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¡Adiós al "camino ecológico"!


La pesadilla terminó: el mal llamado "Camino Ecológico" ya es historia. Fue promesa de campaña del Presidente Torrijos y cumplió. Y es que con la derogación del Decreto No. 107 del 13 de Nov. de 2003 se pone fin a una lucha que libramos tanto panameños/as y ciudadanos del mundo, para evitar la ejecución de un proyecto nefasto para el ambiente y que no cumplía con las proyecciones de un verdadero desarrollo sostenible.
Este precedente para la justicia ambiental trasciende fronteras porque la ciudadanía ha dado una gran lección de responsabilidad y civismo en la defensa del ambiente. El movimiento ambientalista está creando un estado de opinión mundial y perfila una nueva conciencia sobre nuestro destino. Muchos fueron los factores que contribuyeron a que la Madre Naturaleza ganara esta partida, pero tal vez el más significativo fue el corazón de nuestra gente. Se trató de una campaña pacífica -sin tirar una sola piedra-, cuyos estandartes fueron la ciencia, el conocimiento y los valores éticos en función de una vida digna. Con la cobertura de los medios de comunicación y el uso de los mecanismos tecnológicos de intercambio de información -Internet- se logró abrir los esquemas tradicionales en el ejercicio de los derechos humanos ambientales.
La sociedad civil organizada utilizó el derecho de obtener información ambiental sin tener que demostrar interés jurídico personal, lo que es fundamental para el ejercicio de la participación ciudadana efectiva. La celebración de la Consulta Pública del Estudio de Impacto Ambiental fue un ejercicio cívico muy importante.
Cuando la voluntad política y la participación ciudadana se unen, caminamos hacia el sendero de una política ambiental justa. Además, se demuestra que es posible conciliar el desarrollo con un medio que proporcione aire limpio, agua limpia y recursos naturales protegidos.
Ahora nos corresponde mirar hacia el futuro. Las luchas ambientales nunca acaban porque a final de cuentas, defendemos la vida misma, así que permaneceremos vigilantes del respeto a la naturaleza, del cumplimiento de las disposiciones legales y de la aprobación de la Ley sobre Delitos contra el Ambiente, entre otras. Se trata de emprender cambios profundos en el sistema de valores para responder con eficiencia a las múltiples exigencias que brotan de las colectividades en pleno desarrollo.
(susana_serracin5@hotmail.com)

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