es un problema social que constituye una forma de discriminación, de abuso de poder; y sobre todo, una violación de los derechos humanos. Es un acto de agresión en cualquiera de sus formas y uno de los instrumentos más utilizados del poder económico, político o jerárquico. No es un problema que atañe exclusivamente al sexo femenino, sino un problema de toda la sociedad; no es tampoco un fenómeno social moderno, sino un mal social que tiene muchos años de existir y que se ha ido asentando por siglos.
Ha sido como la violencia doméstica: que era un secreto a voces escondido dentro del seno familiar y provocó muchísimos sufrimientos a varias generaciones y sin embargo hasta hace poco había quedado impune. Ahora nos parece mentira que haya habido tanta oposición a la ley contra la violencia doméstica, y casi todos estamos de acuerdo en que debe sancionarse a los maltratadores. Ataquemos ahora al acoso, que es igual de perjudicial. Abramos nuestras mentes antes de oponernos a una ley que ya llega tarde a nuestro medio - y que protege a las personas de efectos graves y perniciosos que pueden afectar a toda la sociedad. Existe un desconocimiento general en la población sobre el acoso sexual y sobre cómo defenderse del mismo. Las víctimas saben que está mal, sufren los efectos del mismo, pero no saben que tienen derecho a trabajar, estudiar o simplemente vivir, sin tener que soportar esta iniquidad.
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