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Acuerdo de China y E.U.


Mientras la ultraderecha norteamericana siembra dudas sobre la presencia de una empresa china en puertos panameños, Estados Unidos se prepara para disfrutar de la apertura comercial del mercado de consumo chino, que con sus 1,200 millones de habitantes es, potencialmente, el más grande y más apetecido mercado del mundo. Afortunadamente, el gobierno de Clinton no cree en los fantasmas de la Guerra Fría y, contra la oposición de la ultraderecha republicana y de las organizaciones sindicales - curiosa coincidencia - ha celebrado acuerdos comerciales excepcionales que se interpretan como el preámbulo del ingreso de China Continental a la OMC.
Después de una laboriosa negociación que duró 17 años, China autoriza el acceso norteamericano al mercado de Internet y servicios de telecomunicaciones mediante asociaciones "joint ventures" hasta el 49% de las acciones.
Dos años después de la entrada de China a la OMC, se podrá llegar al 50%. Por su lado, los bancos extranjeros podrán operar, al mismo tiempo. Los aranceles de importación a los bienes de capital (máquinas y herramientas) bajarán del 22 al 17% y los productos agrícolas deberán pagar 14% por concepto de aranceles.
Desde la perspectiva ideológica china, el acuerdo formaliza lo que China Continental, desde el principio de la era Deng Xiao Teng, viene haciendo en progresión geométrica, vale decir, el abandono de la economía estatal centralizada y la incorporación plena a una dinámica economía de mercado que ya la ha ubicado entre las potencias económicas más importantes del mundo. Obviamente, las ventajas comerciales son de parte y parte y, entre otras conquistas chinas, se fortalecerá la economía de exportación a un grado que ahora sólo podemos avizorar porque su cuantificación se medirá a partir de la primera década del año 2000. Entretanto, Japón, Taiwan y Corea del Sur analizan los acuerdos para determinar en qué les resta y en qué les suma. Igualmente, los estados miembros de la Unión Europea, ante el avance norteamericano, seguramente intentarán que el ingreso de Pekín a la OMC no se demore mucho y de esa guisa alcanzar una buena tajada en el reparto de un mercado tan vasto, ávido de novedades occidentales.


101 años de Panamá América

 
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