default

Adalid en la lucha contra el hambre


Norman Borlaug, el padre de la verdadera revolución verde y ganador del Premio Nobel en 1970 -por innovaciones agrícolas que evitaron la malnutrición y muerte de millones de personas- falleció el 12 de septiembre. Tenía 95 años. Estudió en una escuelita en Iowa y no logró aprobar los exámenes para ingresar a la universidad.

Pero Borlaug se esforzó en mezclar miles de variedades diferentes de trigo, provenientes de diferentes regiones y países, para conseguir un grano resistente a enfermedades y aumentar así las cosechas entre 20 y 40%. Luego desarrolló variedades de trigo enano que logran enormes cosechas. Y también concibió siembras sucesivas, para obtener más de una cosecha cada año, en regiones de México. También redujo el tiempo necesario para obtener nuevas variedades de trigo, adaptadas a terrenos y latitudes diferentes. Así se logró un aumento en las cosechas y las nuevas variedades mexicanas de trigo fueron sembradas en Paquistán y la India.

En su vida profesional, Borlaug tuvo que luchar contra obstáculos, incluyendo sentimientos de alarma y pesimismo de quienes siempre predecían hambrunas y muertes masivas de millones de personas, tanto en Asia como en África. Sus descubrimientos e innovaciones transformaron la habilidad de alimentar a la gente en México, India, Paquistán, China y América del Sur.

Entre 1950 y 1992, la producción mundial de granos aumentó de 692 millones de toneladas a 1.900 millones de toneladas, utilizando un área adicional de menos de 2%, lo cual en realidad significó un incremento de 150% en la productividad. Sin esos adelantos, millones de personas hubieran muerto de hambre o habría sido necesario destruir bosques y reservas naturales para ampliar las tierras dedicadas a la agricultura. Pero Borlaug me comentó en una ocasión que había tenido que confrontar “el caos burocrático, la oposición de vendedores de semillas, siglos de costumbres campestres, diferentes hábitos y supersticiones”.

Continúan los obstáculos contra las innovaciones y Borlaug se dedicó a asegurarse que en el siglo XXI se logre otra revolución verde, aplicando nuevos adelantos de la biotecnología o nuevas modificaciones genéticas a la agricultura.

Pero los extremistas ambientales están haciendo todo lo posible para impedir el adelanto de la ciencia y cuentan con aliados en las entidades reguladoras nacionales, como también en la ONU. Borlaug predecía que si los opositores y burócratas logran detener la biotecnología agrícola pueden precipitar las hambrunas que vienen prediciendo desde hace de cultivos 40 años.

*Biólogo investigador de Hoover Institution, Universidad de Stanford.

© www.aipenet.com

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América