Acumulación de poderes y necesidad de cambios
La Sociedad Civil en Panamá debe estar siempre alerta a las situaciones que puedan violentar nuestra institucionalidad; sin embargo, el evento del 3 de febrero de 2010 me dejó confuso y perplejo. Camisas blancas y golpeteo de ollas equiparando, lo actual, a la gesta de la valiente Cruzada Civilista y en medio de todo aquello, la ex candidata a la presidencia: Civilista Visto Civilista Muerto y otros compañeritos y compañeritas del partido cuya génesis fue el militarismo. ¿Olvidamos el Viernes Negro y sus aberrantes consecuencias?
Sin duda, proporciones guardadas, existe preocupación confusa por lo que ocurre a nivel gubernamental y es nuestro deber ser exigentes al requerir, de nuestros gobernantes, el fortalecimiento de nuestra institucionalidad democrática, reclamando cuando se dan fallas.
En la frontera con Colombia, el tapón del Darién. En la capital, el tapón de la justicia: la Procuraduría General de la Nación y el túnel, sin cierre, por donde corre la corrupción e impunidad de altos funcionarios de los dos partidos más grandes.
El principal partido de la oposición está preocupado, hablándonos ya de una lista de “connotados” miembros que serán “perseguidos” por la potencial entrada de un nuevo procurador.
Esta unión, hábilmente, proyectada con la Sociedad Civil, puede resultar fatal. Dejemos que se den los procesos y veamos qué sale de ellos.
Poderes históricamente acumulados. Presidente de 0 – Corrupción: nombró a la Procuradora, tuvo mayoría en la Corte Suprema, muy armónica por cierto, y mayoría en la Asamblea Nacional.
Presidente del Cambio: Mayoría en la Corte Suprema y en la Asamblea Nacional. A la Procuradora del gobierno de 0 corrupción, le quedarían 5 años más. ¿En sus primeros 5 disminuyó la impunidad, se procesaron a fondo los connotados casos de corrupción más visibles en el país? Bueno, parece que no hubo “pruebas” suficientes.
Para evitar esto que siempre ha preocupado necesitamos, urgentemente, modificar nuestra Constitución. La Sociedad Civil debe consolidar ese esfuerzo, pues sin ese cambio, continuaremos una lucha de propósitos ciertos pero vacíos de efectividad y como hoy se está dando, mal acompañados.
El terrorismo alzado, del partido más grande de la oposición que se distingue por insultos y vejámenes, no vistos en nuestra historia política de los últimos años, con voceros de dudosa credibilidad, es una significativa prueba de su temor. ¿Qué no encontraremos una vez destapado el típico tapón (Procuraduría General de la Nación) que, por tantos años, ha impedido el proceso y castigo de corruptos, hoy millonarios con los fondos extraídos directamente o indirectamente del erario?
Aún logrando el cambio deseado, todavía nos faltarán 25 años para contar con los gobiernos que Panamá se merece. La limpieza tomará tiempo, la equidad también.