¿Actuará el contralor?
Leímos con extraordinaria atención las declaraciones que semanas anteriores hiciera el ex Rector de la Universidad de Panamá, Gustavo García de Paredes, en las que hablaba de ciertas prácticas administrativas irregulares que se daban en Casa de Méndez Pereira. Pero, al igual que nosotros, la inmensa mayoría de los docentes, estudiantes y administrativos se preguntaron asombrados, ¿y la bancarrota no es resultado de las prácticas gustavianas en sus 6 años de rectoría y de su anterior gestión como segundo de abordo, vicerrector académico durante buena parte del secuestro que a la Universidad le impusieron los militares?
Hoy entrego a los lectores una de las bellezas de García de Paredes, de lo que esperamos que el contralor Weeden, ante las "travesuras" del ex Rector, actúe con la misma vehemencia con que lo hace en el caso del Seguro Social. Aquí no cabe lugar a escapatorias y tapujos amicales, lo que se pide es harto conocido.
En efecto, en carta dirigida al Contralor hace más de tres semanas, con copia al magistrado Adán Arnulfo Arjona, Presidente de la Corte Suprema de Justicia, al licenciado Juan Antonio Tejada Espino, Defensor del Pueblo de la República de Panamá, y al Lic. Enrique Montenegro, Secretario General del Frente Nacional contra la Corrupción -y que los medios de comunicación se han cuidado de informar- el catedrático universitario, profesor Federico Ardila Acuña, le dice así:
"Señor Contralor: concurro ante usted para denunciarle y a la vez solicitarle ordene la investigación, el levantamiento del correspondiente expediente y tramite el proceso judicial en contra el Dr. Gustavo García de Paredes, por el cobro de dos (2) sueldos en la Universidad de Panamá y desempeñar los cargos de Profesor Titular de Tiempo Completo en la Facultad de Humanidades y Asesor en ésta en jornadas simultáneas, desde septiembre de 2000 hasta agosto de 2002, violentando el artículo 298 de la Constitución Política de la República de Panamá: "Los servidores públicos no podrán percibir dos o más sueldos pagados por el Estado, salvo los casos especiales que determine la Ley, ni desempeñar puestos con jornadas simultáneas de trabajo..."
"El hecho que le denuncio es del conocimiento público y notorio y de fácil comprobación para los auditores de la Contraloría General de la República, lo que me exime de la presentación de pruebas. Declaro, por lo tanto, como fuente de prueba a la Dirección de Personal, al Departamento de Planillas y Descuentos, a la Vicerrectoría Académica y a la Facultad de Humanidades, todas ellas dependencias de la Universidad de Panamá. Igualmente a la oficina de la Contraloría General de la República en la Universidad de Panamá
"Le formulo esta petición en uso del derecho que me otorga el artículo 41 de la Constitución Política de Panamá, que paso a transcribir: "Toda persona tiene derecho a presentar peticiones y quejas respetuosas a los servidores públicos por motivos de interés social o particular, y el de obtener pronta resolución. El servidor público ante quien se presente una petición, consulta o queja deberá resolver dentro del término de treinta días. La Ley señalará las sanciones que correspondan a la violación de esta norma."
Estaré pendiente de la atención que brinde a lo que le he peticionado, reservándome las solicitudes de información al respecto, invocando lo dispuesto en la Ley Nº. 8, de 22 de enero de 2002, que dicta normas para la transparencia en la gestión pública, establece la acción de Habeas Data y dicta otras disposiciones".
Son muchas las situaciones por la que ha atravesado la Universidad de Panamá durante los últimos diez años. Es mucho el daño que contra ella han perpetrado unos cuantos que la han secuestrado para satisfacer sus intereses personalistas y egoístas. Es mucha la desatención y el desprecio con que un buen número de sus egresados, al ocupar posiciones encumbradas en el engranaje estatal, mantienen para con la Universidad que ha sido su Alma Mater.
Cabe recordar con el fundador de la Universidad de Panamá, Don Octavio Méndez Pereira que: "La función augusta de formar un pueblo y darle alma colectiva, de preparar su vida y educar los móviles de la acción para el fondo común que ha de caracterizar la Patria, no la desempeñan desde su gabinete los abogados, los médicos, los químicos, los políticos, los profesores; la desempeñan los que además aprendieron a ser simplemente hombres, sin odios y sin amos, capaces de aplicar el juicio propio, la iniciativa y el espíritu de responsabilidad, de sacrificio y de servicio social".
(mabernal@sinfo.net)
Hoy entrego a los lectores una de las bellezas de García de Paredes, de lo que esperamos que el contralor Weeden, ante las "travesuras" del ex Rector, actúe con la misma vehemencia con que lo hace en el caso del Seguro Social. Aquí no cabe lugar a escapatorias y tapujos amicales, lo que se pide es harto conocido.
En efecto, en carta dirigida al Contralor hace más de tres semanas, con copia al magistrado Adán Arnulfo Arjona, Presidente de la Corte Suprema de Justicia, al licenciado Juan Antonio Tejada Espino, Defensor del Pueblo de la República de Panamá, y al Lic. Enrique Montenegro, Secretario General del Frente Nacional contra la Corrupción -y que los medios de comunicación se han cuidado de informar- el catedrático universitario, profesor Federico Ardila Acuña, le dice así:
"Señor Contralor: concurro ante usted para denunciarle y a la vez solicitarle ordene la investigación, el levantamiento del correspondiente expediente y tramite el proceso judicial en contra el Dr. Gustavo García de Paredes, por el cobro de dos (2) sueldos en la Universidad de Panamá y desempeñar los cargos de Profesor Titular de Tiempo Completo en la Facultad de Humanidades y Asesor en ésta en jornadas simultáneas, desde septiembre de 2000 hasta agosto de 2002, violentando el artículo 298 de la Constitución Política de la República de Panamá: "Los servidores públicos no podrán percibir dos o más sueldos pagados por el Estado, salvo los casos especiales que determine la Ley, ni desempeñar puestos con jornadas simultáneas de trabajo..."
"El hecho que le denuncio es del conocimiento público y notorio y de fácil comprobación para los auditores de la Contraloría General de la República, lo que me exime de la presentación de pruebas. Declaro, por lo tanto, como fuente de prueba a la Dirección de Personal, al Departamento de Planillas y Descuentos, a la Vicerrectoría Académica y a la Facultad de Humanidades, todas ellas dependencias de la Universidad de Panamá. Igualmente a la oficina de la Contraloría General de la República en la Universidad de Panamá
"Le formulo esta petición en uso del derecho que me otorga el artículo 41 de la Constitución Política de Panamá, que paso a transcribir: "Toda persona tiene derecho a presentar peticiones y quejas respetuosas a los servidores públicos por motivos de interés social o particular, y el de obtener pronta resolución. El servidor público ante quien se presente una petición, consulta o queja deberá resolver dentro del término de treinta días. La Ley señalará las sanciones que correspondan a la violación de esta norma."
Estaré pendiente de la atención que brinde a lo que le he peticionado, reservándome las solicitudes de información al respecto, invocando lo dispuesto en la Ley Nº. 8, de 22 de enero de 2002, que dicta normas para la transparencia en la gestión pública, establece la acción de Habeas Data y dicta otras disposiciones".
Son muchas las situaciones por la que ha atravesado la Universidad de Panamá durante los últimos diez años. Es mucho el daño que contra ella han perpetrado unos cuantos que la han secuestrado para satisfacer sus intereses personalistas y egoístas. Es mucha la desatención y el desprecio con que un buen número de sus egresados, al ocupar posiciones encumbradas en el engranaje estatal, mantienen para con la Universidad que ha sido su Alma Mater.
Cabe recordar con el fundador de la Universidad de Panamá, Don Octavio Méndez Pereira que: "La función augusta de formar un pueblo y darle alma colectiva, de preparar su vida y educar los móviles de la acción para el fondo común que ha de caracterizar la Patria, no la desempeñan desde su gabinete los abogados, los médicos, los químicos, los políticos, los profesores; la desempeñan los que además aprendieron a ser simplemente hombres, sin odios y sin amos, capaces de aplicar el juicio propio, la iniciativa y el espíritu de responsabilidad, de sacrificio y de servicio social".
(mabernal@sinfo.net)