Advierten problemas higiénico-sanitarios
Es preocupante el número de establecimientos informales en los que se venden alimentos que no cumplen los requisito higiénicos y sanitarios mínimos.
Orlando Athanasiadis, del Departamento de Protección de Alimentos de la Región de Salud de San Miguelito, indicó que la misma población se opone a que se apliquen las medidas sanitarias. Comenta que muchas veces, cuando se está cerrando o sancionado a un local que no cumple con los requisitos mínimos de salubridad, la población se opone.
Los residentes argumentan que se le está quitando el pan a los demás, a pesar de que no se cumplen las medidas y que la venta representa un gran riesgo.
Admite que los operativos para controlar esta situación han sido beneficiosos, pero hay personas que prefieren ignorar las consecuencias de una intoxicación o una enfermedad diarreica provocada por ingestión de alimentos en mal estado.
La población no está tomando en cuenta que los locales cumplan con las medidas adecuadas, precisó el funcionario. Los últimos operativos realizados han servido para identificar problemas como carnicerías que no utilizan el tuco adecuado para cortar las carnes. El material de madera hace más difícil la desinfección y por eso es antihigiénico. En las panaderías no se aplican las medidas higiénico-sanitarias ni tampoco buenas prácticas de manufactura que garanticen que el producto sea inocuo.
El problema más común es el incumplimiento de las buenas practicas de higiene en los establecimientos de manipulación, fabricación y expendio de alimentos. Especialmente cuando se trata de pequeños negocios o puestos de venta informales; cuando se trata de ventas ambulantes, la situación en peor.
Athanasiadis explica que hay renuencia por parte de algunos propietarios a la aplicación de las normas, al igual que se detectan manipuladores de alimentos sin el debido carné de salud.
Este documento garantiza que la persona que está manipulando estos alimentos se ha realizado una serie de exámenes que permiten diagnosticar o desechar la presencia de una enfermedad transmisible a los consumidores a través de los alimentos.
Ante el incremento del problema, las autoridades preparan un borrador de decreto. El objetivo es regular todas estas actividades para garantizar a la población, la calidad de los productos que consume.
Actualmente las normas que se aplican son las que se encuentran en el Código Sanitario y algunos decretos que existen para actividades específicas.
Lo que se busca con este paso es actualizar la legislación sanitaria vigente en lo que se refiere a ventas ambulantes, kioscos y fondas, principalmente.
El nuevo decreto establece una serie de requisitos que se deben cumplir y hace énfasis en el carné de salud.
También cubre aspectos fundamentales como los manipuladores de salud y el uso de la indumentaria correcta de las personas que laboran en estas actividades.
Athanasiadis recomienda a la población que sólo consuma aquellos productos que provengan de empresas certificadas por el Ministerio de Salud.
Los productos en buen estado deben tener su etiqueta y registro sanitario. En los establecimientos que los venden se deben cumplir las normas de higiene y control de roedores.
Orlando Athanasiadis, del Departamento de Protección de Alimentos de la Región de Salud de San Miguelito, indicó que la misma población se opone a que se apliquen las medidas sanitarias. Comenta que muchas veces, cuando se está cerrando o sancionado a un local que no cumple con los requisitos mínimos de salubridad, la población se opone.
Los residentes argumentan que se le está quitando el pan a los demás, a pesar de que no se cumplen las medidas y que la venta representa un gran riesgo.
Admite que los operativos para controlar esta situación han sido beneficiosos, pero hay personas que prefieren ignorar las consecuencias de una intoxicación o una enfermedad diarreica provocada por ingestión de alimentos en mal estado.
La población no está tomando en cuenta que los locales cumplan con las medidas adecuadas, precisó el funcionario. Los últimos operativos realizados han servido para identificar problemas como carnicerías que no utilizan el tuco adecuado para cortar las carnes. El material de madera hace más difícil la desinfección y por eso es antihigiénico. En las panaderías no se aplican las medidas higiénico-sanitarias ni tampoco buenas prácticas de manufactura que garanticen que el producto sea inocuo.
El problema más común es el incumplimiento de las buenas practicas de higiene en los establecimientos de manipulación, fabricación y expendio de alimentos. Especialmente cuando se trata de pequeños negocios o puestos de venta informales; cuando se trata de ventas ambulantes, la situación en peor.
Athanasiadis explica que hay renuencia por parte de algunos propietarios a la aplicación de las normas, al igual que se detectan manipuladores de alimentos sin el debido carné de salud.
Este documento garantiza que la persona que está manipulando estos alimentos se ha realizado una serie de exámenes que permiten diagnosticar o desechar la presencia de una enfermedad transmisible a los consumidores a través de los alimentos.
Ante el incremento del problema, las autoridades preparan un borrador de decreto. El objetivo es regular todas estas actividades para garantizar a la población, la calidad de los productos que consume.
Actualmente las normas que se aplican son las que se encuentran en el Código Sanitario y algunos decretos que existen para actividades específicas.
Lo que se busca con este paso es actualizar la legislación sanitaria vigente en lo que se refiere a ventas ambulantes, kioscos y fondas, principalmente.
El nuevo decreto establece una serie de requisitos que se deben cumplir y hace énfasis en el carné de salud.
También cubre aspectos fundamentales como los manipuladores de salud y el uso de la indumentaria correcta de las personas que laboran en estas actividades.
Athanasiadis recomienda a la población que sólo consuma aquellos productos que provengan de empresas certificadas por el Ministerio de Salud.
Los productos en buen estado deben tener su etiqueta y registro sanitario. En los establecimientos que los venden se deben cumplir las normas de higiene y control de roedores.