Aduanas como facilitador del comercio internacional
La transformación del mundo por la globalización económica ha empujado a los países a buscar, ampliar y asegurar mercados expandiendo los acuerdos de libre comercio, obligando a los Estados a redefinir las políticas económicas a objeto de adaptarse a las exigencias que imponen los diferentes acuerdos firmados y ratificados. Las aduanas no escapan a estos cambios, en su papel tradicional de recaudadoras de impuestos y fiscalizadoras, ahora es un instrumento del comercio internacional que facilita el movimiento de mercancías, tanto de entrada como de salida y, por supuesto, en una estrecha colaboración con su aliado principal: El sector privado con el principal objetivo de ser un mero espectador del comercio a ser el ente motriz que procure el intercambio de mercancías entre las naciones.
Desde nuestro punto de vista, el sector privado tiene un reto, le asiste una gran cuota de responsabilidad para lograr las mejoras que está demandando el sistema integral de nuestras Aduanas, debiendo contribuir proactivamente para que factores distorsionantes, que inciden negativamente en el Servicio de Aduana: falsas declaraciones, seguridad comercial, valores, costos, entre otros, sean superados, disminuyendo la brecha tradicional que ha existido en este sentido entre el sector oficial y el privado, comercial importador e industrial.
Precisamente la Organización Mundial de Aduana ha recomendado para facilitar y asegurar el comercio internacional, que las Administraciones de Aduanas se asocien al sector privado a fin de que participen activamente en el estudio, confección y realización de todas aquellas tareas destinadas a lograr ese intercambio comercial entre un país y otro.
Aproximadamente seiscientos (600) millones de dólares recaudó la Dirección de Aduanas en el periodo fiscal anterior y se espera que aumente en este año. Para los próximos años se calcula que la cifra de recaudación se aproxime a los mil (1,000) millones de dólares, ambición que rompería marcas de recaudación tributarias aduanera, lo cual se verá reflejado en beneficio del país, en la medida que todos los ingresos que percibe el Estado, constituyen parte del Presupuesto Nacional y que de una manera u otra se traduce en obras, servicios, salarios etc.
La futura Autoridad Nacional de Aduanas, que ejercerá privativamente la potestad aduanera, tiene el deber privilegiado de facilitar el comercio internacional y cambiar ese papel de recolector de derechos aduanales e impuestos de importación. Ahora debe preocuparse, aparte de ser un ente de integración fronteriza en materia comercial, de combatir el fraude, el terrorismo y el crimen organizado como males desestabilizadores de las economías.
Teniendo una estrategia de comercio exterior que promueva, facilite y mejore las actividades inherentes al comercio, Panamá puede llevar una delantera con respecto a los demás países, no solo en la promoción internacional de la nación en cuanto a su confiabilidad y estabilidad económica, sino a las inversiones en materia logística, esto es puertos, zonas procesadoras, zonas francas, zonas industriales y todas aquellas que complementan la cadena logística del comercio exterior. Es sabido que Panamá está atrayendo una gran cantidad de inversiones, no solo en materia inmobiliaria, sino también en el transporte marítimo, servicios de distribución y banca, por esa razón y más, la entidad encargada de facilitar ese intercambio comercial debe crear las políticas de acuerdo con las nuevas exigencias de un mundo globalizado.