Afganistán: el nuevo gobierno post-talibán
En Alemania la Alianza norteña y los grupos de exilados pashtúes de Roma, Peshawar y Chipre aprobaron un plan de transición estableciendo un Gabinete de 30 representantes que prepararía la convocatoria de una gran asamblea de notables (Loya Jirga) en 6 meses.
Mas, tras la nueva unidad se esconden nuevas divisiones. La idea original era hacer que se entendiesen la Alianza de las minorías étnicas del Norte con las dirigencias de la mayoría pashtú del Sur. La Alianza, pese a controlar Kabul y ser la principal fuerza armada, sabía que para adquirir legitimidad debía sacrificar la cabeza de un nuevo gobierno para un líder pashtú.
El líder tribal pashtú nominado para presidir el gobierno provisional es Hamid Karzai, pero la mayoría de los ministerios queda en la Alianza norteña. Los tres principales ministros tadjikes de ésta han mantenido sus cargos: Qanooni (interior), Fahim (defensa) y Abdullah (cancillería). Este triunvirato ha impuesto una suerte de golpe de Estado dentro de su partido (Jamiat Islami) y la Alianza. Rabbani, quien detentaba oficialmente la presidencia desde 1992, ha sido removido.
Los otros dos partidos de la Alianza no han conseguido mucho. El general Dostum, quien comanda Mazar e-Sharif y las zonas uzbekas, llama a boicotear al nuevo gobierno.
El único grupo de exilados pashtúes que ha obtenido varias carteras es el del ex rey Zahir (Roma). Varios líderes pashtúes han mostrado su desacuerdo ante el hecho que sólo 11 puestos han sido asignados a ellos.
Qadir, líder de varias provincias orientales, se retiró del cónclave aduciendo poca representatividad para los pashtúes. Gailani y Hekmaytar, líderes de los dos principales partidos pashtúes, también habrían rechazado el acuerdo, así como los socialdemócratas.
Karzai inicialmente apoyó al Talibán. En el nuevo gobierno no hay fuerzas seculares. Este está dominado por islamitas, algunos de ellos implicados en atrocidades. Diversos señores de la guerra seguirán manteniendo sus propios poderes autónomos.
*Labora en London School of Economics & Political Sciences.
Mas, tras la nueva unidad se esconden nuevas divisiones. La idea original era hacer que se entendiesen la Alianza de las minorías étnicas del Norte con las dirigencias de la mayoría pashtú del Sur. La Alianza, pese a controlar Kabul y ser la principal fuerza armada, sabía que para adquirir legitimidad debía sacrificar la cabeza de un nuevo gobierno para un líder pashtú.
El líder tribal pashtú nominado para presidir el gobierno provisional es Hamid Karzai, pero la mayoría de los ministerios queda en la Alianza norteña. Los tres principales ministros tadjikes de ésta han mantenido sus cargos: Qanooni (interior), Fahim (defensa) y Abdullah (cancillería). Este triunvirato ha impuesto una suerte de golpe de Estado dentro de su partido (Jamiat Islami) y la Alianza. Rabbani, quien detentaba oficialmente la presidencia desde 1992, ha sido removido.
Los otros dos partidos de la Alianza no han conseguido mucho. El general Dostum, quien comanda Mazar e-Sharif y las zonas uzbekas, llama a boicotear al nuevo gobierno.
El único grupo de exilados pashtúes que ha obtenido varias carteras es el del ex rey Zahir (Roma). Varios líderes pashtúes han mostrado su desacuerdo ante el hecho que sólo 11 puestos han sido asignados a ellos.
Qadir, líder de varias provincias orientales, se retiró del cónclave aduciendo poca representatividad para los pashtúes. Gailani y Hekmaytar, líderes de los dos principales partidos pashtúes, también habrían rechazado el acuerdo, así como los socialdemócratas.
Karzai inicialmente apoyó al Talibán. En el nuevo gobierno no hay fuerzas seculares. Este está dominado por islamitas, algunos de ellos implicados en atrocidades. Diversos señores de la guerra seguirán manteniendo sus propios poderes autónomos.
*Labora en London School of Economics & Political Sciences.