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Administración y presupuesto universitario


Según nuestro parecer, la administración universitaria debe ser centralizada en ciertos aspectos que se refieren a las grandes líneas (contratación de personal, confección y utilización del presupuesto, adquisiciones, importaciones, política de becas, labores de contraloría, oficinas de normalización y métodos, financiamiento, recursos y bienes universitarios), es decir, deben mantenerse centralizadas aquellas funciones administrativas -como las descritas- que inciden en la unidad y carácter de la Universidad, sobre la base de una redefinición de sus objetivos. Pero, igualmente libre dentro de ciertos marcos y límites para no entrabar el manejo y funcionamiento de los centros regionales universitarios, de las facultades, institutos y centros de Investigación. Deben, por tanto, estar bien precisadas las atribuciones y obligaciones de cada cual.
Por razones obvias, tiene que establecer un sistema serio de Contraloría que oriente, vigile y enmiende cualquier error administrativo -de menor o mayor gravedad- e informe a las autoridades superiores en casos de reincidencias o que ya le parezcan de mayor trascendencia. Es de capital importancia preparar, por medio de cursos especiales de administración, a los directores de centros regionales universitarios, institutos, escuelas y departamentos.
Por otra parte, la experiencia de los últimos años indica aconsejable reestructurar la situación del personal administrativo de la Universidad de Panamá. Se impone una efectiva política de preparación del personal acompañada de un sistema de incentivos, cursos y becas que hagan posible conservar a los funcionarios más calificados, asegurando la continuidad y eficiencia de la administración. La introducción del uso de máquinas modernas y computadoras en el contexto de una redistribución del personal, junto con contribuir a mejorar los niveles del servicio administrativo, debe significar un mejoramiento de las rentas si se desea obtener los resultados previstos.
Creemos necesario señalar, también, que en la gestión y ejecución de la política de administración universitaria, debe comprometerse el conjunto de la comunidad teniendo presente que la Universidad reformada debe asegurar una adecuada valorización de esta importante función y de quienes la ejecutan.
El Presupuesto universitario: En cuanto al presupuesto universitario, conviene tener en cuenta qué misión hemos fijado a la Universidad. Si es la que corresponde a una empresa educativa que merezca el nombre de tal, entonces su presupuesto tiene que ser elevado y estar a tono con el de las universidades similares en los países verdaderamente civilizados y progresistas. Porque, entiéndase bien y desde la partida, la misión de toda Universidad seria es sumamente ambiciosa, y, por consiguiente, cumplirla, tiene que costar dinero, máxime en países como el nuestro, en que se debe partir de cero para muchas iniciativas, por ejemplo: preparar personal, que en otras partes, está disponible en el mercado ocupacional, y hasta luchar contra prejuicios del medio ambiente.
Por razones obvias, también dependerá el costo del presupuesto anual universitario, de la forma como se cumpla la misión asignada. Si en realidad se quiere cumplir bien, y dar excelencia en la docencia, calidad en la investigación y amplitud en la difusión, el presupuesto tiene que ser elevado. Porque, por ejemplo, dar buena docencia, significa disponer de profesores calificados; de cantidad de docentes auxiliares, también calificados; de dotación de laboratorios; de disponibilidad de bibliotecas; de hogares estudiantiles en donde haya salas de estudio y se proporcione alimentación adecuada a los jóvenes estudiantes, etc.
El presupuesto de la Universidad de Panamá es exiguo. Según han señalado las autoridades, no alcanza para que la Universidad cumpla a cabalidad todos sus programas; sin embargo, repetimos, no es posible dar una opinión general sobre los aspectos presupuestarios de nuestras universidades, sin antes precisar de modo categórico que la magnitud de los recursos que a ellas deben asignarse, están en estrecha relación con las características de su política y los objetivos que de ellas espera la comunidad nacional. Y esto obedece, también, a las exigencias de la sociedad que se plantea metas realmente nacionales, obligatoriamente abiertas al conjunto del pueblo, tanto en la capacitación profesional como en la investigación tecnológica y científica, el arte, y la extensión cultural, y quienes deben responder a estas exigencias en primer lugar son las universidades que el propio Estado ha construido y mantiene (por supuesto que esto no excluye de las mismas responsabilidades y compromisos a las universidades particulares que funcionan en Panamá).

101 años de Panamá América

 
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