Adecentamiento y moralización pública
En esta oportunidad, y dado el hecho de que hay varios temas a los cuales deseo referirme, en el espacio de hoy voy a hacerlo apostillando algunos de ellos a modo de síntesis o salpicaduras periodísticas. He aquí:
Con la actual paralización de los trabajos de ampliación de la carretera Interamericana en el trayecto Aguadulce- Santiago y a reiniciarse el próximo año, según lo declarado por los altos funcionarios del MOP; se hace impostergable en estos momentos -debido a su extremo deterioro- la reparación de algunos tramos de ella, toda vez que los enormes y peligrosos cráteres están afectando sensiblemente las condiciones mecánicas y carrocerías de los automóviles que por allí transitan.
Hay que hacer notar, y sumado a aquello, la inexistencia de una adecuada y permanente señalización de la vía que iría desde la entrada del Ingenio La Victoria hasta las inmediaciones de la entrada a la propia ciudad de Santiago de Veraguas, situación que se torna excesivamente peligrosa durante la noche, sobre todo cuando campea la lluvia, privando de visibilidad a los conductores de vehículos a motor. Esta anomalía da pie también, a que los agentes de tránsito de esta ruta, apliquen sanciones verbales y escritas a los conductores que no logran, por lo difuso que están, determinar las modalidades de líneas amarillas al momento de rebasar otros vehículos.
Por otra parte, uno de los aspectos esbozados en el discurso de toma de posesión de la actual mandataria de nuestro país, fue el interés de su gobierno de emprender una tarea de depuración y moralización de la actividad laboral institucional que así lo requiriese.
Lo realizado a la fecha en tal sentido, parece haber halagado a la ciudadanía expectante, dado los elevados niveles de corrupción que caracterizaron al pasado régimen. Sin embargo, conceptuamos que tal moralización debe incluir a otro sector de nuestra sociedad panameña, cual es la juventud, que manifiesta también una gran descomposición moral, debido al irracional culto a los antivalores de que hace gala, estigmatizados quizás, por los estereotipos distorcionadores cargados de obscenidad y chabacanería, que promueven algunos medios de comunicación radiales y también televisivos con programas que, aún a tempranas horas de la noche, se difunden con el disfrazado eslogan de "programas para personas de criterio formado", pero que lo ven también los que no lo tienen y en donde se refleja clara y taxativamente, los bajos niveles de depravación moral e incultura de sus actores y productores.
Finalmente, y en este mismo orden de cosas, la comunidad panameña vería con satisfacción la creación - bajo la égida de las Corregidurías - de entes, independientemente de los agentes policiales, con funciones de inspección y vigilancia para que procedan a detener y conducir, para su debida y ejemplar sanción, a todo aquel individuo que promueva actos impúdicos e inmorales; como por ejemplo, hacerse aguas en presencia de damas y niños, a orillas de caminos y carreteras transitados, callejuelas u otros sitios públicos, lo cual cada día más, prolifera escandalosamente en nuestro medio.
Con la actual paralización de los trabajos de ampliación de la carretera Interamericana en el trayecto Aguadulce- Santiago y a reiniciarse el próximo año, según lo declarado por los altos funcionarios del MOP; se hace impostergable en estos momentos -debido a su extremo deterioro- la reparación de algunos tramos de ella, toda vez que los enormes y peligrosos cráteres están afectando sensiblemente las condiciones mecánicas y carrocerías de los automóviles que por allí transitan.
Hay que hacer notar, y sumado a aquello, la inexistencia de una adecuada y permanente señalización de la vía que iría desde la entrada del Ingenio La Victoria hasta las inmediaciones de la entrada a la propia ciudad de Santiago de Veraguas, situación que se torna excesivamente peligrosa durante la noche, sobre todo cuando campea la lluvia, privando de visibilidad a los conductores de vehículos a motor. Esta anomalía da pie también, a que los agentes de tránsito de esta ruta, apliquen sanciones verbales y escritas a los conductores que no logran, por lo difuso que están, determinar las modalidades de líneas amarillas al momento de rebasar otros vehículos.
Por otra parte, uno de los aspectos esbozados en el discurso de toma de posesión de la actual mandataria de nuestro país, fue el interés de su gobierno de emprender una tarea de depuración y moralización de la actividad laboral institucional que así lo requiriese.
Lo realizado a la fecha en tal sentido, parece haber halagado a la ciudadanía expectante, dado los elevados niveles de corrupción que caracterizaron al pasado régimen. Sin embargo, conceptuamos que tal moralización debe incluir a otro sector de nuestra sociedad panameña, cual es la juventud, que manifiesta también una gran descomposición moral, debido al irracional culto a los antivalores de que hace gala, estigmatizados quizás, por los estereotipos distorcionadores cargados de obscenidad y chabacanería, que promueven algunos medios de comunicación radiales y también televisivos con programas que, aún a tempranas horas de la noche, se difunden con el disfrazado eslogan de "programas para personas de criterio formado", pero que lo ven también los que no lo tienen y en donde se refleja clara y taxativamente, los bajos niveles de depravación moral e incultura de sus actores y productores.
Finalmente, y en este mismo orden de cosas, la comunidad panameña vería con satisfacción la creación - bajo la égida de las Corregidurías - de entes, independientemente de los agentes policiales, con funciones de inspección y vigilancia para que procedan a detener y conducir, para su debida y ejemplar sanción, a todo aquel individuo que promueva actos impúdicos e inmorales; como por ejemplo, hacerse aguas en presencia de damas y niños, a orillas de caminos y carreteras transitados, callejuelas u otros sitios públicos, lo cual cada día más, prolifera escandalosamente en nuestro medio.