¡Agua potable! - Situación explosiva
Como profesional de la ingeniería y acompañado de las inquietudes ciudadanas, me permito hacer una seria reflexión sobre el tema del suministro de agua potable para los centros urbanos del área de la capital. Recuerdo que durante los primeros años de los setenta, se dio inicio a la construcción de la planta potabilizadora de Chilibre, obras éstas que culminaron a mediados de esa década. Han transcurrido más de veinte años y ante un crecimiento significativo de la población, no se han construido instalaciones complementarias que asistan con la función tan importante y vital para el ser humano, como lo es el suministro de agua potable.
Constantemente, se escuchan las airadas protestas de muchos ciudadanos que imploran porque se les atienda en esta imperativa necesidad y todos los gobiernos, por diversas razones, han dilatado la toma de decisiones para expandir y extender este servicio.
Hoy, por razones de las nuevas políticas de globalización que se vienen implementando en el ámbito mundial, los gobiernos no cuentan con los recursos financieros para atender este renglón de interés social. Tanto el Banco Interamericano de Desarrollo como el Banco Mundial promueven la participación de la inversión privada para cumplir con esta responsabilidad y desincentivan la participación de los gobiernos centrales o municipales a vincularse en estos renglones de los servicios públicos.
El gobierno anterior promovió esta política, pero a mi juicio, el procedimiento utilizado para explicar y vender la idea en el ámbito de la sociedad, no fue el más efectivo. A esta realidad se le sumaron las experiencias negativas de las controversias que se viven con la privatización del servicio telefónico y del suministro de energía eléctrica. El gobierno de turno, frente a esta situación de inconformidad de la ciudadanía, prometió, durante la campaña política, la no-privatización del IDAAN.
Entiendo y aprecio esta posición, sin embargo, la misma no genera las soluciones que se requieren ante un problema de la magnitud como el que se presenta, de no poder suministrarle el agua potable a la creciente población panameña que está radicada en la ciudad capital y en el área metropolitana. Este problema se hace cada día más grande y sus consecuencias serán más severas, con costos políticos y sociales que pudiesen ser inpredecibles.
Una alternativa viable y que puede satisfacer las inquietudes de la sociedad en su conjunto, es promover la inversión privada para las nuevas instalaciones de plantas potabilizadoras, que puedan venderle el agua al IDAAN y dejándole al mismo IDAAN la responsabilidad de continuar operando las unidades existentes y el servicio de distribución, tal como lo vienen ejecutando en la actualidad. El no actuar con la prontitud que este tema exige y demanda sería una gran irresponsabilidad de todos.
Constantemente, se escuchan las airadas protestas de muchos ciudadanos que imploran porque se les atienda en esta imperativa necesidad y todos los gobiernos, por diversas razones, han dilatado la toma de decisiones para expandir y extender este servicio.
Hoy, por razones de las nuevas políticas de globalización que se vienen implementando en el ámbito mundial, los gobiernos no cuentan con los recursos financieros para atender este renglón de interés social. Tanto el Banco Interamericano de Desarrollo como el Banco Mundial promueven la participación de la inversión privada para cumplir con esta responsabilidad y desincentivan la participación de los gobiernos centrales o municipales a vincularse en estos renglones de los servicios públicos.
El gobierno anterior promovió esta política, pero a mi juicio, el procedimiento utilizado para explicar y vender la idea en el ámbito de la sociedad, no fue el más efectivo. A esta realidad se le sumaron las experiencias negativas de las controversias que se viven con la privatización del servicio telefónico y del suministro de energía eléctrica. El gobierno de turno, frente a esta situación de inconformidad de la ciudadanía, prometió, durante la campaña política, la no-privatización del IDAAN.
Entiendo y aprecio esta posición, sin embargo, la misma no genera las soluciones que se requieren ante un problema de la magnitud como el que se presenta, de no poder suministrarle el agua potable a la creciente población panameña que está radicada en la ciudad capital y en el área metropolitana. Este problema se hace cada día más grande y sus consecuencias serán más severas, con costos políticos y sociales que pudiesen ser inpredecibles.
Una alternativa viable y que puede satisfacer las inquietudes de la sociedad en su conjunto, es promover la inversión privada para las nuevas instalaciones de plantas potabilizadoras, que puedan venderle el agua al IDAAN y dejándole al mismo IDAAN la responsabilidad de continuar operando las unidades existentes y el servicio de distribución, tal como lo vienen ejecutando en la actualidad. El no actuar con la prontitud que este tema exige y demanda sería una gran irresponsabilidad de todos.