default

Agro: ¿Postergar la agonía?


Con semejantes credenciales de confusión y escasos aportes, se pone en peligro la realización en nuestro país de la reunión de la Junta Interamericana de Agricultura (JIA).
Finalmente, autoridades del sector público y privado (léase, productores y agroempresarios) han acordado conformar "una comisión de alto nivel...interinstitucional permanente...que se encargará de analizar, evaluar y priorizar cada uno de los problemas que actualmente afectan o pudieran afectar al sector agropecuario, a fin de diseñar las estrategias que le den solución...". Es curioso. En el primer punto del acuerdo, las partes "reconocen la importancia que para el desarrollo económico sobre todo social, de país tienen toda y cada una de las actividades económicas agropecuarias" (sic). Consideración a mi juicio, absolutamente elemental y por lo tanto superflua, a esta altura del campeonato.
Las llamadas comisiones de alto nivel, ya sean especiales o de los famosos e imprescindibles "notables", no gozan de la confianza de la opinión pública precisamente: ¿Alguien lleva la cuenta de cuántas se han constituido en los últimos años, cuáles han sido sus resultados y quién ha tomado en serio y en cuenta sus recomendaciones en caso tal? En el sector agropecuario han existido desde antaño los "consejos nacionales", "juntas", "comités", "comisiones consultivas", legiones de "asesores", "expertos", "consultores" de lujo, etc., etc. Resultante: más pobreza, atraso, devastación ambiental, frustración, escasa competitividad. Y es que "la calentura no está en las sábanas...".
Por supuesto, nadie se opone a la creación de dicha comisión. Pero todo pareciera indicar que nos abocamos a los consabidos y costosos diagnósticos, al gran descubrimiento del agua tibia, según se desprende del acuerdo de las partes. Es decir, sería como jugar a las escondidas, eludiendo problemas y situaciones conocidas; postergando la agonía de miles de panameñas y panameños que en estos momentos no saben realmente qué hacer, a que atenerse, ni a quien dirigirse en busca de respuestas coherentes y acertadas, o al menos a una voz de aliento.
Decía, en entregas anteriores, que poco y nada conoce la comunidad sobre el destino de los más de B/. 300 millones para una docena de proyectos y macro proyectos, dirigidos a modernizar el agro, combatir la pobreza y proteger los recursos naturales (fuentes agua). Algunos, si no la mayoría, agonizan hoy por falta de mística; por incapacidad de ejecución y carencia de compromiso; sencillamente mueren por aburrimiento. Recuérde que durante meses el país vivió angustiado y casi en histeria la ruptura del Fondo Fiduciario (otras de las panaceas, como los fondos del Seguro Social, del cual echar mano). Los millones salieron, pero los resultados no.
Quisiera estar convencido que la Comisión de Alto Nivel y el "Foro de Consulta" que se ha acordado organizar y reunir "cada quince días", tiene en su agenda pedir cuentas a los organismos internacionales como el Banco Mundial, BID, FIDA-FAO, sobre la responsabilidad que les cabe en el seguimiento de estos cuantiosos recursos. Pero sobre todo, las 40 organizaciones del sector privado, los dos ministros del Ejecutivo, el Contralor de la República y la Asamblea Legislativa que la integran, harán una evaluación del desempeño del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) que de organismo internacional de asistencia técnica, ha devenido en sus dos últimas representaciones en Panamá, en entidad burocrática, administradora onerosa de fondos y, para colmo, violadora de las leyes laborales panameñas, con el bajo perfil de la cancillería (ver diarios El Panamá América; 28-2-03; El Siglo, 24-3-03). Convertida en morgue de datos y formatos prehechos, a esta Representación sólo acuden en este país, quienes nada novedoso tienen que ofrecer, ni con certeza qué hacer, no quedándoles más remedio que tratar vanamente de apantallar a productores y gobernantes con presuntas innovaciones tomando al IICA como "mascarón de proa".
No otra cosa se puede decir del sainete llamado "Panamá Rural" proclamado en Divisa (22-2-02), convertido en la ocasión en virtual "estrategia de Estado" y del cual hoy no queda siquiera el olor a incienso, ni el sobijo de los abrazos. En suma, dinero, esfuerzos fallidos, frustraciones, incredulidad, que el pueblo de Panamá tiene que seguir pagando a los organismos internacionales.
Con semejantes credenciales de confusión y escasos aportes, se pone en peligro la realización en nuestro país de la reunión interministerial de la Junta Interamericana de Agricultura (JIA), máximo organismo hemisférico en la materia, programada para noviembre próximo.
La Comisión de Alto Nivel y el Foro de Consulta deben revisar la ejecución de los proyectos y programas de desarrollo ya en marcha, reflotarlos y ponerles al frente a personas con la suficiente convicción, capacidad, identidad y mística de trabajo, para hacerlos realidad al más corto plazo posible. Lo demás es transitar por otra jornada sin gloria, pero con mucha pena.
(adagal43@hotmail.com)
El puesto requiere carácter; integridad, capacidad de persuasión y de compromiso, conocimientos jurídicos y visión, de forma que pueda hacer posible lo que es necesario para la buena marcha del poder judicial y el progreso democrático y económico.
*Ex Presidente de la Corte Suprema de Justicia.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América