Acuerdos bilaterales y soberanía panameña
En fecha reciente, un radio comentarista expresaba que "la propuesta hecha por los Estados Unidos a Panamá sobre las fuerzas visitantes era incompatible con el espíritu y letra de los tratados del Canal de Panamá, y que además de violar nuestra soberanía, que todo patriota tiene el deber de defender, cualquier panameño que auspicie la violación de tales normas, es un anti-patriota". Por mi parte, estaría en desacuerdo con cualquier acuerdo o tratado entre los Estados Unidos y Panamá que no conlleve sustanciales beneficios comerciales o socioeconómicos para el país. Pero no tengo inconveniencia de que los dos países se sienten soberana y civilizadamente a dialogar sobre cualquier tema y traten de llegar a acuerdos.
Pero aquellas personas que ahora salen a defender los tratados del Canal con poses demagógicos, hablándonos de nacionalismo, patriotismo y soberanía, deberían tomarse unos minutos para leer las "enmiendas potables", los acuerdos de implementación de los tratados, notas, interpretaciones y discursos de altos oficiales del gobierno de los Estados Unidos, después tardarán en decir quiénes son los verdaderos antipatriotas, o nacionalistas, y los que por el bienestar de Panamá luchan.
El mismo ex-secretario de Defensa de los Estados Unidos, el señor Harold Brown, ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano, el 27 de septiembre de 1977, expresó que "la defensa del Canal tiene dos componentes vitales: La seguridad interna y la defensa externa, ambos a discreción y responsabilidad del gobierno estadounidense; la seguridad interna detalla observación y control. Combatir el sabotaje y la actividad terrorista o actos hostiles, aun después del año 2000, y aunque solamente tropas panameñas podrán estacionarse aquí después de esa fecha, los Estados Unidos, por efectos del tratado, se convierte en garante de la neutralidad del Canal, y con esa capacidad, tienen el derecho unilateral de tomar las medidas que consideren necesarios para hacer cumplir esa garantía, aunque los actos hostiles provengan de Panamá".
Entonces, es muy claro que el problema no eran las bases militares, ni los grupos que pedían gradualidad en la salida de Estados Unidos de Panamá, ni los acuerdos posteriores que se puedan dar entre gobiernos; el gran problema son los tratados, firmados, esta vez, por panameños, que merecen ser juzgados. Es bueno señalar aquí, que Panamá jamás perdió su soberanía sobre el área del Canal. El propio secretario de Guerra de E.U., William Taft, en nota al presidente Theodore Roosevelt dice: "Los tratados parecen preservar la soberanía titular sobre la zona del Canal en la República de Panamá". El Tratado de Amistad entre Panamá y los Estados Unidos, en marzo de 1936, se refirió a la zona del Canal como "territorio de la República de Panamá bajo la jurisdicción de los E.U.". En 1948, la Corte Suprema de los Estados Unidos admitió que la zona del Canal era "territorio sobre el cual no tenemos soberanía". El Tratado de 1903, específicamente, dio a los Estados Unidos ciertos derechos y autoridad sobre la zona del Canal "como si fueran soberanos".
Entonces, ¿por qué motivos, después de la salida de los EU de Panamá, seguimos tratando de confundir al pueblo panameño con el tema de nuestra soberanía? Nuestros políticos tienen que entender que ese nacionalismo exagerado y extremo, ya ha perdido su mística y su poder de compeler ciegamente a la gente. Está claro, entonces, que la presencia en el país de tropas extranjeras o de acuerdos políticos o militares, si se dan, no nos harán menos soberanos sobre nuestro territorio.
Para Panamá, la seguridad del Canal parece no tener importancia, aun con la situación volátil que vivimos hoy día. Es irónico que firmamos un compromiso de defensa combinada, resultado del cual las fuerzas armadas de Panamá se comprometieron a proteger el Canal contra toda amenaza interna. El tratado estableció la premisa que la seguridad del Canal es un elemento vital para el futuro al igual que su operación. ¿Queremos dar a los Estados Unidos el pretexto para intervenir en Panamá? Estamos demostrando nuestra irresponsabilidad asumiendo que el Canal es indefendible y por ende, nos cruzamos de brazos. Estoy convencido de que los EU observa en silencio nuestra actitud y apatía en lo referente a la defensa del Canal.
La adhesión al Tratado de Neutralidad por los países latinoamericanos no debe seguir siendo pretexto para no considerar acuerdos bilaterales con los EU, porque la verdadera visión de esos países respecto al tratado, era ver si la nación estadounidense estaba dispuesta a sentarse "en buena fe", con un país pequeño y solucionar amistosamente y con respeto mutuo sus diferencias. Para ellos, el espíritu y letras del tratado no eran tan importantes como ver qué dispuesto estaba EU a enfrentar situaciones conflictivas con sus pequeños vecinos.
Pero aquellas personas que ahora salen a defender los tratados del Canal con poses demagógicos, hablándonos de nacionalismo, patriotismo y soberanía, deberían tomarse unos minutos para leer las "enmiendas potables", los acuerdos de implementación de los tratados, notas, interpretaciones y discursos de altos oficiales del gobierno de los Estados Unidos, después tardarán en decir quiénes son los verdaderos antipatriotas, o nacionalistas, y los que por el bienestar de Panamá luchan.
El mismo ex-secretario de Defensa de los Estados Unidos, el señor Harold Brown, ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano, el 27 de septiembre de 1977, expresó que "la defensa del Canal tiene dos componentes vitales: La seguridad interna y la defensa externa, ambos a discreción y responsabilidad del gobierno estadounidense; la seguridad interna detalla observación y control. Combatir el sabotaje y la actividad terrorista o actos hostiles, aun después del año 2000, y aunque solamente tropas panameñas podrán estacionarse aquí después de esa fecha, los Estados Unidos, por efectos del tratado, se convierte en garante de la neutralidad del Canal, y con esa capacidad, tienen el derecho unilateral de tomar las medidas que consideren necesarios para hacer cumplir esa garantía, aunque los actos hostiles provengan de Panamá".
Entonces, es muy claro que el problema no eran las bases militares, ni los grupos que pedían gradualidad en la salida de Estados Unidos de Panamá, ni los acuerdos posteriores que se puedan dar entre gobiernos; el gran problema son los tratados, firmados, esta vez, por panameños, que merecen ser juzgados. Es bueno señalar aquí, que Panamá jamás perdió su soberanía sobre el área del Canal. El propio secretario de Guerra de E.U., William Taft, en nota al presidente Theodore Roosevelt dice: "Los tratados parecen preservar la soberanía titular sobre la zona del Canal en la República de Panamá". El Tratado de Amistad entre Panamá y los Estados Unidos, en marzo de 1936, se refirió a la zona del Canal como "territorio de la República de Panamá bajo la jurisdicción de los E.U.". En 1948, la Corte Suprema de los Estados Unidos admitió que la zona del Canal era "territorio sobre el cual no tenemos soberanía". El Tratado de 1903, específicamente, dio a los Estados Unidos ciertos derechos y autoridad sobre la zona del Canal "como si fueran soberanos".
Entonces, ¿por qué motivos, después de la salida de los EU de Panamá, seguimos tratando de confundir al pueblo panameño con el tema de nuestra soberanía? Nuestros políticos tienen que entender que ese nacionalismo exagerado y extremo, ya ha perdido su mística y su poder de compeler ciegamente a la gente. Está claro, entonces, que la presencia en el país de tropas extranjeras o de acuerdos políticos o militares, si se dan, no nos harán menos soberanos sobre nuestro territorio.
Para Panamá, la seguridad del Canal parece no tener importancia, aun con la situación volátil que vivimos hoy día. Es irónico que firmamos un compromiso de defensa combinada, resultado del cual las fuerzas armadas de Panamá se comprometieron a proteger el Canal contra toda amenaza interna. El tratado estableció la premisa que la seguridad del Canal es un elemento vital para el futuro al igual que su operación. ¿Queremos dar a los Estados Unidos el pretexto para intervenir en Panamá? Estamos demostrando nuestra irresponsabilidad asumiendo que el Canal es indefendible y por ende, nos cruzamos de brazos. Estoy convencido de que los EU observa en silencio nuestra actitud y apatía en lo referente a la defensa del Canal.
La adhesión al Tratado de Neutralidad por los países latinoamericanos no debe seguir siendo pretexto para no considerar acuerdos bilaterales con los EU, porque la verdadera visión de esos países respecto al tratado, era ver si la nación estadounidense estaba dispuesta a sentarse "en buena fe", con un país pequeño y solucionar amistosamente y con respeto mutuo sus diferencias. Para ellos, el espíritu y letras del tratado no eran tan importantes como ver qué dispuesto estaba EU a enfrentar situaciones conflictivas con sus pequeños vecinos.