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Afganistán después del retiro talibán


La alianza norteña acaba de tomar la capital. Los talibanes se retiraron de ésta sin ofrecer resistencia para, aparentemente, reagrupar fuerzas en territorios afines. Antes del inicio de los bombardeos estadounidenses, la Alianza controlaba sectores dispersos en el norte que no totalizaban ni la décima parte del país. Entre el viernes 9 y el martes 12, la Alianza ha logrado capturar casi la mitad del Afganistán. La primera ciudad en caer fue Mazar e-Sharif, luego Bamiyán, capital hazara, y finalmente Herat, la mayor ciudad occidental, y Kabul. Estas dos últimas son parte del territorio pashtú.
La Alianza ha avanzado como un cuchillo caliente sobre la mantequilla, pues ha operado en territorios cuya población era hostil a los talibanes. Ahora ésta debe incursionar en el cinturón pashtú donde no es popular y los talibanes se están atrincherando para resistir.
La toma de Kabul no significa que todo va color de rosas para los anti-talibanes. Bush quizo evitar que la Alianza capturara la capital para no enajenar a Pakistán y a los pashtúes. Se teme que las diversas fuerzas aliancistas vuelvan a masacrarse entre sí mismas como en 1992-96 cuando lograron arrasar Kabul y matar más de 50,000 de sus habitantes. EE.UU. exige la constitución de un gobierno amplio multi-étnico. Mas, aún las fracciones anti-talibanas, Rusia, EE.UU. y los seis vecinos afganos no se han puesto de acuerdo. Los pashtúes no querrán reconocer un gobierno que no esté encabezado por uno de ellos y tienden a ver como una ofensa el que Kabul no sea gobernada por pashtúes. Ninguna fuerza significativa pashtú está con la Alianza y el grueso de los pashtúes anti-talibanes les es hostil. Ahora difícilmente la Alianza aceptará que el nuevo gobierno sea liderado por el favorito norteamericano: el ex rey Zahir.
La Alianza es una coalición frágil de antiguos enemigos unidos solamente contra los talibanes. Hay reportes que tropas aliancistas están saqueando ciudades tomadas y asesinando a cientos o miles. Estas, a su vez, no responden a un comando central, sino a distintos caudillos que han guerreado entre sí y que podrán chocar disputándose cuotas de poder o el botín.
Las tres principales ciudades del norte afgano están ahora bajo el dominio de la Alianza. Mas, en cada una de éstas operan milicias que en el pasado tuvieron choques armados. Los principales caudillos militares serían los generales Abdul Rashid Dostum en Mazar-I Sharif, Ismail Khan en Herat y Mohammed Qasim Fahim en Kabul. Los dos últimos provienen de las filas del partido Jamiat Islami de Burhanuddin Rabbani, el actual presidente oficial del "Estado Islámico Afgano" conformado por la Alianza. Sin embargo, estas tres figuras encabezan sus respectivas fracciones. Rabbani es un clérigo fundamentalista quien inició el sistema teocrático hostil a las mujeres que los talibanes agudizaron. Fahim representa a los militares, quienes tienden a ser ideológicamente más pragmáticos y políticamente menos hábiles, y muchos de los cuales sirvieron en las antiguas FFAA pro-soviéticas. Khan fue el caudillo de la ciudad occidental de Herat y tiene una tradición de rivalidad con la jefatura central militar de Jamiat.
Mientras Jamiat se apoya en los tadjikes (25% de la población), Dostum quiere aparecer como el Pashá o el nuevo Tamerlán de los uzbekos (10% de la población). Después de haber sido obrero, sindicalista y miembro del Comité Central del depuesto partido gobernante pro-soviético, Dostum encabezando una milicia de unos 20,000 uzbekos traicionó al presidente Najibullah aliándose a los "mujahedines" ayudándoles a tomar Kabul en 1992. Luego de haberse aliado a Jamiat se coaligó con los pashtúes pro-pakistaníes de Hekmaytar para bombardear Kabul para nuevamente reconciliarse con Rabani contra los pashtúes. Antes de perder Mazar-e Sharif frente a los talibanes, Dostum encabezó un mini-estado con 5 millones de habitantes y su propia línea aérea. Acusado de asesinar a su lugarteniente Pahlawan, el hermano del difunto Abdul Malik se levantó con él ayudando a que los talibanes tomen Mazar e-Sharif. El es el único líder afgano que no fue "mujahedin" y quien sigue usando el uniforme del viejo ejército pro-soviético. Las tropas de Dostum tienen fama de saqueadoras e informes indican que similar actitud están tomando con la recaptura de Mazar e-Sharif. Los enemigos de Dostum dicen que él no cree en nadie y su estrategia se basa en el tradicional juego uzbeko donde distintos jinetes se enfrentan en un todo vale por el cuerpo de una cabra.
La tercera fuerza significativa es el partido Unidad basado en siete fracciones hazaras. Los hazaras son la nacionalidad que más represión ha sufrido por parte de los talibanes y otras fracciones. A diferencia del 80% de los afganos, los hazaras (12% de la población) son chiítas. Racialmente son mongoloides y son descendientes de las bandas de Gengis Khan. Los hazaras han sido empujados a vivir en la altiplanicie del país, una de las peores y más heladas zonas. Los hazaras controlan barrios en estas ciudades. Los hazaras son tradicionales aliados de Irán, con quien comparten el mismo credo chíta y una lengua similar. Pese a su pasado comunista, Dostum es el preferido de Uzbekistán y Turquía y posiblemente por los EE.UU. debido a ser el más secularizado. Turquía es el único miembro musulmán de la OTAN y su estrategia post-guerra fría consiste en crear un arco de países turco-parlantes, pro-occidentales e islámico seculares en el cual deben estar Azerbaiján, Kazakistán, Turkmenistán, Uzbekistán y Kirguistán. Jamiat es apoyado por Tadjikistán, pero también por Rusia, China e Irán.
*El autor es profesor de la London School of Economis & Political Sciences

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