¿Además del crecimiento, qué?
Además de las autoridades nacionales, la Comisión Económica para América Latina ha anunciado y saludado el 6,5 por ciento de crecimiento que ha mantenido Panamá en lo que va del año, y que por proyecciones parece que se mantendrá a todo lo largo de este calendario.
Es una noticia que habla muy bien de la salud de las finanzas nacionales, a pesar de las reformas aprobadas en 2005 y, sobre todo, de la capacidad nacional por expandir las posibilidades de desarrollo.
Pero, ¿cómo se refleja eso en el bienestar individual de los asociados? Es difícil no hacer la comparación con el tema del Canal, un bien nacional que tiene muy buenas perspectivas, pero cuyos beneficios se perciben lejanos de los individuos que conformamos esta patria.
Con el anuncio hecho sobre el crecimiento se nuestra economía no cabe duda que se superan los dramas dejados por la anterior administración, pero eso solo es un peldaño de la gran escalera que debe llevar a los panameños a estadios de bienestar.
Es innegable que pese a los debates intensos o a las declaradas diferencias entre facciones, Panamá transita por una envidiable situación de estabilidad, y eso no se produce solo; va acompañado de un entorno que es, precisamente, responsabilidad de quienes administran la cosa pública.
La pregunta es ¿cuánta solidez hay en esta situación y en qué momento se puede quebrar? ¿Cuántos empleos nuevos refleja el crecimiento anunciado? ¿Cuánta inversión se hace para modernizar nuestras instituciones, y cómo se va cumpliendo ese programa?
Los logros solo son significativos en la medida en que, además de estables, sean prolongados. Ojalá asumamos ese camino.
Es una noticia que habla muy bien de la salud de las finanzas nacionales, a pesar de las reformas aprobadas en 2005 y, sobre todo, de la capacidad nacional por expandir las posibilidades de desarrollo.
Pero, ¿cómo se refleja eso en el bienestar individual de los asociados? Es difícil no hacer la comparación con el tema del Canal, un bien nacional que tiene muy buenas perspectivas, pero cuyos beneficios se perciben lejanos de los individuos que conformamos esta patria.
Con el anuncio hecho sobre el crecimiento se nuestra economía no cabe duda que se superan los dramas dejados por la anterior administración, pero eso solo es un peldaño de la gran escalera que debe llevar a los panameños a estadios de bienestar.
Es innegable que pese a los debates intensos o a las declaradas diferencias entre facciones, Panamá transita por una envidiable situación de estabilidad, y eso no se produce solo; va acompañado de un entorno que es, precisamente, responsabilidad de quienes administran la cosa pública.
La pregunta es ¿cuánta solidez hay en esta situación y en qué momento se puede quebrar? ¿Cuántos empleos nuevos refleja el crecimiento anunciado? ¿Cuánta inversión se hace para modernizar nuestras instituciones, y cómo se va cumpliendo ese programa?
Los logros solo son significativos en la medida en que, además de estables, sean prolongados. Ojalá asumamos ese camino.