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Agricultura Orgánica


En efecto, el mismo hecho de que el sector, salvo excepciones, esté pobremente tecnificado y no dependa, como en los países desarrollados, de un artificioso y costoso aparato de producción masiva, nos permite empezar de cero, a diferencia de ellos que tienen demasiado capital invertido en alta tecnología genética, química y biológica, como para permitirse echar hacia atrás.
Por eso, vemos a la agricultura orgánica o natural como una oportunidad estupenda para que nuestros agricultores superen la desventaja competitiva de usar el dólar con pobre tecnología, y apuesten a lo natural como valor agregado.
Hay que aprovechar que el mundo desarrollado está en medio de una revolución de sus preferencias alimenticias y está clamando por productos naturales, ausentes de químicos, manipulación genética, plaguicidas, aguas servidas y tratatamientos con hormonas.
Europa, por ejemplo, está a punto de abandonar el concepto de la finca-fábrica, que por buscar la eficiencia perfecta a cualquier costo y utilizar hasta sus desperdicios en un ciclo diabólico, incluyendo alimentar el ganado con su propia carne y hueso sobrante, ha alterado el equilibrio biológico natural y desatado plagas sin cura, hasta entonces desconocidas sobre el planeta.
La aparición en concreto hace 15 años de la enfermedad de las vacas locas ha sido un precio demasiado caro a pagar por quienes desoyeron la voz de la Naturaleza. Desde entonces ha muerto un centenar de personas en el Viejo Continente y se teme que pueda estarse incubando la enfermedad en otras 136 mil tan sólo en Inglaterra, donde se le descubrió por primera vez.
Como resultado, la prestigiosa revista Newsweek, ha reportado que la demanda de carne ha caído 47% en Francia y 75% en Italia, entre otras. El consumidor está haciéndose vegetariano y busca alimentos orgánicos, lo cual ha hecho crecer al sector seis veces en la última década. Esto está favoreciendo a las islas de dominio europeo en el Caribe, suponemos que por sus tierras vírgenes de químicos artificiales, las cuales están siendo estimuladas hacia la nueva modalidad. Otro mercado que, según Newsweek, está creciendo en términos galopantes es el de la carne de cerdo, aves, caballos y hasta nutria, alimentados naturalmente.
Por eso, con el perdón de quienes se han embarcado en la producción de carneharina para ganado y aves, no debemos andar en sentido contrario a lo que exige el mercado de hoy, más calidad que cantidad. Y esa calidad es natural, certificada por organismos internacionales que se encargan de verificarlas. Tal es la alternativa promisoria que nuestros agricultores tienen por delante.

101 años de Panamá América

 
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