¡Aflojen el nudo!
La clase profesional que devenga ingresos superiores a los 800 balboas mensuales, contribuye con sus impuestos a sostener un Estado que continúa siendo extremadamente ineficiente y costoso. El actual Presidente de la República, como candidato, prometió a esa clase media que derogaría la que él denominó la "reforma saca plata", que lo que hizo fue aumentar la base impositiva del ITBM a los servicios.
¿Qué hizo Torrijos tan pronto llegó al poder? No sólo no eliminó el ITBMS, sino que aumentó los impuestos a esa misma clase media que ingenuamente creyó en su promesa electorera. Gravó con impuestos a los gastos de representación y estableció un nuevo impuesto, denominado CAIR, que ha tenido un devastador efecto inflacionario sobre la economía panameña.
En el 2007, Panamá terminó con una inflación de casi el 6%, cuando el promedio histórico del país ha estado en el 1% anual. Aumentaron la canasta básica familiar, el combustible y la luz eléctrica, los intereses de los préstamos, las mensualidades de los colegios particulares, los peajes de los corredores; en fin, aumentó prácticamente todo, menos los salarios de la clase media que lleva sobre sus hombros una pesada carga impositiva, mientras los grandes capitales no cesan de recibir exoneraciones, subsidios y todo tipo de apoyos estatales (préstamos puentes, garantías colaterales, etc.).
El 2008, va por el mismo camino, pues ya aumentó el monto a pagar al Seguro Social en concepto de cuota obrero patronal y el monto cotizable de los gastos de representación; así como el costo de la energía eléctrica.
Mientras esto sucede, el Gobierno tiene más ingresos que nunca antes, pero sigue tan ineficiente como siempre. Han aumentado los costos de funcionamiento, pero la ejecución de las inversiones es alarmantemente baja. Los dineros para mejorar la educación son hurtados de manera desvergonzada gracias a una casi total ausencia de controles (caso FECE). La promesa de modernizar la educación ha quedado en eso, una promesa más sin cumplir. Ni hablar de la promesa de mejorar el transporte colectivo.
Ante esa triste realidad, creo que ha llegado el momento de discutir propuestas de reforma fiscal que aflojen el nudo que ahorca a la clase media del país.
Presenté al Pleno una propuesta para abrir la discusión en donde, entre otras cosas, propongo que los gastos que, con mucho sacrificio hacen los padres y madres de familia buscando una mejor educación para sus hijos, matriculándolos en colegios privados, sean reconocidos como gastos deducibles del pago de impuestos. Pero reitero, es sólo una propuesta, ojalá que el Gobierno haga la suya.