Agua, embalses y el tercer juego de esclusas
"LOS esclusajes, el agua y el Canal" fue el tema de mi crónica publicada en esta página de "Opinión" el primero de julio de 2002, hace 4 años. Me ocupé entonces de hacer algunas reflexiones que siguen teniendo vigencia al sostener que los planes de expansión de la capacidad del Canal giran alrededor de una ecuación que tiene como elementos fundamentales el crecimiento potencial del comercio marítimo mundial, por una parte, y por la otra la necesidad de asegurar el abastecimiento de agua potable para la población de Panamá, lo cual involucra retos trascendentes en los planos social, económico y ambiental.
En la presente etapa de la vida republicana, cuando la ciudadanía tiene sobre la mesa el tema de la ampliación del Canal mediante un tercer juego de esclusas, el agua alcanza un protagonismo que no puede ser escondido ni disimulado. Más de 200 mil personas en la capital de la República y muchos miles más en la provincia de Colón y en las demás provincias y comarcas del país, carecen de agua potable todos los días del año para subvenir a sus necesidades.
Nadie podría proporcionar a la ciudadanía panameña un galardón tan importante como la ejecución con éxito de la propuesta de la ampliación del Canal si ésta no conlleva las garantías de que habrá agua para todos, de que nadie deberá quedarse sin agua, de que el agua no faltará por causa del eventual funcionamiento de un canal ampliado mediante un tercer juego de esclusas.
Sobre las posibles repercusiones que tendría un tercer juego de esclusas en la disponibilidad de agua para los requerimientos del cotidiano vivir en la población panameña, hay cifras elocuentes. No pueden ser ignorados los escritos que sobre este tema han sido publicados por calificados cronistas y reconocidos profesionales. Estos han contribuido, patriótica y desinteresadamente, a iluminar la reflexión sobre el problema del agua y su vínculo con el proyecto de ampliación del Canal.
En el marco de los comentarios que ha suscitado la propuesta de la ACP, auspiciada por el Jefe del Ejecutivo, se han podido identificar un sin número de cuestiones que, en virtud de la falta de respuestas satisfactorias, están alcanzando un rango de enigmas por resolver.
El Dr. Juan Carlos Ansín sitúa el problema en su justa perspectiva en su crónica del lunes pasado. "La ambiciosa propuesta de la ACP -dice el Dr. Ansín- se parece más a la construcción de un Canal paralelo que a una ampliación. Eufemismos a un lado, si el proyecto se lleva a cabo, tendremos dos canales funcionando al mismo tiempo utilizando su principal fuente de energía, el agua, casi al doble del consumo del sistema actual (106 millones de galones por esclusaje doble). En términos absolutos los 106 millones por esclusaje paralelo es una cantidad considerable para un ecosistema hidrológico vulnerable, no solo a los caprichos de la corriente de El Niño o de La Niña, al recalentamiento global y a la deforestación de la cuenca, sino a la tala salvaje e indiscriminada de todo el país".
A mi juicio, un planteamiento serio, racional, fundado y sincero del problema del agua en la ampliación del Canal, mediante un tercer juego de esclusas es lo que todos esperamos. Ampliar el Canal puede no ser vital para los panameños. El agua sí lo es.
En conclusión, todos sabemos que es bien sabido que para resolver problemas hay que plantearlos bien. El Excelentísimo señor Presidente de la República, el lunes 24 de abril de 2006 al recibir de manos del Presidente de la Junta Directiva de la ACP el Proyecto de Ampliación del Canal, declaró solemnemente ante la faz del país que "como por mandato constitucional le corresponde al Consejo de Gabinete enviarlo a la Asamblea Nacional, le señalé a la Autoridad del Canal algunas premisas básicas para su aprobación, que han quedado establecidas en la propuesta", enunciando, entre las referidas premisas básicas, la tercera, conforme a la cual "no podía haber nuevos embalses", a lo cual agregó: "voy a decirlo de una manera categórica e inequívoca: no puede haber desplazamientos de campesinos, ni nuevas inundaciones que destruyan el medio ambiente". "Yo entiendo los temores de los que habitan dentro de los límites de la cuenca, conozco sus preocupaciones y las hemos discutido con sinceridad y respeto. Ellos consideran la vigencia de la Ley 44 como una amenaza permanente para su estabilidad y sus tierras. Por ello, sin suspender los programas de desarrollo que allí se llevan a cabo, enviaré a la Asamblea Nacional un proyecto de ley que derogue la Ley 44", que en la Gaceta Oficial No.23, 877 de 2 de septiembre de 1999 se identifica como Ley No. 44 de 31 de agosto de 1999 "Por la cual se aprueban los límites de la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá".
Corresponde ahora a la Autoridad del Canal de Panamá hacer las reformas y ajustes pertinentes al Capítulo 7 dedicado a la Administración del Recurso Hídrico en el Plan Maestro del Canal de Panamá, para cumplir así con las premisas básicas que le señaló a la Autoridad del Canal el Presidente Torrijos como requisito esencial para la aprobación del Proyecto de Ampliación del Canal por la Asamblea Nacional.
En la presente etapa de la vida republicana, cuando la ciudadanía tiene sobre la mesa el tema de la ampliación del Canal mediante un tercer juego de esclusas, el agua alcanza un protagonismo que no puede ser escondido ni disimulado. Más de 200 mil personas en la capital de la República y muchos miles más en la provincia de Colón y en las demás provincias y comarcas del país, carecen de agua potable todos los días del año para subvenir a sus necesidades.
Nadie podría proporcionar a la ciudadanía panameña un galardón tan importante como la ejecución con éxito de la propuesta de la ampliación del Canal si ésta no conlleva las garantías de que habrá agua para todos, de que nadie deberá quedarse sin agua, de que el agua no faltará por causa del eventual funcionamiento de un canal ampliado mediante un tercer juego de esclusas.
Sobre las posibles repercusiones que tendría un tercer juego de esclusas en la disponibilidad de agua para los requerimientos del cotidiano vivir en la población panameña, hay cifras elocuentes. No pueden ser ignorados los escritos que sobre este tema han sido publicados por calificados cronistas y reconocidos profesionales. Estos han contribuido, patriótica y desinteresadamente, a iluminar la reflexión sobre el problema del agua y su vínculo con el proyecto de ampliación del Canal.
En el marco de los comentarios que ha suscitado la propuesta de la ACP, auspiciada por el Jefe del Ejecutivo, se han podido identificar un sin número de cuestiones que, en virtud de la falta de respuestas satisfactorias, están alcanzando un rango de enigmas por resolver.
El Dr. Juan Carlos Ansín sitúa el problema en su justa perspectiva en su crónica del lunes pasado. "La ambiciosa propuesta de la ACP -dice el Dr. Ansín- se parece más a la construcción de un Canal paralelo que a una ampliación. Eufemismos a un lado, si el proyecto se lleva a cabo, tendremos dos canales funcionando al mismo tiempo utilizando su principal fuente de energía, el agua, casi al doble del consumo del sistema actual (106 millones de galones por esclusaje doble). En términos absolutos los 106 millones por esclusaje paralelo es una cantidad considerable para un ecosistema hidrológico vulnerable, no solo a los caprichos de la corriente de El Niño o de La Niña, al recalentamiento global y a la deforestación de la cuenca, sino a la tala salvaje e indiscriminada de todo el país".
A mi juicio, un planteamiento serio, racional, fundado y sincero del problema del agua en la ampliación del Canal, mediante un tercer juego de esclusas es lo que todos esperamos. Ampliar el Canal puede no ser vital para los panameños. El agua sí lo es.
En conclusión, todos sabemos que es bien sabido que para resolver problemas hay que plantearlos bien. El Excelentísimo señor Presidente de la República, el lunes 24 de abril de 2006 al recibir de manos del Presidente de la Junta Directiva de la ACP el Proyecto de Ampliación del Canal, declaró solemnemente ante la faz del país que "como por mandato constitucional le corresponde al Consejo de Gabinete enviarlo a la Asamblea Nacional, le señalé a la Autoridad del Canal algunas premisas básicas para su aprobación, que han quedado establecidas en la propuesta", enunciando, entre las referidas premisas básicas, la tercera, conforme a la cual "no podía haber nuevos embalses", a lo cual agregó: "voy a decirlo de una manera categórica e inequívoca: no puede haber desplazamientos de campesinos, ni nuevas inundaciones que destruyan el medio ambiente". "Yo entiendo los temores de los que habitan dentro de los límites de la cuenca, conozco sus preocupaciones y las hemos discutido con sinceridad y respeto. Ellos consideran la vigencia de la Ley 44 como una amenaza permanente para su estabilidad y sus tierras. Por ello, sin suspender los programas de desarrollo que allí se llevan a cabo, enviaré a la Asamblea Nacional un proyecto de ley que derogue la Ley 44", que en la Gaceta Oficial No.23, 877 de 2 de septiembre de 1999 se identifica como Ley No. 44 de 31 de agosto de 1999 "Por la cual se aprueban los límites de la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá".
Corresponde ahora a la Autoridad del Canal de Panamá hacer las reformas y ajustes pertinentes al Capítulo 7 dedicado a la Administración del Recurso Hídrico en el Plan Maestro del Canal de Panamá, para cumplir así con las premisas básicas que le señaló a la Autoridad del Canal el Presidente Torrijos como requisito esencial para la aprobación del Proyecto de Ampliación del Canal por la Asamblea Nacional.