Agricultura y democracia
El profesor de la Universidad de Salamanca Manuel Alcántara, señaló que la calidad de la democracia depende de la legitimidad (que implica la legalidad y aceptación de la gente) y por la eficacia (que expone que el poder está para atender lo que la gente demanda).
Vemos que durante décadas, se convenció a los países pobres, de que la idea de invertir demasiado en agricultura era más un problema que una solución a la lucha contra la pobreza.
La solución propuesta giraba alrededor de otras alternativas en el sector de industria, turismo y servicios, de forma que pudieran ganar dinero para comprar alimentos en vez de producirlos. Por ello, los países pobres no tenían incentivos para producir gran parte de los alimentos más básicos.
Hoy, vemos que el agotamiento de las reservas mundiales de granos, la demanda de China e India por alimentos y el alza de los precios; ha producido que los países pobres cuestionen aquellas teorías y empiecen a elaborar programas gubernamentales para apoyar a los agricultores locales.
En el 2,008 Costa Rica publicó un Plan Nacional de Alimentos para impulsar la agricultura de subsistencia que busca lograr aumento en la producción de arroz, maíz y frijoles, con la meta de que el país sea auto-suficiente en esos alimentos para el año 2,010. Igual en México se anunció una reforma para ayudar a los pequeños agricultores aboliendo aranceles sobre la importación de fertilizantes.
La crisis de los alimentos ha contribuido a forjar una revisión de las antiguas teorías, tanto en el Banco Mundial como en el Fondo Monetario Internacional, que les permite concluir que la mayoría de los países pobres necesita tener un sector agrícola saludable como base para una economía robusta.
Lo anterior, se puede apreciar en el estudio “Down to Eart” del Banco Mundial, en donde se concluye que el crecimiento económico del sector agrícola es por lo menos dos veces más efectivo en la reducción de la pobreza que cualquier otro sector.
Y es que si atendemos la estadística que la FAO nos proporciona, nos encontramos que a mediados de 2,009 el número de personas con hambre rebasó los mil millones, por primera vez en la historia de la humanidad, estas cifras revelan que los esfuerzos por erradicar dicho flagelo han perdido impulso, ante la gravedad del problema.
Al iniciar nuestras líneas, repasamos la reflexión del Dr. Alcántara sobre la calidad de la democracia, y en este entorno no hay duda que la prioridad de todo Estado debe ser la alimentación por lo que dicho tema debe mantenerse en la agenda de todo gobierno democrático.